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Viernes, 16 de octubre de 2026
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República Dominicana apuesta por el turista argentino y abre la puerta a tres destinos más allá del clásico sol y playa

Con 440.212 visitantes argentinos en 2025 y una proyección de superar el medio millón este año, el ministro David Collado presentó en Buenos Aires una hoja de ruta que busca desconcentrar la oferta de Punta Cana y mostrar la diversidad de un país que combina patrimonio, costas atlánticas y caribeñas y una identidad cultural que se respira en cada rincón de la isla.

Por Federico SandovalAmbiente y energías renovables · · hace 5 d
República Dominicana apuesta por el turista argentino y abre la puerta a tres destinos más allá del clásico sol y playa

La escena turística del Cono Sur tiene un protagonista creciente que responde al nombre de República Dominicana, y la Feria de Turismo de Buenos Aires fue el escenario elegido por las autoridades caribeñas para ratificar una tendencia que ya atraviesa su tercer año consecutivo de expansión: 440.212 turistas argentinos pisaron suelo dominicano durante 2025, una cifra que ubica al país como el tercer mercado emisor del mundo hacia ese destino, y la expectativa oficial es superar el umbral de los 500.000 visitantes en el presente calendario, según los datos que el ministro de Turismo dominicano, David Collado, expuso ante operadores y prensa especializada, en un mensaje que combinó el balance de gestión con la voluntad de diversificar la propuesta para descomprimir la dependencia casi exclusiva que el turismo argentino todavía muestra respecto del clásico enclave de Bávaro y Punta Cana.

Collado, que llegó al país para encabezar la delegación que tuvo a República Dominicana como invitada principal de la feria, describió un perfil de visitante que excede al de la típica semana de descanso en un all inclusive: los argentinos, según las estadísticas oficiales, permanecen un promedio de nueve noches en territorio dominicano, un número que dobla la estadía media de otros mercados europeos y que, según el funcionario, se traduce en una voluntad explícita de regresar, dato que las encuestas de satisfacción del ministerio recogen de manera sistemática y que en la práctica funciona como termómetro de la fidelidad de un cliente que ya dejó de ser estacional para convertirse en flujo permanente.

¿Por qué Punta Cana sigue siendo el imán y qué lugares empiezan a disputarle el favoritismo?

La radiografía actual del turismo argentino en el Caribe sigue mostrando a Punta Cana como el destino dominante, una concentración que responde a razones de infraestructura que el propio ministerio reconoce: allí se levanta el grueso de la planta de resorts del país y opera uno de los aeropuertos con mayor tráfico del Caribe, un binomio que garantiza conectividad, oferta hotelera y servicios pensados para el viajero internacional, pero que al mismo tiempo alimenta un modelo que las autoridades dominicanas buscan morigerar, justamente porque la saturación del corredor turístico tradicional empieza a condicionar la experiencia del visitante y a poner en jaque la sostenibilidad ambiental de una franja costera que soporta una presión demográfica y edilicia en aumento.

Frente a ese cuadro, la estrategia oficial apunta a repartir el flujo hacia tres polos que funcionan como complemento y, cada vez más, como sustituto parcial: Puerto Plata, sobre la costa atlántica, ofrece playas organizadas con infraestructura turística consolidada y un perfil más cercano al turismo de naturaleza y aventura, con accesos a montañas, cascadas y parques ecológicos que ya forman parte del catálogo de operadores locales; Juan Dolio, a pocos kilómetros de Santo Domingo sobre el mar Caribe, es la apuesta por las aguas calmas, los paseos en catamarán y la cercanía inmediata con la capital, lo que permite combinar descanso playero con visitas urbanas de un día; y Santo Domingo mismo, cuya Zona Colonial, declarada Patrimonio Mundial de la Unesco, opera como ancla cultural y patrimonial de toda la oferta.

¿Qué patrimonio guarda Santo Domingo y por qué importa más allá del turismo?

  • La Catedral Primada de América, la más antigua del continente, inaugurada a inicios del siglo XVI y símbolo de la evangelización española en el Caribe insular.
  • La Calle Las Damas, considerada la primera calle pavimentada del Nuevo Mundo, cuyo nombre recuerda a las damas de la corte de María de Toledo, esposa de Diego Colón, que la recorrían cada tarde como parte de un ritual cortesano.
  • El Alcázar de Colón, residencia virreinal del hijo de Cristóbal Colón, uno de los edificios civiles más importantes del siglo XVI en América y actual museo de arte y mobiliario de época.
  • La Fortaleza Ozama, la construcción defensiva europea más antigua de América, levantada para proteger la entrada a la desembocadura del río Ozama y escenario de episodios clave de la historia colonial y de la independencia.
  • El Panteón de la Patria, originalmente templo jesuita, que guarda los restos de los héroes nacionales dominicanos y funciona como espacio de memoria cívica del recorrido colonial.

El casco histórico atraviesa en estas semanas un proceso de restauración que las propias autoridades turísticas describen como ambicioso y que abarca desde fachadas de iglesias y museos hasta viviendas enclavadas en barrios tradicionales como San Antón y Santa Bárbara, donde los andamiajes coexisten con la vida cotidiana de los vecinos y anticipan la reapertura de edificios que se sumarán al circuito museístico, una movida que, más allá del atractivo turístico, opera como política de puesta en valor respecto del patrimonio construido y como mecanismo de activación económica para los habitantes del área, que durante décadas vieron cómo el deterioro edilicio convivía con el flujo creciente de visitantes.

¿Qué queda pendiente para que la diversificación deje de ser un eslogan?

Collado se fue de Buenos Aires con la promesa de un segundo año consecutivo como protagonista de la feria, lo que en la práctica significa que la estrategia de desconcentración seguirá ganando espacio en la agenda bilateral y que los operadores argentinos recibirán incentivos para empaquetar combinaciones que incluyan patrimonio, playas del norte y escapadas al sur del país, pero lo que todavía no termina de plasmarse es la conectividad aérea directa y frecuente hacia aeropuertos secundarios como el de Puerto Plata o el de La Romana, un punto crítico que las propias líneas aéreas remarcan cuando se les consulta por la viabilidad de los nuevos polos, y que constituye, a mi entender, el verdadero cuello de botella de una política que hasta ahora vende bien pero todavía vuela a medias: hasta que un argentino pueda embarcar en Buenos Aires con destino a un punto que no sea Punta Cana sin pasar por conexiones largas o combinaciones incómodas, la ilusión de un mapa turístico equilibrado seguirá dependiendo más del entusiasmo del ministro que de la logística del avión.

FS
Federico SandovalAmbiente y energías renovables

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