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Sábado, 17 de octubre de 2026
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La cepa del Paraná: cómo la inundación correntina ya empieza a recalentar el precio de la carne en Argentina

Entre 20.000 y 25.000 cabezas evacuadas, hacienda que se vende antes de tiempo y un informe del USDA que anticipa dos millones de toneladas menos en el mundo: la tormenta perfecta que empieza a sentirse en la góndola.

Por Federico SandovalAmbiente y energías renovables · · hace 1 h
La cepa del Paraná: cómo la inundación correntina ya empieza a recalentar el precio de la carne en Argentina

Unas 25.000 cabezas de ganado mayor, entre bovinos y búfalos, tuvieron que ser removidas con urgencia de las islas y los campos bajos de Corrientes por la crecida del río Paraná, que en las últimas semanas volvió a poner en vilo a una provincia acostumbrada a convivir con el pulso del agua pero no con esta violencia. La cifra, difundida por las sociedades rurales locales y que las autoridades provinciales aún están terminando de consolidar, ubica el evento en la franja más alta de las emergencias hídricas de los últimos años y lo proyecta, inevitablemente, sobre el mostrador de la carnicería.

El operativo de evacuación se hizo como se hace siempre en el Litoral cuando el río se desborda: arreo a campo traviesa para los animales adultos, que pueden cubrir a nado trechos cortos, y embarque en barcazas para los terneros recién nacidos, demasiado débiles para soportar la corriente. Lo que no se hizo todavía, y aquí radica buena parte del problema, fue garantizar dónde van a parar esos miles de animales durante las próximas semanas ni de qué se van a alimentar mientras tanto, un punto que el propio presidente de la Sociedad Rural de Bella Vista, Fabián Gotardo, planteó con crudeza: conseguir campos aptos para recibir hacienda evacuada ya es una tarea cuesta arriba, y si la crecida se prolonga —tal como anticipan los pronósticos para los días siguientes— también se va a complicar el aprovisionamiento de forraje, porque la demanda concentrada en pocos campos receptores satura cualquier reserva. El peor escenario, todavía no descartado, es que el agua alcance la planta urbana de Bella Vista y obligue a nuevas mudanzas de urgencia en pleno pico de la creciente.

¿Qué pasó en el Mercado de Cañuelas y por qué importa fuera de la ruta provincial?

El precio de la hacienda en el principal mercado concentrador del país reaccionó casi de inmediato. Con menos animales entrando en la semana, los valores subieron entre dos y cuatro puntos respecto del promedio previo: los novillos ganaron tres puntos, los novillitos dos, las vacas cuatro y las vaquillonas quedaron estables, en una dinámica que los operadores describen como un ajuste técnico por faltante. Lo más revelador, sin embargo, es el comportamiento de los propios productores: muchos optaron por vender rápido el ganado gordo listo para faena y retener el resto, una decisión racional frente a la incertidumbre climática pero que profundiza la escasez de oferta en el corto plazo y le pone un piso alcista a los valores.

Cuando los productores tienden a soltar lo que está terminado y guardar lo que aún no lo está, el resultado neto es menos carne disponible en el tramo más cercano y más hacienda liviana entrando recién en varias semanas o meses. Ese desfasaje, en un mercado acostumbrado a funcionar con inventarios ajustados, suele trasladarse al precio de la carne en góndola con un retardo de entre quince días y un mes, dependiendo del corte y de la región.

¿Qué dice el mundo mientras Argentina sufre su propia inundación?

El cuadro local se inscribe, además, en una tendencia internacional que apunta en la misma dirección. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) publicó su informe semestral sobre mercados cárnicos globales y proyectó que la producción mundial de carne vacuna caerá cerca de dos millones de toneladas en 2026, para ubicarse en torno a los 60,2 millones de toneladas, con un retroceso del consumo superior a 1,7 millones respecto del máximo de 60,4 millones registrado en 2025. Para 2027, el organismo prevé una estabilización en alrededor de 60 millones de toneladas, pero con menos margen del que el mercado venía disfrutando en los últimos ciclos.

  • Argentina figura entre los pocos países con producción en alza, con 90.000 toneladas adicionales proyectadas, junto con India y Uruguay.
  • Australia, la Unión Europea, Brasil y Estados Unidos registran caídas en sus volúmenes producción.
  • Brasil concentra la mayor parte del ajuste global, dado su peso como principal exportador mundial.
  • La menor disponibilidad internacional tiende a sostener los precios externos, lo que reduce el margen para que Argentina compense faltantes internos con importaciones.
“Mientras la empresa del clima —el río Paraná— termina su trabajo en Corrientes, las cifras del USDA terminan el suyo en los despachos de Washington: menos carne en el mundo y menos hacienda en la ruta, una combinación que el bolsillo del consumidor argentino empieza a pagar sin haber terminado de entender por qué.”Federico Sandoval, Ambiente y energías renovables

¿Qué falta hacer para que la inundación no termine en una crisis de precios?

Falta, en primer lugar, un mapa actualizado y público de campos receptores disponibles en Corrientes y en las provincias vecinas, con capacidad de pastoreo certificada, para que la evacuación no se convierta en un desplazamiento a ciegas que termine sacrificando animales por falta de alimento o de agua limpia. Falta, también, un esquema de financiamiento blando —créditos a tasa subsidiada o aportes no reintegrables— para los productores damnificados, que hoy financian el operativo con su propio capital y con ventas anticipadas que ya están empujando los precios a la baja en el origen. Falta, a nivel nacional, que el Gobierno transparente qué volumen de hacienda se está perdiendo efectivamente por la crecida y por eventuales mortandad, porque la cifra de 20.000 a 25.000 cabezas evacuadas, por significativa que sea, no dice nada por sí sola sobre cuántas sobrevivirán y cuántas llegarán en condiciones de ser recriadas. Y falta, por último, que el consumo interno deje de ser la variable de ajuste de todos los shocks: si la producción mundial cae y la oferta local se reduce, el precio va a subir; lo único que está en manos de la política es decidir cuánto de esa suba llega sin más a la góndola y cuánto se amortigua con decisiones oportunas que hoy, una vez más, llegan tarde.

FS
Federico SandovalAmbiente y energías renovables

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