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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Humboldt, el basset hound que se convirtió en los ojos y la nariz de los guardaparques en la Patagonia

Desde Villa La Angostura, un perro de dos años rastrea huillines, huemules, pumas y hasta un parásito de peces nativos. Trabaja ad honorem con científicos y guardaparques de los parques Nahuel Huapi, Lanín y Los Alerces, y es heredero de un laboratorio de cuatro patas que ya dejó huella en la conservación regional.

Por Camila AguilarSociedad y vida · · hace 32 d
Humboldt, el basset hound que se convirtió en los ojos y la nariz de los guardaparques en la Patagonia

Me lo imagino y casi lo veo: detenido entre los coihues y las lengas, con las orejas largas cayendo sobre el hocico, Humboldt clava la mirada en un punto del piso donde no parece haber nada. Es un basset hound de dos años que vive en Villa La Angostura y, sin embargo, está trabajando. Apenas se sienta y fija los ojos en su compañero humano, Alex Tersoglio ya sabe que ahí, invisible para cualquier visitante, hay un rastro de fauna silvestre.

Lo que yo te cuento lo reconstruí a partir de lo que se viene difundiendo sobre este equipo familiar: Alex, su hija Kenia y el perro forman un trío que trabaja de manera voluntaria con investigadores, científicos y guardaparques de distintos parques nacionales de la Patagonia. No cobran por hacerlo, no dependen de un programa estatal y, aun así, se ganaron un lugar en proyectos de conservación que suelen moverse con presupuestos ajustados y mucha paciencia.

Un olfato que ve lo que la vista no puede

El truco de Humboldt está en la nariz. Está entrenado para reconocer pequeñas moléculas de olor que provienen, sobre todo, de materia fecal de animales silvestres. Para una persona, eso es invisible; para él, es un cartel luminoso. Esa capacidad permite a los equipos de campo confirmar rápidamente la presencia o la ausencia de una especie en una zona sin necesidad de cámaras trampa, heces a la vista ni avistajes directos, que suelen ser escasos y fortuitos.

  • Huillín: mamífero acuático en peligro, una de las prioridades del Parque Nacional Nahuel Huapi.
  • Huemul: ciervo nativo patagónico, también en riesgo y objeto de interés en Los Alerces.
  • Gato huiña y gato montés: felinos pequeños y difíciles de detectar por otros métodos.
  • Puma: el gran predador de la región, cuyo seguimiento sigue siendo un desafío.
  • Visón: especie invasora cuya presencia Humboldt también ayuda a marcar para controlar.

La marcación del perro es pasiva y, por eso, muy clara para quien lo acompaña. Cuando identifica el olor que busca, se sienta, apunta con el hocico y sostiene el contacto visual con Alex. Si el punto exacto es difícil de precisar, recibe la orden en inglés "show me" y vuelve a acercar la nariz al lugar exacto. En terrenos con piedras o espinas, donde no puede sentarse, se queda parado e inmóvil y repite el gesto con la mirada. Es un lenguaje mínimo que el equipo aprendió a leer como se lee una brújula.

De Darwin a Humboldt, un legado con patas

Humboldt no es el primer perro de la familia en meterse en el bosque con olor a ciencia. Antes estuvo Darwin, un perro anterior de los Tersoglio que participó en investigaciones similares en la región hasta su muerte. El nombre no parece casual: hay algo del espíritu del naturalista inglés en esto, esa paciencia obsesiva por registrar lo que aparece y lo que falta. Alex y Keniaan con Humboldt esa línea de trabajo, sólo que ahora el basset hound ya tiene su propio currículum en los parques nacionales.

En lo concreto, el presente los encuentra con proyectos abiertos. En el Parque Nacional Nahuel Huapi trabajan en tareas para proteger al huillín; en paralelo, colaboran con investigaciones sobre carnívoros como el gato huiña, el gato montés y el puma. También hay vínculos con el Parque Nacional Lanín, y existe interés desde el Parque Nacional Los Alerces de sumarlo a estudios sobre huemul y huillín. Cada incorporación es una pieza más en un mapa que se va completando al ritmo lento y paciente del olfato canino.

El desafío más chico y, tal vez, el más ambicioso

El reto más reciente me llamó la atención porque rompe la lógica de "perro grande, animal grande". Humboldt está siendo entrenado para detectar un parásito que afecta a peces nativos de la región. El objetivo inicial es ver si puede reconocer su presencia en el agua; si lo logra, el paso siguiente es que lo identifique dentro del propio caracol que lo aloja. Si eso ocurre, su nariz podría ahorrar horas de trabajo de laboratorio a los investigadores, que hoy dependen de análisis manuales mucho más lentos. Es investigación básica con olor a perro, algo que suena raro y, sin embargo, ya tiene antecedentes serios en el mundo.

A mí lo que más me queda es la imagen del principio: Humboldt detenido, mirando a Alex, diciéndole sin ladrar que ahí, justo ahí, pasó algo que importa para la fauna de la Patagonia. Es un trabajo silencioso, y casi desconocido, pero del que dependen datos clave para decidir dónde poner una cámara, dónde reforzar un control o dónde insistir con la protección de una especie que nadie más está viendo. Cuando vuelva a leer sobre este basset hound, voy a mirar a mi propio perro con otros ojos: capaz que también está tratando de decirme algo sobre el patio.

CA
Camila AguilarSociedad y vida

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