Ganancias para los CEDEARs nuevos y plazos fijos que se podrán vender antes del vencimiento
Un proyecto en el Congreso cambia el tratamiento fiscal de los CEDEARs comprados desde el 31 de octubre de 2026 y habilita la negociación en Bolsa de los plazos fijos a un año o más.
Un proyecto ingresado al Congreso de la Nación propone dos modificaciones que afectan de lleno a quienes ahorran o invierten por fuera del sistema bancario tradicional. La primera toca el régimen impositivo de los CEDEARs, mientras que la segunda redefine la liquidez de los plazos fijos de largo plazo. Ambos cambios necesitan aprobación legislativa antes de entrar en vigor, y varios de sus efectos dependerán de los plazos de implementación que fije la reglamentación.
¿Qué cambia para los CEDEARs?
Los CEDEARs son certificados que permiten comprar desde la Argentina acciones de empresas que cotizan en mercados del exterior. Hasta ahora, la ganancia que se obtiene entre el precio de compra y el de venta estaba exenta del impuesto a las Ganancias. Con el proyecto, esa diferencia pasaría a tributar para los certificados adquiridos desde el 31 de octubre de 2026, siempre que el activo subyacente tampoco esté exento cuando se compra de manera directa.
Las tenencias anteriores a esa fecha no quedarían alcanzadas por el cambio. Además, los dividendos provenientes del exterior ya estaban gravados, por lo que la modificación recae exclusivamente sobre el resultado de la compraventa. Quien tenga dudas sobre cómo le impacta la norma en su caso particular deberá seguir de cerca el texto final que apruebe el Congreso.
¿Qué significa que un plazo fijo se pueda vender en Bolsa?
El segundo cambio apunta a los depósitos a 365 días o más, según el plazo mayor que determine el Banco Central. Quien constituya uno de estos plazos fijos recibiría un certificado negociable en Bolsa. Si necesita recuperar el dinero antes del vencimiento, podrá vender ese certificado a otro inversor. La operación no equivale a una precancelación: el precio lo fija el mercado y puede quedar por encima o por debajo del capital originalmente depositado. Se trata, en definitiva, de una opción de liquidez y no de una garantía de recuperar lo invertido.
La reforma también incluye a los comercios. Según el proyecto, cada venta autorizada con tarjeta generaría un título electrónico que el negocio podría negociar en mercados regulados para recibir los fondos antes del acreditamiento habitual. El costo de esa operación sería un descuento sobre el monto, en línea con los servicios de anticipo que ya existen, aunque con más competidores en juego. El objetivo declarado es que el comercio chico acceda a mejores condiciones.
