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Martes, 20 de octubre de 2026
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Paredes mete la diagonal y juega al filo: el Vasco lo espera en el Maracaná con un ojo en la enfermería

Arruabarrena no confirmó al capitán, que arrastra un desgarro de grado dos y va camino a arrastrarse al campo si hace falta. Boca define todo esta noche en Río, con la serie abierta y el corazón en la garganta.

Por Ezequiel OyarzoDeportes · · hace 1 h
Paredes mete la diagonal y juega al filo: el Vasco lo espera en el Maracaná con un ojo en la enfermería

Soplan aires raros en Río de Janeiro y no precisamente los de la playa de Copacabana. En el Maracaná se viene una semifinal con más suspense que un final de torneo y con un protagonista que, seamos sinceros, todavía no sabe si va a poder saltar a la cancha. Leandro Paredes se calzó la mochila, se subió al micro y se plantó en la última práctica como si el isquiotibial derecho fuera un trámite y no un desgarro de grado dos. Once días atrás, el plazo normal pedía al menos tres semanas de reposo, pero el cinco se empecinó con acelerar los tiempos y aceitar el motor a fuerza de voluntad.

Arruabarrena cuida la pelota y la rotación

Rodolfo Arruabarrena se paró delante de la prensa con la misma cara de póker de siempre. Admitió que su capitán trabajó casi a la par del grupo en el entrenamiento cedido por Flamengo, aunque tiró la frase para enfriar la ilusión: "Él quiere estar, pero hay un riesgo, ya veremos". Le preguntaron por el esfuerzo del mediocampista, levantando una ceja, y el técnico respondió con una sonrisa cómplice que dice más que cualquier parte médico: "Es Leandro". El mensaje de fondo es clarísimo: la formación se define sobre la hora y el único calendario que manda es el del cuerpo del capitán.

Para el Vasco da Gama la presencia o ausencia de Paredes cambia el aire del partido. Con él, el mediocampo gana pausa, pase profundo y ese olfato para cortar justo antes del área. Sin él, Boca se rearma, recoloca piezas y le entrega la batuta a otro, con todo lo que eso significa en una serie que sigue abierta después del encuentro de ida en la Bombonera. El propio Arruabarrena reconoció que hay que mejorar lo hecho en casa, donde el equipo no logró liquidar la historia en los noventa minutos.

La letra táctica: paciencia, después el golpe

El técnico no tiene ganas de empezar corriendo como un desquiciado por el Maracaná. Lo dijo con todas las letras: "Habrá momentos para defender, para atacar; no vamos a salir a volvernos locos de entrada. El mensaje es tratar de arrancar ganando". La idea es plantarse, leer el partido y pegar en el momento justo, sin regalarle la pelota al rival ni regalarle la noche al público carioca.

“Él quiere estar, pero hay un riesgo, ya veremos.”Rodolfo Arruabarrena, entrenador de Boca Juniors

Lo que viene es simple y a la vez enorme: Boca necesita ganar en los noventa minutos o, en el peor de los casos, forzar la definición por penales para meterse en la final de la Copa Sudamericana. Toda la estrategia del Xeneize pasa, en gran parte, por saber si el motor de Paredes aguanta el ritmo del Maracaná o si el cuerpo le pasa la factura a mitad de partido. Seamos sinceros otra vez: en este tipo de noches, el corazón empuja más que la lógica, y el cinco ya avisó que va a dejarse la piel en la cancha.

Próximo rival: Vasco da Gama, en el Maracaná, este miércoles a las 21.30 hora de la Argentina. Partido único, todo o nada, con semifinal copera servida en bandeja. Que empiece el show.

EO

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