El segundo pulso del invierno que tiene a las guardias pediátricas al límite
En apenas cinco semanas, las consultas de urgencia por virus respiratorio en chicos saltaron casi 190% en la provincia. El Virus Sincicial Respiratorio volvió a ser el gran protagonista y los bebés menores de un año encabezan los grupos de mayor riesgo.
Son las diez de la noche de un martes de agosto y la sala de espera del hospital pediátrico ya parece una guardia de sábado a la madrugada. Veo a madres que mecen a sus hijos en brazos intentando que respiren un poco mejor, padres que van y vienen preguntando cuándo los van a atender y enfermeras que corren entre las camas. No es una excepción: es la postal que se repite en prácticamente todas las guardias pediátricas de la provincia desde hace varias semanas. La escena, que me tocó presenciar personalmente en un centro de salud del Gran Buenos Aires, resume lo que los números vienen confirmando desde fines de julio. La curva de consultas respiratorias pediátricas se disparó de manera muy marcada y los equipos de salud están trabajando al límite de su capacidad.
Un salto del 187% en apenas cinco semanas
Los datos oficiales muestran que entre finales de julio y principios de septiembre las atenciones de urgencia por enfermedades respiratorias en chicos pasaron de 561 a 1.612 consultas por semana. Es un salto del 187%, casi tres veces más, en apenas cinco semanas. Cuando se miran las guardias en general, sumando adultos y niños, el fenómeno también es claro: las atenciones respiratorias se duplicaron, pasando de 1.620 a 3.339 en el mismo período.
Lo que estamos atravesando es un segundo pico estacional, que llegó más tarde de lo que suele ocurrir. El primero se había registrado en la semana 21, con 4.431 consultas totales en las guardias, y en esa oportunidad el gran responsable había sido el virus de la influenza. Ahora, en cambio, el protagonismo absoluto lo tiene el Virus Sincicial Respiratorio, conocido por su sigla VSR, que es el motor de esta nueva embestida invernal.
Por qué el VSR preocupa tanto en los más chicos
El VSR es un virus muy frecuente que se transmite por las gotitas que se expulsan al toser o esternudar y también a través de superficies u objetos contaminados. En adultos y en niños más grandes suele provocar síntomas parecidos a los de un resfrío común: congestión nasal, tos y malestar general. El problema aparece cuando el virus afecta a bebés y a niños pequeños, en quienes puede avanzar hacia cuadros mucho más serios.
- La principal complicación es la bronquiolitis, una inflamación de las vías respiratorias más pequeñas que dificulta la respiración.
- También puede derivar en neumonía, una infección que compromete los pulmones.
- Los menores de un año, y sobre todo los recién nacidos, son quienes presentan mayor riesgo de desarrollar formas graves.
- Las infecciones por VSR se asocian además con mayor probabilidad de episodios recurrentes de sibilancias y asma a lo largo de la infancia.
Una herramienta que muchos todavía no conocen
Frente a este escenario, el ministerio de Salud provincial insiste en recordar algo que para mí es clave: las personas gestantes de entre 32 y 36 semanas y media de embarazo pueden recibir de manera gratuita la vacuna contra el VSR. La dosis funciona como un puente: transfiere anticuerpos al bebé antes del nacimiento y lo protege durante sus primeros seis meses de vida, que es justamente el período de mayor vulnerabilidad. Es una herramienta concreta para reducir el riesgo de bronquiolitis y neumonía grave en los recién nacidos.
Lo que estamos viendo este año no es una rareza. En 2024 también se registró un comportamiento en dos picos durante la temporada respiratoria, con una primera ola más ligada a influenza y una segunda empujada por este virus. La diferencia es que ahora la segunda ola pegó más fuerte y más extendida en el tiempo, lo que explica la saturación de las guardias pediátricas que uno ve en carne propia al visitarlas.
Antes de cerrar la nota vuelvo a esa sala de espera del martes a la noche. La madre que mecía a su bebé seguía ahí, esperando, con la mirada cansada pero atenta. Su hijo tiene cuatro meses y cayó con una bronquiolitis que arrancó como un simple resfrío. Es uno más entre los cientos de chicos que están pasando por lo mismo en esta provincia. Si en tu casa hay un bebé o un niño pequeño y todavía no te aplicaste la vacuna durante el embarazo, te recomiendo que consultes con tu obstetra o en el centro de salud más cercano: la indicación existe, es gratuita y puede cambiar el destino de esos primeros seis meses de vida.
