Mark Hyman y las claves cotidianas que, según el especialista, sostienen al sistema inmunológico
El médico de familia repasó los hábitos que prioriza para cuidar las defensas del cuerpo: sueño regular, comida casera, movimiento acorde al estado de salud y manejo del estrés. También aclaró qué dice y qué no dice la evidencia sobre la vitamina D.
Son las siete de la mañana y todavía hay silencio en la cocina. Un médico de familia está por empezar una entrevista con la productora Emma Krebs y lo primero que aclara es algo que muchos atletas aficionados necesitan escuchar antes de atarse los cordones: cuando aparece un resfrío, no todo entrenamiento debería seguir igual. Esa frase, simple y directa, fue la puerta de entrada a una conversación mucho más amplia sobre cómo cuidar el sistema inmunológico en la vida diaria.
Mark Hyman, fundador de The UltraWellness Center, distinguió dos situaciones que a menudo se mezclan. Si los síntomas son leves, como una molestia en la garganta o algo de cansancio, sugirió bajar la intensidad y elegir una caminata o una rutina suave. Pero si lo que se tiene encima es una gripe de verdad, con fiebre y malestar general, el consejo fue el opuesto: descansar y evitar el esfuerzo. Esa frontera fina entre moverse y parar es, para él, parte central del cuidado cotidiano.
Sueño, movimiento y manejo del estrés como base
Hyman describió al sistema inmunológico como una especie de vigilancia permanente frente a virus, bacterias y otras amenazas. Y señaló que esa vigilancia se desgasta cuando se le pide demasiado: descanso insuficiente, estrés acumulado, sedentarismo y problemas intestinales aparecen en su lista de factores que pueden debilitarla. Por eso, en lugar de proponer una solución mágica, su recomendación fue armar una rutina con varios pilares sostenidos en el tiempo. Puso el acento en acostarse y levantarse en horarios regulares, hacer ejercicio y dejar lugar para el manejo del estrés, a través de prácticas como la meditación, el yoga o los ejercicios de respiración.
La cocina como aliada y la vitamina D bajo la lupa
En la mesa, el especialista inclinó la balanza hacia las preparaciones caseras y los ingredientes frescos. Recomendó verduras de distintos colores, alimentos fermentados y fibra prebiótica, a la que describió como el alimento que necesitan los microorganismos que viven en el intestino. En el otro extremo, advirtió sobre una alimentación cargada de dulces y productos procesados, que a su entender empuja en la dirección contraria. La vitamina D tuvo su propio tramo: Hyman insistió en la importancia de medir los niveles en sangre antes de decidir cuánto tomar, porque las necesidades varían de persona en persona.
“Los valores inferiores a 30 nanomoles por litro se asociaron con una mayor probabilidad de enfermedad grave, pero el estudio no estableció que el déficit fuera la causa ni evaluó si los suplementos prevenían internaciones o muertes.”Investigación publicada en 2022 con registros de Clalit Health Services, Israel
Lo que dice y lo que no dice la evidencia
Sobre el final de la charla, Hyman enumeró suplementos y preparaciones que utiliza en su propia vida, y aclaró que algunas de esas intervenciones todavía no están listas para recomendarse de manera general. Esa aclaración me pareció clave: separar lo que uno hace de forma personal de lo que la ciencia aún no respalda como pauta para todos es, en el fondo, una manera de cuidarnos también a nosotros, que leemos estas notas buscando respuestas simples para problemas que no las tienen. Antes de salir a comprar frascos, conviene empezar por lo de siempre: dormir mejor, cocinar en casa, movernos de acuerdo a cómo nos sentimos y, cuando la gripe llega de verdad, regalarle al cuerpo el descanso que pide.
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