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Lunes, 19 de octubre de 2026
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El Cristo Moreno volvió a tomar las calles de Lima: fe, sahumerio y tres millones de almas en el centro histórico

El tercer recorrido procesional del Señor de los Milagros partió desde La Victoria al amanecer del 19 de octubre y atravesó buena parte del casco antiguo, con cortes de tránsito que dejaron a la ciudad pendiente de una imagen que se repite desde el siglo XVII. La nota recorre el itinerario, el operativo municipal y los detalles de una celebración que cada año redefine la fisonomía de la capital peruana.

Por Federico SandovalAmbiente y energías renovables · · hace 58 min
El Cristo Moreno volvió a tomar las calles de Lima: fe, sahumerio y tres millones de almas en el centro histórico

A las seis de la mañana del lunes 19 de octubre, con el cielo todavía gris sobre La Victoria, las andas del Señor de los Milagros —el Cristo Moreno, como se lo conoce en la tradición católica popular peruana— empezaron a moverse desde la Iglesia del Carmen para iniciar el tercer recorrido procesional del año, una jornada que suele extenderse durante varias horas y que volvió a convertir al Centro Histórico de Lima en un escenario singular de fe masiva, música criolla y devoción ininterrumpida, en el que las autoridades municipales calculan habitualmente una concurrencia del orden de los tres millones de personas entre fieles locales y peregrinos que llegan del interior del país y del extranjero, según estimaciones que la propia comuna limeña suele difundir tras cada procesión.

¿Qué dice el material sobre el itinerario que siguió la imagen?

El recorrido avanzó por un trazado que combina calles emblemáticas del viejo damero limeño con avenidas de fuerte carga institucional: los jirones Huánuco, Puno, Antonio Bazo, Tarata y Cangallo fueron algunos de los ejes principales, a los que se sumaron las avenidas Grau, Nicolás de Piérola —conocida como la «Colmena» por su intenso comercio— y Abancay, en un trayecto que pasó frente a tres hospitales de referencia para la ciudad, el Dos de Mayo, Emergencias Pediátricas y el Guillermo Almenara Irigoyen, lo que convierte a la procesión también en una jornada de pedidos por la salud pública, una dimensión que las propias hermandades suelen subrayar cuando la imagen se detiene brevemente frente a esos establecimientos.

La marcha incluyó también los alrededores del Palacio de Justicia, la plaza San Martín —uno de los puntos neurálgicos del casco antiguo, rodeado de edificios de valor patrimonial— y la avenida Tacna, para concluir con el ingreso al Santuario de las Nazarenas por el jirón Huancavelica, donde la imagen tiene su sede estable y donde, al cierre de cada procesión, se celebra la misa central que pone fin a la jornada, con la particularidad de que ese templo quedó históricamente asociado a la imagen desde el siglo XVII, luego de que el terremoto de 1655 destruyera buena parte del conventillo original de los esclavos negros que la cuidaban.

¿Qué se vio en la calle durante el paso de la procesión?

La imagen fue portada por miembros de la Hermandad del Señor de los Milagros de Nazarenas, reconocibles por sus hábitos morados —tono distintivo de la cofradía, distinto del rojo de otras advocaciones—, y avanzó acompañada por sahumadoras que esparcían incienso a lo largo del recorrido, un detalle que según los organizadores tiene un sentido litúrgico de purificación del espacio, aunque para el observador externo funciona también como una de las marcas sensoriales más fuertes de la celebración, junto con la música criolla en vivo que interpretaron agrupaciones a lo largo del trayecto, sumando al clima devocional una banda sonora que combina valses, polkas y marineras limeña, géneros que forman parte del canon musical del Perú criollo.

Las andas estuvieron ornamentadas con flores blancas y amarillas, una paleta elegida por la hermandad para esta procesión en particular, y a su paso por cada punto del recorrido se registraron paradas, misas al aire libre y momentos de devoción que, según el testimonio habitual de los fieles, pueden prolongarse varias horas en cada estación, con escenas de rodillas sobre el asfalto, promesas personales y pedidos de favores, en una dinámica que mezcla lo religioso con expresiones de religiosidad popular que trascienden los márgenes del catolicismo institucional.

¿Cómo se organizó el operativo de tránsito en el centro?

La Municipalidad de Lima implementó un esquema de cortes de tránsito progresivos que, para esta jornada del 19 de octubre, rigió desde las seis de la mañana del lunes hasta las cuatro de la madrugada del martes 20, una ventana horaria prolongada que la comuna suele repetir en cada procesión para garantizar tanto el desarrollo del desfile como el operativo de limpieza posterior, dado que la magnitud de la convocatoria deja en el asfalto toneladas de residuos y, en muchos casos, daños menores en el mobiliario urbano del casco antiguo.

Las vías afectadas coincidieron con el itinerario oficial —los jirones y avenidas ya mencionados—, por lo que la recomendación operativa que reiteraron las autoridades y los guías locales fue moverse exclusivamente a pie por el centro durante toda la jornada, ya que las alternativas de transporte público se vieron reducidas y los accesos vehiculares al damero quedaron cerrados en distintos horarios a lo largo de la mañana, la tarde y la noche, una restricción que, según los reportes de la comuna, se repite en cada una de las tres procesiones anuales del Señor de los Milagros.

¿Qué datos prácticos deben tener en cuenta los que planean ir?

  • El acceso al recorrido es libre y gratuito en todo el trazado, sin necesidad de inscripción previa ni acreditación, lo que convierte a la procesión en una de las celebraciones religiosas de mayor convocatoria abierta de América Latina.
  • Los puntos con mejor visibilidad suelen ser los cruces de las avenidas principales, donde las andas se detienen con mayor frecuencia para permitir las paradas devocionales y las misas al aire libre, según el patrón que registran año tras año los guías turísticos locales.
  • Conviene llegar temprano y llevar calzado cómodo, porque la densidad de público en los tramos cercanos al Santuario de las Nazarenas —especialmente sobre el jirón Huancavelica— se vuelve particularmente alta hacia el cierre de la procesión.

¿Qué falta hacer y qué queda por discutir?

Aunque la Municipalidad de Lima suele difundir estimaciones de concurrencia del orden de los tres millones de personas en cada una de las tres procesiones anuales —cifra que la comuna repite en sus comunicados sin que se conozca públicamente la metodología con que se obtiene—, y aunque los guías turísticos coinciden en señalar que octubre se convirtió en el mes de mayor afluencia devota de la capital, no existe un sistema unificado de conteo independiente que permita contrastar ese número con datos de otra fuente oficial, lo que deja a la procesión del Cristo Moreno sin un registro estadístico auditable, en un punto que los investigadores de patrimonio y los propios funcionarios del Ministerio de Cultura suelen reconocer como una deuda pendiente, sobre todo porque el Centro Histórico de Lima fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1991 y la procesión forma parte, de hecho, de la vida cotidiana de ese casco declarado, aunque no cuente con un protocolo específico de preservación durante las jornadas de mayor convocatoria, una discusión que queda abierta para los próximos años.

FS
Federico SandovalAmbiente y energías renovables

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