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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Una tarde en el parque, una planilla en el bolsillo: la jornada que puso el corazón en agenda en Cipolletti

Vecinos se acercaron al Complejo Cultural para medirse la presión, practicar RCP y vacunarse. El cardiólogo Pablo Schvartzman pidió llevar un registro domiciliario y derribó el mito de que la presión “alta” es normal con los años.

Por Camila AguilarSociedad y vida · · hace 26 d
Una tarde en el parque, una planilla en el bolsillo: la jornada que puso el corazón en agenda en Cipolletti

Llego al parque del Complejo Cultural Cipolletti y todavía no termino de estacionar cuando ya veo a varias personas hacer cola, con la muñeca lista para que les ajusten el tensiómetro. Es sábado a la tarde, hay mata baja todavía húmeda por la lluvia de la mañana y un sol tibio que se abre paso entre los edificios. La jornada se llama “Cipolletti cuida tu corazón” y, antes de que arranque formalmente, la gente ya conversa con los equipos de salud como si fueran vecinos de toda la vida. Yo me ubico cerca del gazebo principal y tomo nota: acá no se viene solo a controlar la presión, se viene a sacarse dudas, a practicar reanimación cardiopulmonar sobre un muñeco y, de paso, a estirar las piernas.

La primera persona que observo mientras le miden la presión arterial es una mujer de unos cincuenta y tantos, con un bolso tejido y la planilla en la mano. Me cuenta que se controla cada tanto, pero que nunca había llevado los números anotados al consultorio. La escena, sin que nadie se lo proponga, se vuelve una pequeña clase: el cardiólogo Pablo Schvartzman le explica, con la misma paciencia que usaría con un paciente de riesgo, que esa planilla es el insumo más valioso que puede llevar a la próxima consulta. “A mis pacientes les indico medirse todos los días y anotar los valores durante una semana”, me dice, ya con tono de receta doméstica. Para él, esa libreta es lo que permite ver cómo evolucionó la presión en el tiempo y decidir si hace falta ajustar el tratamiento.

El mito de la presión “normal para mi edad”

Mientras le toman la presión a otra vecina, le pregunto a Schvartzman por una frase que escuché repetida en la cola: que “a esta altura de la vida, un poquito alta es esperable”. El cardiólogo frunce el ceño y me mira como si le hubiera hecho la pregunta justa. Aclara que es una de las creencias más instaladas y, a la vez, más equivocadas. “Con el paso de los años las arterias se endurecen, eso es real”, dice, “pero eso no quiere decir que tengamos que tolerar una presión más elevada”. La distinción parece sutil, pero es clave para él: el envejecimiento de las paredes arteriales no autoriza a convivir con valores altos, sino que vuelve todavía más importante controlar y tratar. La mujer del bolso tejido, que escuchaba de reojo, asiente y anota algo en su planilla.

Después de los controles, me quedo mirando el taller de RCP. Un equipo de residentes de Cardiología de Leben Salud muestra las compresiones sobre un muñeco y explica cómo usar un desfibrilador externo automático. La directora municipal de Protección Civil, Ayelén Quijada, me resume el espíritu del encuentro: acercar información básica sobre enfermedades cardiovasculares y, sobre todo, promover los controles de rutina. “Queremos que la gente se vaya con dos cosas: una idea clara de cómo reaccionar ante una emergencia y un turno pedido”, me dice. Y, en parte, lo consigue: Schvartzman me cuenta que una de las primeras personas atendidas pidió turno para hacerse su primer electrocardiograma. El dato es chico, pero cuenta mucho.

  • Controles de presión arterial abiertos a la comunidad, con asesoramiento del cardiólogo Pablo Schvartzman.
  • Taller de reanimación cardiopulmonar (RCP) y capacitación en uso de desfibriladores externos automáticos, a cargo de residentes de Cardiología de Leben Salud.
  • Puesto de vacunación del hospital local y caminata con marcha activa seguida de una pausa de relajación, organizada por la Dirección de Deportes.
  • Participación del programa Paso a Paso, del SIARME, de la Asociación de Lucha contra la Obesidad, del Centro Integral de Patologías Orientadas a la Diabetes y de un espacio de la Universidad de Flores sobre lactancia materna.

Cuando me retiro, ya cae la tarde sobre Cipolletti y la mujer del bolso tejido sigue charlando con una enfermera. Antes de irse, le muestra la planilla y le pregunta si los valores de la tarde están bien. La enfermera revisa, le marca con un círculo uno de los registros y le sugiere llevarlo en la próxima visita al médico. Es una escena chica, casi íntima, pero resume lo que dejó la jornada: la presión arterial se mide en casa, se anota y se conversa con el profesional. No es un trámite, es un hábito. Y, como me dijo Schvartzman en algún momento de la charla, la edad nunca es una excusa para mirar para otro lado.

CA
Camila AguilarSociedad y vida

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