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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Un té bien caliente bajo la brisa: la paradoja que ayuda a bajar la temperatura corporal

Un especialista explica por qué una infusión caliente puede refrescar en un día de calor, qué necesita el cuerpo para que el sudor cumpla su función y por qué la hidratación sigue siendo la clave frente a la elección de la temperatura del líquido.

Por Camila AguilarSociedad y vida · · hace 28 d
Un té bien caliente bajo la brisa: la paradoja que ayuda a bajar la temperatura corporal

Imaginate esta escena: una señora en un patio de tierra, con el ventilador girando lento y una taza de té humeando entre las manos. Afuera, el sol cae sin piedad y el termómetro pasa los treinta grados. Parece un disparate sumar calor al calor. Sin embargo, el profesor John Tregoning, especialista en bienestar, sostiene que esa misma taza puede terminar enfriando el cuerpo, siempre que el sudor que provoca consiga evaporarse. Yo lo probé muchas veces en casa de mi abuela, en Santiago del Estero, y nunca supe bien por qué funcionaba hasta ahora.

La explicación arranca en algo simple: cuando tomamos un líquido caliente, le sumamos calor al organismo. Como respuesta, el cuerpo activa la transpiración. Hasta acá, nada raro. Lo interesante es lo que pasa después. Si ese sudor se evapora, arrastra energía térmica de la piel y produce una pérdida real de calor. Si no se evapora, solo empapamos la ropa y perdemos líquido sin conseguir el efecto refrescante que buscamos.

El ambiente manda más que la temperatura de la taza

Tregoning lo dice con claridad: la prioridad no es elegir entre frío o caliente, sino sostener la hidratación durante toda la jornada. La temperatura del vaso o de la taza ocupa un segundo plano frente a dos condiciones del entorno que definen si la estrategia funciona o no: la humedad del aire y la circulación de ventilación.

  • En un ambiente seco y con brisa o ventilador, la transpiración se evapora y la bebida caliente puede terminar refrescando.
  • En una habitación húmeda y sin ventilación, el sudor queda sobre la piel, la ropa se empapa y el calor se acumula.
  • El agua sobre la piel que se transforma en vapor utiliza energía térmica del cuerpo y libera calor al exterior.
  • Cuando el aire ya está cargado de vapor, la evaporación se dificulta y el mecanismo pierde eficacia.

Las bebidas frías, por su parte, dan una sensación inmediata de frescura y bajan por un rato la percepción de calor. Las calientes, en cambio, pueden favorecer la pérdida de calor mediante una mayor transpiración, aunque solo en las condiciones que acabo de describir. Ninguna de las dos opciones gana en todos los ambientes. Por eso Tregoning recomienda prestar atención a la humedad y a la ventilación tanto como al líquido que se elige.

Vuelvo a la señora del patio. El ventilador giraba, el aire estaba seco, y el té se enfriaba lento entre sus dedos. Ella no lo sabía, pero estaba haciendo todo bien: se hidrataba con algo caliente, dejaba que el sudor cumpliera su trabajo y aprovechaba la brisa para que el calor se fuera con el vapor. A veces, el mejor truco contra el calor no es tomar algo frío, sino entender qué necesita el cuerpo para soltar el que ya tiene dentro.

CA
Camila AguilarSociedad y vida

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