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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Travis Knight vuelve a defender lo artesanal: el stop motion como declaración de principios en tiempos de inteligencia artificial

El director de Laika presentó "Wildwood", su película más ambiciosa hasta ahora, y volvió a marcar la línea entre el oficio humano y la generación automática de imágenes: "El stop motion hace gala abiertamente de su humanidad. Y la IA carece de humanidad", dijo en la previa al estreno del 23 de octubre.

Por Iris EvansCultura y espectáculos · · hace 34 d
Travis Knight vuelve a defender lo artesanal: el stop motion como declaración de principios en tiempos de inteligencia artificial

"All the world is mad, save the grace of thee", cantaba Nina Simone en una de esas versiones que parecen hechas para cuando el mundo se olvida de mirar con los propios ojos. A Travis Knight, el director estadounidense que vuelve al stop motion con "Wildwood", esa frase le calza como anillo al dedo: en plena expansión de la inteligencia artificial, su estudio Laika apostó por hacer una película cuadro a cuadro, a mano, durante un rodaje que la propia productora calificó como "lo más difícil" de su historia. La cita no es caprichosa: Knight defiende una idea muy concreta, y la dice en voz alta cada vez que puede.

Un director con pedigree artesanal

Knight tiene 52 años y una trayectoria que arrancó con una nominación al Oscar: "Kubo y las dos cuerdas mágicas" lo instaló como uno de los referentes de la animación contemporánea. Desde entonces, el hombre combinó el stop motion con fugas hacia la acción real: dirigió "Bumblebee", la entrega más entrañable de la saga de Transformers, y se embarcó en proyectos como "He-Man y los Masters del Universo". Pero su casa siempre fue Laika, el estudio fundado por su padre, Phil Knight, el creador de Nike, en la ciudad de Hillsboro, Oregon, donde la artesanía no es una pose estética sino una forma de entender el oficio.

En ese sentido, la historia local de la colonia -porque Laika funciona casi como una comuna creativa en el corazón del noroeste estadounidense- pesa: el estudio emplea a artesanos que cosen, esculpen, tejen y animan muñecos cuadro por cuadro, en un proceso que puede llevar meses para un solo minuto de película. No es nostalgia: es la columna vertebral de un modelo productivo que Knight convirtió en bandera.

“La IA es realmente contraria a todo lo que defendemos en Laika, porque en Laika, en el centro de todo lo que hacemos, está el artista. El stop motion hace gala abiertamente de su humanidad. Y la IA carece de humanidad. Contar historias, crear arte, consiste precisamente en imbuir de alma lo que haces.”Travis Knight, director de "Wildwood"

Una película que se mide por el tiempo invertido

  • Duración total: 140 minutos, todos animados cuadro a cuadro.
  • Rodada íntegramente a mano en los talleres de Laika, en Oregon.
  • Calificada por el propio estudio como el proyecto más complejo de su historia.
  • Estreno previsto para el 23 de octubre en cines.
  • Tráiler disponible con adelantos de una factura visual enteramente física.

La distinción que no es solo técnica

Knight fue claro al diferenciar lo que hace con sus equipos de lo que produce un sistema automático: reconoció que la inteligencia artificial es una "tecnología asombrosa", pero insistió en que le falta lo esencial para crear arte. Para él, el stop motion exhibe las marcas del proceso humano: la pequeña vibración de un dedo sobre una marioneta, la decisión de dejar una textura imperfecta, las horas invertidas en un movimiento que durará dos segundos en pantalla. La animación generada por inteligencia artificial, en cambio, entrega resultados sin ese rastro. Esa diferencia, según el director, define si una obra puede considerarse arte o no: no es una cuestión de resultado estético, sino de origen.

Le pregunté a un amigo que trabaja en un estudio de animación porteño qué piensa de esta discusión, y me respondió algo que resume el debate: "Yo no le tengo miedo a la IA, pero sí le tengo miedo a que dejemos de enseñarle a la gente por qué importa cómo se hizo una cosa". Esa idea, que sobrevuela la postura de Knight, es la que "Wildwood" parece llevar a la pantalla con sus 140 minutos de paciencia artesana.

Si me dejan recomendarles algo esta semana, les digo que no se pierdan el tráiler de "Wildwood": aunque todavía no se estrenó en Argentina, sirve para entender qué está defendiendo Knight, y por qué la discusión que plantea importa mucho más allá del mundo de la animación. A veces, cuando la tecnología avanza a una velocidad que asusta, sentarse a mirar una película hecha a mano se vuelve un acto casi político: es recordar que alguien, en algún taller de Oregon, estuvo semanas moviendo una marioneta milímetro a milímetro para que un personaje parpadee. Y ese parpadeo, créanme, vale más que cualquier imagen generada en un segundo por una máquina. Quedan avisados: el 23 de octubre, a estar atentos.

IE
Iris EvansCultura y espectáculos

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