Tom Cruise vuelve a confiar en un director con vuelo propio: la nueva apuesta de Iñárritu llega a las salas españolas
Digger reúne a la estrella de Misión Imposible con el realizador mexicano en un filme original que ya cosechó lecturas divididas entre la crítica internacional antes de su desembarco en los cines de España, previsto para octubre de 2026.
Hay una línea de Tom Petty que suena como una premonición cuando uno se sienta frente a la pantalla a esperar lo nuevo de Alejandro González Iñárritu: "You get so afraid of failure and you get so afraid of success". Y justamente de eso parece tratarse Digger, el filme que vuelve a juntar al realizador mexicano con Tom Cruise en una historia que no es secuela, no es franquicia, no es reinvención de un personaje conocido, y que ya desde su anuncio se plantó como una declaración de intenciones en un Hollywood que suele desconfiar de las apuestas sin marca propia.
Porque el dato no es menor: Cruise vuelve acá al cine de historias originales, ese territorio que cada vez visita con menos frecuencia y que, cuando lo hace, suele convertirse en termómetro de sus propias ganas de jugarse. La decisión de ponerse a las órdenes de un director con la trayectoria de Iñárritu, ganador del Oscar por Birdman y por El renacido, no parece casual ni rentística; parece, en todo caso, la confirmación de una búsqueda que la estrella viene sosteniendo hace varios años.
Una actuación celebrada y una propuesta visual que luce
La lectura más visible del crítico Alejandro G. Calvo, que pudo ver el material antes de su estreno, pone el foco en uno de los puntos que sostiene la película: la actuación de Cruise. Elogia el humor con el que el actor encara al personaje y llega a calificar su trabajo como una de sus mejores interpretaciones recientes. Para un intérprete con cuatro décadas de carrera y una cantidad de personajes que ya forman parte del imaginario colectivo, esa observación no es un detalle menor: significa que hay algo genuinamente nuevo en su manera de pararse frente a cámara, algo que rompe aunque sea por un rato la imagen del héroe de acción al que el público lo tiene asociado.
Calvo también rescata el trabajo de Iñárritu en la construcción de imágenes y en la elección de un arranque que atrapa. En sus palabras, el realizador consigue planos destacables y propone un comienzo que invita a quedarse. La lectura coincide con la de buena parte de la crítica internacional, que suele reconocer en el director mexicano un ojo clínico para la puesta en escena, incluso cuando el resultado final no termina de cerrar para todos los espectadores por igual.
Los reparos: el peso de la palabra y una sátira que se sabotea
- El monólogo casi continuo de Cruise durante las dos horas y diez minutos de metraje vuelve pesada la experiencia, según el crítico.
- La acumulación de texto reduce el impacto de los hallazgos iniciales y dificulta el acompañamiento del relato.
- La sátira que propone la película queda trabada por las propias ambiciones del director, que no le dejan respirar.
- El filme deja al espectador en un lugar pasivo, sin espacio para participar de lo que plantea.
La espera española y la pregunta que queda flotando
El desembarco en las salas de España está previsto para el 2 de octubre de 2026, lo que abre la puerta a una nueva ronda de lecturas, ahora desde el público ibérico, que suele ser especialmente generoso a la hora de apreciar el cine de autor con estrellas de Hollywood en papeles poco convencionales. Habrá que ver cómo responde la butaca española ante un filme que la crítica ya describe como una experiencia polarizante: de esas que o se defienden con el cuerpo entero o se discuten con el mismo entusiasmo.
Si me preguntan a mí, en lo personal, lo que más me interesa de una película como Digger no es solamente la actuación de Cruise ni la fotografía que promete Iñárritu, sino la historia que están contando y el modo en que esa historia deja entrar al espectador. Porque de nada sirve una imagen deslumbrante o un actor en estado de gracia si el relato se cierra sobre sí mismo y termina por expulsarnos de la sala. Mi recomendación, llegado el momento, es ir a verla con tiempo, sin la urgencia del horario pico, y dejarse llevar por esa incomodidad que provoca un filme que no busca ser amable: a veces, de esas incomodidades salen las películas que uno recuerda mucho después de salir del cine.
