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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Black Torch: la historia del chico que se fusionó con un espíritu negro y terminó cazando monstruos

La serie de Crunchyroll adapta el manga de Tsuyoshi Takaki en doce episodios de menos de seis horas en total. La trama gira en torno de Jiro, un joven con la capacidad de hablar con los animales, y Rago, un mononoke con forma de gato negro que termina habitando su cuerpo después de un ataque en un bosque.

Por Iris EvansCultura y espectáculos · · hace 20 d
Black Torch: la historia del chico que se fusionó con un espíritu negro y terminó cazando monstruos

"Yo no soy un héroe. Soy solo un tipo que terminó metido en algo más grande de lo que esperaba". La frase bien podría a Jiro, el protagonista de Black Torch, aunque no aparece textualmente en la serie. Lo que sí queda claro desde el primer episodio es que este joven de mirada cansada y abuelo ninja nunca pidió cargar con un espíritu en el cuerpo, y que esa convivencia forzosa es el corazón de una propuesta breve pero intensa que ya se puede ver completa en Crunchyroll.

La serie adapta el manga de Tsuyoshi Takaki en doce episodios que, sumados, no llegan a las seis horas de reproducción. Es una de esas rarezas del catálogo que invitan a un maratón de un domingo: entran en una tarde, se ven de corrido y dejan gusto a poco, justamente porque la historia original tuvo una vida muy corta en las revistas japonesas.

Un encuentro en el bosque que lo cambia todo

Jiro creció entrenando con su abuelo, un viejo ninja que le transmitió técnicas de combate y, sobre todo, una capacidad inusual: puede hablar con los animales. Esa habilidad, que en la serie funciona como algo cotidiano y casi divertido, se vuelve clave cuando en uno de sus paseos por un bosque se topa con Rago, un mononoke con apariencia de gato negro que lleva años sellado y que ahora aparece malherido.

Jiro lo ayuda. Lo que no imagina es que ese gesto de bondad le va a costar la vida. Otro espíritu ataca y el muchacho se interpone para proteger a Rago, pero la herida es mortal. En ese momento límite, el mononoke toma una decisión drástica: fusionarse con él para salvarlo. A partir de ahí, los dos comparten un mismo cuerpo, y la serie se ocupa de mostrar cómo conviven dos voluntades dentro de una sola.

Una oficina, un departamento nuevo y monstruos por doquier

La fusión no queda en el terreno de lo íntimo. Como Jiro y Rago terminan llamando la atención de las autoridades, ambos recalan en la Oficina de Espionaje, donde los asignan a Black Torch, un departamento recién creado para enfrentar a los espíritus malignos. Esa estructura le da a la serie su marco de fantasía urbana: hay tecnología, burocracia estatal y, a la vez, criaturas sobrenaturales que aparecen en cualquier esquina.

El equipo protagonista queda compuesto por:

  • Jiro, el joven de espíritu noble que carga con Rago y todo lo que eso implica.
  • Una chica que se suma al grupo y aporta algo de luz en medio de tanto combate.
  • Un tercer integrante de carácter serio, más volcado a la tarea que a las relaciones personales.

Entre los tres, más Rago como partenaire obligado, la serie construye una dinámica de convivencia forzada que recuerda a otras historias de compañeros improbables. La diferencia es que acá el compañero literalmente vive adentro de uno de ellos.

Un manga breve que igual llegó a la pantalla

El material original de Takaki tuvo una existencia corta en las páginas de la revista Shonen Jump, donde empezó a publicarse en 2016. Después pasó al formato digital y fue cancelado en 2018, con apenas 19 capítulos reunidos en cinco volúmenes. Que una obra con ese recorrido haya terminado convertida en una serie animada dice mucho del interés que despertó en el público y en la industria: incluso lo breve puede dar pie a una adaptación cuando el concepto engancha.

“No hace falta compartir toda la vida con alguien para terminar dándole un lugar enorme en la tuya. A veces basta con un bosque, una herida y un espíritu en forma de gato negro.”Iris Evans

Si te tienta la propuesta, te recomiendo encararla como un maratón de una tarde: son doce episodios, ninguno se siente de relleno y la acción está bien dosificada. Personalmente, lo que más me atrapó es la relación entre Jiro y Rago, esos dos que no se eligieron pero aprenden a cuidarse. Si tenés alguna preferencia entre el vínculo de los protagonistas o el universo sobrenatural que los rodea, este es el momento justo para averiguarlo.

IE
Iris EvansCultura y espectáculos

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