Tío Mario baja la persiana: la juguetería cierra en medio de una caída de ventas cercana al 20% en el primer semestre
La cadena despidió el sábado su última jornada de liquidación después de que la Cámara Argentina de la Industria del Juguete confirmara una retracción interanual del 19% entre enero y junio. El sector advierte que la merma se arrastra desde 2015 y suma cambios de hábitos y baja de natalidad.
La juguetería Tío Mario concretó el sábado el cierre definitivo de sus locales luego de una liquidación de mercadería difundida durante el fin de semana en sus redes sociales, con un mensaje tan breve como elocuente: Liquidamos todo por cierre, últimos días. La despedida se produjo en un contexto que el sector venía anticipando como crítico: las ventas de juguetes cayeron cerca de un 20% en el primer semestre de 2026 frente al mismo período de 2025, según los registros de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ).
La noticia del cierre no sorprendió a quienes vienen siguiendo la evolución del negocio. De acuerdo con los datos que difundió la entidad empresaria, el mercado venía acumulando una contracción de aproximadamente un 22% entre 2015 y 2025, un indicador de que las dificultades comerciales no son un fenómeno reciente sino un proceso de largo plazo que golpea a fabricantes, importadores, distribuidores, mayoristas y, en última instancia, a los comercios de proximidad. En ese marco, la decisión de Tío Mario aparece como un punto de llegada de tendencias que ya estaban instaladas.
Qué dijo la empresa y qué dice el sector
La comunicación de la juguetería fue escueta y se limitó a convocar a los clientes a aprovechar los descuentos por el cierre, sin entrar en explicaciones sobre los motivos del fin de la actividad. En las redes sociales, en cambio, se multiplicaron los comentarios de usuarios que despidieron a la marca y recordaron visitas de la infancia, un fenómeno que suele repetirse cuando desaparece un comercio con varios años de presencia en el barrio.
La mirada del sector, en cambio, fue más amplia y se apoyó en cifras. Julián Benítez, gerente de Relaciones Institucionales y Comercio Exterior de la CAIJ, describió un escenario que atraviesa a toda la cadena de valor, desde la fabricación hasta la venta final, con una baja de ventas que se hace sentir de manera simultánea en cada uno de los eslabones y que no distingue entre jugueterías de barrio y cadenas de mayor envergadura.
“La caída del primer semestre de 2026 se suma a un proceso de contracción que el sector viene sufriendo desde 2015, con un mercado que se redujo cerca de un 22% en una década, y con cambios en los hábitos de consumo y en la composición de las familias que achican el universo de compradores.”Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ)
Qué factores explican la retracción del mercado
- Menor cantidad de hijos por mujer, lo que reduce el universo de consumidores potenciales según la CAIJ.
- Competencia del tiempo de pantalla, que disputa horas de juego con los juguetes físicos, de acuerdo con la lectura del sector.
- Caída de ventas cercana al 20% en el primer semestre de 2026 frente al mismo período de 2025, según la cámara empresaria.
- Contracción acumulada de cerca de un 22% entre 2015 y 2025, también de acuerdo con los registros sectoriales.
- Dificultades para planificar la producción antes del Día del Niño, en un contexto donde los fabricantes necesitan comprar materias primas con menos de dos meses de anticipación, según había advertido el presidente de la CAIJ, Matías Furió.
Qué falta hacer
A la luz de los datos difundidos por la CAIJ, la pregunta que queda abierta es si el sector logrará revertir una tendencia que ya lleva más de una década y que combina factores económicos con cambios demográficos y culturales. La juguetería Tío Mario se convirtió en la cara visible de un problema que excede a un comercio puntual, y el desafío que enfrentarán fabricantes, importadores y vendedores en los próximos meses será encontrar respuestas para un mercado que se achica, con menos niños por familia y con pantallas que compiten por el tiempo de juego. Por ahora, la liquidación del fin de semana fue el último acto de una cadena que supo ser referencia en su barrio, y la cuenta regresiva para el sector, en términos de reinventarse, ya está en marcha.
