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Viernes, 16 de octubre de 2026
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"The Gentlemen" temporada 2: el duque que dejó de ser para convertirse en rey del barro

La serie de Guy Ritchie regresa con Theo James en un registro más oscuro, nuevos jugadores europeos del crimen y un protagonista que entiende, tarde, que acumular poder es aprender a soltarse de quienes lo quieren por uno.

Por Iris EvansCultura y espectáculos · · hace 36 d
"The Gentlemen" temporada 2: el duque que dejó de ser para convertirse en rey del barro

Como decía el Indio Solari cuando cantaba que "el que no corre, vuela", hay personajes que empiezan la historia caminando por una alfombra y la terminan arrastrándose por un campo de barro. Esa imagen, la de Eddie Horniman malherido y con la ropa embarrada, es exactamente el punto al que arriba la segunda temporada de "The Gentlemen" antes de empezar a contarnos cómo llegó hasta ahí. Y esa decisión narrativa, la de abrir con el derrumbe para después reconstruir el camino, es la primera señal de que Guy Ritchie no vino a repetir la fórmula que funcionó en la primera entrega, sino a profundizar en lo que el poder le hace a un hombre cuando se le cruza por delante y ya no tiene forma de zafar.

Un aristócrata por accidente en el negocio de la familia Glass

Hay que recordar, para quien se enganchó en la primera o para quien nunca la vio, que Eddie Horniman es un duque inglés que heredó una finca y, sin demasiada intención, terminó administrando el imperio de cannabis que la familia Glass había montado sobre esas tierras. En aquella primera temporada, Theo James construyó a un tipo educado, algo tieso, más cómodo en una biblioteca que en una mesa de negociación. Lo que ahora muestra la segunda temporada es a ese mismo hombre tres meses después de haber tomado decisiones que no tienen vuelta atrás. Ya no se trata de administrar lo heredado, sino de expandirse: recuperar tierras alrededor de la finca, cruzar la frontera británica, mover volúmenes más grandes y, sobre todo, dejar de pedir permiso.

El motor de la temporada es, entonces, una pelea por el rumbo del negocio. Eddie y Susie Glass quieren empujar hacia afuera, hacia un mercado legal y hacia acuerdos con figuras internacionales del crimen. Bobby Glass, el patriarca, frena ese avance. Bobby está embarcado en su propio despertar espiritual, más preocupado por su jardinería interior que por adaptar la estructura a un escenario que cambió. Esa tensión entre el viejo que ya no quiere ensuciarse las manos y el nuevo que entiende que la única manera de sobrevivir es aceptar la mugre es el verdadero motor dramático de la serie, y lo que termina de sacar a Eddie del casillero del "buen muchacho que se metió sin querer".

Europa, política y la trampa del espejo

Lo que más me interesa, y lo que creo que vale la pena mirar con atención si se enganchan con la serie, es cómo Ritchie usa a los personajes europeos para correr a Eddie de su zona de confort. Marco Moretti no es un villano caricaturesco: es un tipo con códigos, con una lógica de negocio que choca con la de los Glass, y que obliga a Eddie a pensar como nunca pensó. A eso se suma la política, que en la primera temporada era apenas un decorado y acá pasa a ser parte de la mesa de negociaciones. La pregunta que sobrevuela toda la entrega, y que a mí me quedó dando vueltas, es bastante simple y bastante brutal: hasta dónde puede llegar Eddie Horniman antes de que el costo de ese camino resulte irreversible. Porque, como en toda historia de mafia que se precie, cuanto más control gana el protagonista sobre su entorno, más difícil se vuelve la salida. Y "The Gentlemen" segunda temporada no esquiva esa conclusión, sino que la pone en primer plano.

“The Gentlemen segunda temporada ya está disponible en Netflix, con ocho episodios que se dejan ver de corrido y que confirman a Theo James como una de las apuestas más sólidas del catálogo británico reciente.”Iris Evans
IE
Iris EvansCultura y espectáculos

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