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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Steven Seagal, el karateca errante que se calzó el uniforme en la frontera de Texas

El actor que brilló en los noventa con peliculas como Hard to Kill y Under Siege dejo Hollywood para sumarse a operativos de seguridad en el condado de Hudspeth, donde las autoridades locales confirman que su trabajo fue concreto y no una puesta en escena.

Por Iris EvansCultura y espectáculos · · hace 1 d
Steven Seagal, el karateca errante que se calzó el uniforme en la frontera de Texas

Hay un verso de Atahualpa Yupanqui que vuelve una y otra vez a la cabeza cuando uno escucha historias de este tipo: 'Caminante, no hay camino, se hace camino al andar'. Steven Seagal, el muchacho grandote que en los noventas nos hizo creer que un solo hombre podia detener a un ejercito en una sola toma, decidio hace ya un tiempo dejar los sets de filmacion, las camaras, las premieres y las alfombras rojas, y se calzo el uniforme para sumarse a operativos de control y vigilancia en el condado de Hudspeth, en la frontera de Texas, ese territorio enorme y polvoriento que se extiende como un cinturon caliente entre Mexico y Estados Unidos.

La noticia, que vuelve a circular con fuerza en estas semanas, no es un rumor de pasillo ni una operacion de marketing disfrazada de voluntariado: las propias fuerzas del condado se encargaron de confirmarlo y, mas importante aun, salieron a desmentir cualquier lectura caprichosa. Un integrante de ese cuerpo de seguridad lo dijo con una frase que vale mas que mil titulares: 'Esta aqui porque le importa el pais y quiere contribuir como cualquier otro residente'. La subrayan: con la autoridad que da haberlo visto trabajar en el terreno.

De dojos en Japon al desierto de Texas

Para entender por que un actor de Hollywood termina empunando armas de precision en operativos fronterizos hay que remontarse bastante en el tiempo, a una biografia que se parece mas a la de un monje guerrero que a la de una celebridad de Beverly Hills. Seagal empezo a interesarse en las artes marciales a los cinco anos, cuando asistio a una exhibicion que le cambio la cabeza. A los 17, con mas conviccion que contactos, se tomo un avion y viajo solo a Japon, sin hablar una sola palabra de japones y sin tener a nadie que lo estuviera esperando del otro lado. Eso, en la Argentina de mi vieja, lo llamamos 'tirar coraje al techo'.

Ahi, en dojos tradicionales, fue formandose durante anos con maestros locales, hasta alcanzar el cinturon negro y llegar nada menos que al septimo Dan en Aikido, una disciplina que el propio Seagal describe como el camino de la energia y la armonia, mas cercana a la filosofia oriental que a la pelea callejera. En Japon fundo ademas una academia de artes marciales que hoy dirije su examujer, Miyako Fujitani, y que sigue funcionando como uno de los tantos testimonios de una vida que se construyo mucho antes de que Hollywood le pusiera una estrella en el Paseo de la Fama.

  • Hard to Kill (1990), la pelicula que lo consagro como el policia imposible de matar.
  • Out for Justice (1991), la incursion en el cine de mafias con sello neoyorquino.
  • Under Siege (1992), la cinta en la que se subio a un destructor de la Marina y se midio con Tommy Lee Jones.
  • Ademas suelta y ademas blanco facil para los criticos, pero queridisma por un publico que encontro nostalgia en sus cintas de accion.

Una metodologia marcada por la precision del dojo

Lo curioso del caso es que el Aikido no es una disciplina que priorice los golpes brutales ni las confrontaciones directas; al contrario, su esencia esta en redirigir la fuerza del otro, en el control del movimiento, en esa economia de energia que un judoka aplica sobre el tatami. Seagal traslado esa filosofia a los operativos en los que participo en Hudspeth, donde su perfil apunto mas a la precision que al despliegue innecesario de fuerza. Para los oficiales que trabajaron a su lado, esa mirada fue una contribucion concreta y operativa, y no un accesorio decorativo.

La reaccion de la comunidad, como suele pasar en cualquier pueblo chico del mundo, fue de esas que mezclan asombro y curiosidad con una buena dosis de sana desconfianza: algunos vecinos se cruzaban con el actor en la calle y no podian evitar la sorpresa de verlo tan lejos de las luces de Hollywood; otros, en cambio, directamente lo valoraban por estar ahi, en el barro, trabajando a la par del resto. Las autoridades del condado insistieron en lo mismo una y otra vez, casi como un mantra: sus aportes durante las jornadas de vigilancia fueron serios, puntuales y no meramente simbolicos.

A mi, que llevo anos mirando el mundo del espectaculo desde este rincon del cono sur, lo que mas me interesa de esta historia no es el golpe de efecto ni la foto exotica. Es la pregunta de fondo que deja abierta, y que cada uno resuelve a su manera: cuantas veces una carrera artistica, construida sobre escenas de pelea y coreografias de combate, puede convertirse genuinamente en el punto de partida para un rol real en el servicio publico, con responsabilidades concretas y compromisos que no se apagan cuando se corta la camara. Si alguien tiene una respuesta definitiva, que me la cuente, pero mientras tanto yo me quedo con la version que ve un hombre que, despues de pegar patadas en una pantalla gigante, decidio pegar el timbre y ponerse a trabajar con sus vecinos en el lugar que le toco vivir. Y eso, en cualquier idioma, se llama compromiso.

IE
Iris EvansCultura y espectáculos

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