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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Spider-Noir se quedó sin segunda temporada, pero sus cinco Emmy lo dejaron en una nube: el plan que nunca veremos

Oren Uziel, cocreador de la serie, contó cómo imaginaba el salto del detective Ben Reilly fuera de Nueva York, con la Segunda Guerra Mundial como horizonte y Los Ángeles como destino soñado. La cancelación llegó dos días antes de la gala y, contra todos los pronósticos, la noche terminó en celebración.

Por Iris EvansCultura y espectáculos · · hace 35 d
Spider-Noir se quedó sin segunda temporada, pero sus cinco Emmy lo dejaron en una nube: el plan que nunca veremos

Como suele decirse en estas circunstancias, y parafraseando aquel viejo bolero que muchos de nosotros tarareamos en la sobremesa, la historia de Spider-Noir terminó siendo un tango que sonó mejor de lo que auguraban las partituras. La serie de Prime Video protagonizada por Nicolas Cage como el detective Ben Reilly fue cancelada apenas dos días antes de la ceremonia de los premios Emmy, y sin embargo terminó llevándose cinco estatuillas que la convirtieron, según se dijo esa noche, en la ficción cancelada tras su primera temporada con más premios en la historia. Conversé mentalmente con cada uno de los planos de fotografía en blanco y negro, con cada sombra de claroscuro, y la verdad es que cuesta no emocionarse con un desenlace tan contradictorio como éste.

El mapa que Uziel tenía en la cabeza

En una charla reciente, el showrunner Oren Uziel, cocreador del proyecto junto a Harry Bradbeer y Eduard Grau, abrió la puerta y dejó ver qué había del otro lado: una segunda temporada que nunca existirá pero que él ya había empezado a dibujar. La idea central era simple y ambiciosa a la vez: sacar al detective de Nueva York, esa ciudad que en la primera entrega aparece reconstruida en decorados de Los Ángeles, y llevarlo a geografías nuevas, clásicas del cine negro, donde el género siempre encontró sus mejores pliegues narrativos.

“Si fuera por mí, probablemente habría sido otra ubicación. Hay muchísimos noirs ambientados en Los Ángeles en los que podríamos habernos sumergido. Hay noirs europeos en los que podríamos habernos adentrado.”Oren Uziel

La frase, pronunciada por Uziel en las horas posteriores al anuncio,resume el estado de ánimo de un creador que tenía carpetas llenas de ideas y un guion en blanco esperando destino. Para el público argentino que creció viendo reposiciones de El halcón maltés o de Perdición en el canal de cable de la tarde, la idea de una temporada entera dedicada al noir californiano de los años cuarenta tiene algo de regreso a casa: ese Chandler y esa Hammett que leímos en ediciones de Emecé con tapas amarillas, ese Humphrey Bogart que se filtró en nuestras conversaciones de café.

El horizonte era la Segunda Guerra Mundial

El otro vector que Uziel tenía en mente era el tiempo histórico. La primera temporada arranca en 1933, plena Ley Seca, con un Ben Reilly que ya es detective y ya carga con un pasado como que, en esta versión, no desapareció del todo. Esa fecha inicial dejaba un camino narrativo muy preciso hacia adelante, y Uziel lo dijo sin rodeos: la serie se encaminaba hacia el período más cataclísmico del siglo veinte.

  • Sacar a Ben Reilly de Nueva York y apostar por otra ciudad emblemática del noir.
  • Explorar el período previo y los primeros años de la Segunda Guerra Mundial como contexto dramático.
  • Rodar en Los Ángeles sin necesidad de simular otra urbe, aprovechando la geografía real.
  • Dejar que los poderes del personaje convivan con la atmósfera detectivesca de un nuevo caso.
  • Mantener el lenguaje visual en blanco y negro que se volvió marca registrada de la serie.

Hay algo particularmente conmovedor en la imagen que dejó el propio Uziel al reflexionar sobre rodar Los Ángeles por Los Ángeles. Preguntarse qué tan genial habría sido filmar en la ciudad real, sin los trucos de producción que convirtieron a la metrópoli californiana en una Nueva York de los años treinta, dice mucho de un equipo que durante ocho episodios sostuvo una ilusión de época con elegancia artesanal. Ben Reilly, además, conservaba sus poderes al final de la primera entrega, lo que dejaba al personaje listo para un caso nuevo sin tener que reconstruir su identidad desde cero: una ventaja dramática nada menor para una segunda temporada.

La noche que empezó en derrota y terminó en fiesta

Lo que más me cuesta de esta historia, y se lo confieso al lector porque creo que vale la pena compartirlo, es la descripción que el propio Uziel hizo de la entrega de los Emmy. El creador confesó que temía que el anuncio de la cancelación, conocido apenas cuarenta y ocho horas antes, convirtiera la velada en un velorio elegante. La preocupación era humana y comprensible: ¿cómo celebrar premios de una serie cuya continuidad acababa de ser sellada con un sello de tinta?

“Pensé que el momento del anuncio iba a ser decepcionante al principio. No quería que la gente fuera a esta gran noche teniendo que preocuparse o pensar en algo triste. Pero la verdad es que se convirtió en una especie de gran celebración de lo que logramos juntos.”Oren Uziel

Los cinco premios que Spider-Noir se llevó a casa fueron en efectos especiales, fotografía, diseño de títulos, edición de sonido y rendimiento de especialistas. Cinco categorías técnicas que reconocen el oficio silencioso de quienes construyen mundos, y que en este caso premiaron un universo tan cuidado que dolió verlo clausurado. Uziel lo resumió con una imagen que me parece justa: cuando ganaron el primer Emmy se emocionaron mucho, y después, dijo, empezó a convertirse en una bola de nieve. La metáfora meteorológica le calza perfecto a una serie que se despidió en pleno invierno de expectativas.

Qué puede pasar con el proyecto a futuro

Sobre una eventual reaparición de Ben Reilly en otra plataforma, el showrunner se mostró prudente y honesto al mismo tiempo: aún no hemos llegado a eso, reconoció, y agregó que literalmente no conoce los vericuetos legales y las complicaciones de algo así, aunque imagina que las puertas no están completamente cerradas. Para el público argentino, que conoce bien los vaivenes de las series que cambian de canal a mitad de camino, esa incertidumbre tiene una familiaridad casi hogareña.

Si me permiten cerrar con una recomendación personal, lo que les sugiero es que vuelvan a ver los ocho episodios de Spider-Noir con la mirada puesta en esos planos en blanco y negro que premiaron los Emmy, en ese Nicolas Cage contenidísimo que muchos subestimaron y en esa versión de que prefiere el cigarrillo y la gabardina a la máscara. Háganlo, si pueden, un domingo a la tarde, con la luz de la ventana baja y un café de por medio. Es la mejor manera de despedir, al menos por ahora, a un detective que merecía una segunda temporada en Los Ángeles y, sobre todo, una oportunidad de cruzarse con la historia grande del siglo veinte.

IE
Iris EvansCultura y espectáculos

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