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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Señales del corazón que no conviene subestimar: qué mirar y cuándo ir al médico

Un cardiólogo de Cleveland Clinic repasó los síntomas que merecen consulta inmediata, entre ellos el dolor de pecho sin causa clara y el desmayo asociado al ejercicio, y recordó el peso de los antecedentes familiares para detectar a tiempo enfermedades silenciosas.

Por Camila AguilarSociedad y vida · · hace 10 d
Señales del corazón que no conviene subestimar: qué mirar y cuándo ir al médico

Me lo imagino en la consulta: alguien que llega pálido, todavía con el susto encima, y le dice al médico que se desmayó mientras corría su rutina de siempre. No es un detalle menor. El cardiólogo Ben Alencherry, de la Cleveland Clinic, lo explicó con una frase que a mí me quedó dando vueltas: ante un dolor de pecho sin causa conocida o un desmayo durante el ejercicio -o apenas terminado-, la consulta tiene que ser inmediata. Y la primera indicación, mientras tanto, es suspender los esfuerzos hasta saber qué pasó.

Lo que más me importa de lo que dijo Alencherry es que ninguna de esas señales, mirada de a una, alcanza para sacar conclusiones. El dolor en el pecho puede ser un infarto, pero también muchas otras cosas. Lo mismo ocurre con la falta de aire o con sentir el corazón que se desboca. Por eso el especialista insistió en un punto que a veces se pierde: lo que orienta no es un síntoma aislado, sino el conjunto de los estudios, la historia clínica y, sobre todo, los antecedentes familiares.

Una enfermedad que puede pasar años sin dar señales

En el centro de la advertencia aparece la miocardiopatía hipertrófica, una enfermedad del músculo cardíaco que puede permanecer inadvertida durante años. Como suele presentarse en integrantes de una misma familia, conocer ese árbol genealógico se vuelve una herramienta clave: hay personas que llegan a un diagnóstico sin haber tenido nunca una molestia, simplemente porque un hermano, un padre o un hijo ya fueron estudiados. Alencherry mencionó especialmente la forma no obstructiva, que es la que más fácilmente se cuela en la vida cotidiana sin dar la cara.

  • Dolor de pecho sin causa clara: requiere atención rápida y suspensión del esfuerzo físico hasta ser evaluado.
  • Desmayo durante o justo después del ejercicio: pedir consulta inmediata; puede vincularse con la variante obstructiva, en la que el músculo engrosado dificulta la salida de sangre.
  • Falta de aire ante actividades que antes se hacían sin problema, como caminar, subir escaleras o hacer compras, sobre todo si el cambio es inesperado o sostenido.
  • Palpitaciones que se sienten como golpes intensos, latidos acelerados o ritmo desparejo, más aún si obligan a frenar lo que uno estaba haciendo.
  • Cansancio persistente combinado con dificultad respiratoria, que se distingue del agotamiento pasajero de un día agitado.
  • Sensación de desvanecimiento, con debilidad, náuseas, sudoración o alteraciones visuales, que merece ser estudiada.
  • Antecedentes familiares de miocardiopatía hipertrófica o de muerte cardíaca súbita: motivo suficiente para una evaluación, aunque no haya síntomas.

El peso de lo cotidiano

Hay algo que el especialista dejó flotando y que a mí me parece lo más cercano a la vida real: la señal no siempre es un evento dramático. Muchas veces es algo tan sencillo como que empezar a cansarse para subir la escalera del trabajo se vuelva una constante, o notar que el corazón se acelera sin que haya un motivo claro. Cuando eso se repite y se suma a falta de aire, el cuadro deja de parecerse a un mal día y empieza a pedir un turno.

Pienso otra vez en ese corredor que se desmayó y que me sirvió para arrancar esta nota. Si algo me llevo de la conversación con Alencherry es que el cuerpo suele avisar antes de que algo se vuelva grave, y que no hace falta estar en reposo para que esos avisos aparezcan. A veces llegan mientras uno entrena, a veces mientras sube una escalera, a veces mientras hace las compras. La regla, me parece, es simple: si el síntoma cambió la rutina, la rutina no puede ganar la pulseada.

CA
Camila AguilarSociedad y vida

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