Nu cruza fronteras con una cuenta en stablecoins desde Suiza y deja a la Argentina en compás de espera
El banco digital de David Vélez presentó Nu Global, un producto multidivisa que se opera en más de 35 países sin licencia local. La firma confirma que, por ahora, no hay negociaciones para desembarcar formalmente en el país, aunque asegura que mantiene equipos de trabajo por el talento disponible.
El gigante fintech latinoamericano Nu, que ya supera los 140 millones de clientes en la región, dio un paso que redefine la manera en que millones de personas envían, reciben y custodian dinero fuera de su país de origen. La compañía presentó Nu Global, una cuenta multidivisa respaldada por stablecoins que se ofrece en más de 35 destinos y que, según la propia empresa, no requiere la apertura de una cuenta en una entidad bancaria local para poder operar. El movimiento se produce en un momento en que la dolarización de los ahorros y la búsqueda de rendimientos en moneda dura se han vuelto una obsesión cotidiana para los argentinos, y la oferta llega en un punto donde la regulación local todavía no termina de ordenar el ecosistema cripto ni el cruce de capitales con el exterior.
El corazón del producto es sencillo de explicar y, al mismo tiempo, profundamente disruptivo. Quien se registre en Nu Global no abre una cuenta en un banco argentino ni en ningún banco latinoamericano: el alta se canaliza a través de Sygnum Bank, una entidad radicada en Suiza que actúa como custodio y punto de contacto regulatorio. Los fondos que el usuario deposita se transforman en dólares digitales USDC o euros digitales EURC, dos stablecoins atadas uno a uno a la cotización del dólar y del euro, respectivamente. Sobre esos saldos, Nu ofrece una remuneración diaria equivalente al 3,50 por ciento anual en USDC y al 2,20 por ciento anual en EURC, una tasa que en el contexto argentino aparece como inusualmente competitiva si se la compara con los rendimientos reales que suele pagar el sistema financiero tradicional.
¿Qué se puede hacer hoy con Nu Global y desde dónde?
- Enviar y recibir dinero en más de 35 países, con una primera etapa concentrada en Europa y América Latina, y con la Argentina incluida entre los destinos disponibles.
- Disponer de una tarjeta virtual Mastercard asociada a la cuenta para consumos internacionales en comercios de todo el mundo.
- Comprar, vender y mantener criptoactivos como Bitcoin y Ethereum directamente desde la misma aplicación, sin necesidad de migrar a una plataforma externa.
- Acceder a rendimientos diarios del 3,50 por ciento anual en USDC y del 2,20 por ciento anual en EURC mientras los fondos permanezcan en la cuenta.
En paralelo al lanzamiento, la compañía confirmó su desembarco formal en Estados Unidos como un hecho separado pero vinculado. En ese país, el servicio permitirá enviar transferencias en dólares hacia Brasil, México y Colombia, donde el dinero llegará ya convertido a las monedas locales de cada destino. El proceso de conversión, según explicó la propia firma, se apoya en criptomonedas como puente técnico entre jurisdicciones. Esa arquitectura, que mezcla bancos tradicionales, entidades cripto y redes blockchain, es la que le permite a Nu prometer transferencias internacionales casi instantáneas sin necesidad de contar con licencia bancaria en cada uno de los países involucrados, y es al mismo tiempo la que despierta interrogantes sobre qué regulador termina mirando con lupa cada operación.
“En todos los países del mundo la necesidad es la misma: los clientes quieren que los traten bien.”David Vélez, fundador de Nu
La pregunta sobre la Argentina sobrevuela toda la presentación. Vélez confirmó que, por el momento, no existen negociaciones activas para que Nu opere como una entidad con licencia local, aunque se encargó de dimensionar al país como un mercado muy grande y con mucho interés por parte de la compañía. El fundador señaló además que la firma ha mantenido equipos de trabajo en territorio argentino por el nivel de talento disponible, una declaración que deja entrever que, aun sin licencia, la operación regional depende de profesionales locales. Si en algún momento la empresa decidiera dar el salto formal, su preferencia, según dijo el propio Vélez, sería construir una entidad desde cero antes que adquirir un banco ya existente, una decisión que vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre si el modelo fintech termina reemplazando a la banca tradicional o si convive con ella.
¿Qué falta para que la Argentina sea algo más que un destino operativo?
Por lo pronto, lo que falta es bastante. Falta que la regulación argentina termine de definir con precisión el tratamiento impositivo y cambiario de los tenedores de stablecoins, que la Comisión Nacional de Valores y el Banco Central unifiquen criterios sobre este tipo de activos, y que el propio Congreso avance en un marco normativo que distinga claramente entre stablecoins respaldadas por reservas, criptoactivos volátiles como Bitcoin y Ethereum, y depósitos bancarios tradicionales. También falta que el Gobierno nacional habilite o desactive de manera explícita la posibilidad de que plataformas globales como Nu ofrezcan cuentas en monedas duras a residentes argentinos sin intermediarios locales, una decisión que definiría si los próximos años serán los de la integración financiera regional o los de una nueva frontera de exclusión para quienes queden afuera del sistema formal. Mientras tanto, la cuenta ya existe, los rendimientos ya se ofrecen y la promesa de tratar bien a los clientes ya fue lanzada desde Miami al resto del continente.
