Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Turismo ›
Turismo /

Neuquén mueve la lupa hacia el turismo: vuelos, asfalto y un corredor de 700 kilómetros para cruzar la Patagonia

La provincia anunció una inversión de 100 millones de dólares para modernizar el aeropuerto Presidente Perón, sumará rutas aéreas hacia el interior y pavimentará una traza de 700 kilómetros que unirá lagos, pasos internacionales y veinte localidades. La apuesta es que la oferta de alojamiento y gastronomía esté lista antes de que se terminen las obras.

Por Federico SandovalAmbiente y energías renovables · · hace 6 d
Neuquén mueve la lupa hacia el turismo: vuelos, asfalto y un corredor de 700 kilómetros para cruzar la Patagonia

La provincia del Neuquén puso en marcha un plan de conectividad que combina renovación de infraestructura aérea, nuevas rutas domésticas y la pavimentación de un corredor turístico de 700 kilómetros pensado para atravesar la Patagonia de norte a sur, con el objetivo declarado de que los servicios turísticos estén operativos incluso antes de que finalicen las obras viales que los sostienen. Se trata de una decisión política que reconoce un dato histórico: mientras la región siga sin caminos asfaltados ni frecuencias aéreas estables, el turismo seguirá dependiendo del clima, del estado del ripio y de la suerte con la que amanezca cada aeropuerto del interior.

El primer punto de la agenda es el aeropuerto Presidente Perón, en la capital neuquina, donde el gobernador Rolando Figueroa anunció que buscan incorporar 100 millones de dólares para modernizar la terminal. La propuesta oficial apunta a que los viajeros puedan conectar allí mismo con trenes, colectivos y traslados urbanos sin salir del predio, en un esquema que la propia provincia describe como un hub de transporte integrado, con terminal de ómnibus y hotel dentro del complejo aeroportuario. En los próximos días se lanzará un concurso de diseño para ese nodo multimodal, un movimiento que demuestra que la decisión política ya está tomada y que ahora se discute el cómo.

¿Qué rutas aéreas se sumarán y qué destinos quedarían pendientes?

En paralelo a la obra del aeropuerto capitalino, Neuquén incorporó vuelos domésticos hacia Chos Malal y hacia el aeropuerto de Chapelco, recientemente remodelado. El próximo objetivo de la política provincial es Villa Pehuenia-Moquehue, un destino reconocido por su gastronomía y por el centro de esquí de Batea Mahuida, para el que se evalúa la construcción de una terminal aérea nueva. El lugar exacto de emplazamiento todavía no fue definido, una indefinición que deja en evidencia la distancia que existe entre el anuncio y la ejecución.

Mientras el discurso oficial habla de expansión, el cronograma real todavía muestra casilleros vacíos: frecuencias confirmadas solo para dos puntos del interior, una tercera ruta en estudio y un aeropuerto sin ubicación precisa. La promesa de nuevos vuelos convive, por ahora, con la pregunta de cuántas aeronaves podrá absorber un sistema neuquino históricamente concentrado en dos o tres rutas principales, y bajo qué esquema de subsidios o incentivos se sostendrán los servicios una vez que pase la foto del lanzamiento.

¿Qué cambia con el Camino de la Fe y por qué se hace antes que la oferta turística?

  • Un corredor de 700 kilómetros que recorrerá la provincia de norte a sur y vinculará seis pasos internacionales pavimentados con Chile.
  • La conexión de veinte localidades argentinas con veinte lagos de la región, en un paquete que incluye tendido de fibra óptica kilómetro a kilómetro.
  • Una apuesta por la anticipación: la idea es que alojamiento, gastronomía y transporte estén instalados antes de que se abran los tramos, para que el turista encuentre servicio desde el primer día.
  • La ejecución se apoya en las 1.050 kilómetros de rutas pavimentadas que la provincia tiene en marcha como programa general de infraestructura vial.

La lógica de fondo es interesante y merece ser mirada sin ingenuidad: el Estado neuquino pavimenta el camino y, al mismo tiempo, promueve inversiones privadas para que el sector turístico levante la oferta con anticipación. La aspiración es razonable, pero conviene no confundir kilometraje asfaltado con derrame económico automático. Sin control de precios, sin controles ambientales serios sobre los lagos y los pasos internacionales y sin una política de transporte público que evite que el corredor se convierta en un negocio para pocos, los 700 kilómetros de asfalto pueden terminar siendo una ruta de dos manos para visitantes con alto poder adquisitivo y una expectativa más para los pobladores locales.

¿Qué falta hacer para que el plan no quede en el papel?

El anuncio combina anuncios ambiciosos con obras todavía sin terminar, y eso obliga a mirar el calendario con detenimiento. Falta definir el emplazamiento de la nueva terminal de Villa Pehuenia-Moquehue, falta precisar cómo se financiarán los 100 millones de dólares para el aeropuerto capitalino, falta detallar los plazos de cada tramo del Camino de la Fe y, sobre todo, falta transparentar bajo qué condiciones se promueven las inversiones turísticas privadas y qué Estado estará presente en la regulación del impacto socioambiental. La conectividad es una herramienta poderosa para abrir una provincia, pero no es un fin en sí misma: sin reglas claras sobre cómo se reparte el beneficio, los proyectos terminan dejando huella en el asfalto y poca huella en la vida cotidiana de las localidades que dicen atravesar.

FS
Federico SandovalAmbiente y energías renovables

Te puede interesar