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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Messi se despidió de la selección y dejó una huella que los chicos pueden leer con los ojos de la familia

Más allá de los goles y los títulos, la carrera del capitán abre preguntas concretas sobre esfuerzo, error y vínculos. Un libro escrito antes del retiro propuso tomar esa figura como puente para conversar en casa.

Por Camila AguilarSociedad y vida · · hace 42 d
Messi se despidió de la selección y dejó una huella que los chicos pueden leer con los ojos de la familia

Lo vi en la mesa de un café de Palermo, hace apenas unos días, cuando un padre le mostraba a su hijo de unos diez años un video en el celular con un gol de Messi. El nene lo miraba fascinado, pero lo que más le llamó la atención no fue la jugada: fue el abrazo largo que el diez le dio después a un compañero que había errado toda la noche. Ahí entendí, de nuevo, que la despedida de Lionel Messi de la selección argentina no es solamente un tema de portadas deportivas. Para muchas familias es, sobre todo, una oportunidad concreta de sentarse a hablar.

El propio capitán anunció el retiro y la noticia se metió en los living de las casas, en los chats de padres y en las conversaciones de los chicos en la escuela. Y mientras algunos adultos lo viven con nostalgia, otros lo están tomando como una puerta abierta para repasar con los hijos todo lo que esa carrera dejó sembrado durante más de dos décadas. La pregunta que sobrevuela es directa: qué se puede enseñarles a los chicos con la trayectoria de Messi más allá del fútbol.

Un libro que se anticipó a la despedida

Antes de que se confirmara el retiro, Verónica de Andrés y Florencia Andrés ya habían convertido esa pregunta en un libro. Se llama ¡Messirve!, lo publicó Ediciones B y usa la figura del rosarino como hilo conductor para hablar de valores que se aplican a la vida cotidiana. Las autoras no buscan idealizar al jugador: toman lo concreto, lo que dijo y lo que mostró, y lo proponen como punto de partida para charlar en familia.

Cuando uno hojea el libro se topa con una idea que atraviesa casi todas las páginas y que sirve, me parece, como columna vertebral para cualquier conversación con los chicos: la distancia enorme que existe entre el talento y la disciplina. Messi dijo una vez, con esa manera que tiene de decir las cosas sin levantar la voz, que ser un éxito de la noche a la mañana le llevó diecisiete años y ciento catorce días. La frase, pronunciada sin dramatismo, resume algo que los adultos sabemos pero que los chicos todavía no tienen registrado: detrás de cada resultado visible hay una historia invisible que casi nunca se cuenta.

Cuatro ejes para una charla en casa

  • El error como parte del camino: Messi no ganó siempre ni jugó bien en todos los partidos. Las autoras toman eso como punto de conversación y sostienen que la excelencia no es sinónimo de perfección, sino de preguntarse cómo mejorar la próxima vez. Es una idea sencilla pero poderosa para transmitirle a un chico que llega de la escuela con una mala nota o de un partido con una derrota.
  • El peso de la familia: a lo largo de los años, el capitán habló de su mujer y de sus hijos como reguladores de su estado anímico, y describió a sus padres como quienes le inculcaron que no todo da igual. Esa frase, simple, puede funcionar como punta de lanza para una sobremesa en la que los adultos también cuenten qué les enseñaron en su casa.
  • El valor del equipo: en varias etapas de su carrera, Messi insistió en que sin sus compañeros no habría logrado nada de lo que consiguió. Para un chico que juega al fútbol en el club del barrio o que integra cualquier grupo, esa idea tiene un peso práctico enorme y ayuda a entender que los logros casi nunca son individuales.
  • La relación con las críticas: las autoras trabajan también el modo en que Messi enfrentó los cuestionamientos a lo largo de los años, sin responder con agresividad ni con evasión, y cómo eso puede leerse como una forma de gestionar la frustración que los chicos pueden reconocer en su propia vida cotidiana.

Yo lo pienso y me doy cuenta de que, como padre o como adulto de referencia, uno no necesita tener todas las respuestas a mano. Alcanza con sentarse a la mesa, mirar al chico a los ojos y preguntarle qué le llamó la atención de todo lo que vimos juntos durante años en una cancha. Messi se fue de la selección y dejó títulos, pero sobre todo dejó preguntas útiles. Me parece que las familias tienen ahora la chance de usarlas.

CA
Camila AguilarSociedad y vida

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