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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La promesa rota en el banquillo y la fiesta íntima en el Monumental

Portugal se impuso por 2-1 a Noruega, pero la verdadera noticia la escribió Cristiano Ronaldo al quedarse con la ropa puesta. Del otro lado del mundo, Messi se despachó con un penal, dos asistencias y la sonrisa de sus hijos en la cancha.

Por Ezequiel OyarzoDeportes · · hace 9 d
La promesa rota en el banquillo y la fiesta íntima en el Monumental

Hay noches en las que el viento cambia de golpe y arrastra todo lo que estaba en pie. En el estadio do Dragão pasó algo parecido: Portugal le ganó 2-1 a Noruega por la Nations League, pero el marcador quedó en segundo plano. La ráfaga la trajo Cristiano Ronaldo, que calentó durante media hora, miró el partido desde el banco y, al final, decidió levantar campamento y volver a casa.

Según publicó el propio delantero en un comunicado, había un acuerdo cerrado con el entrenador Jorge Jesus: treinta minutos en cancha. Ni un minuto más, ni uno menos. Esa era la palabra. El entrenador, por lo que se sabe, no la cumplió. Ronaldo sostuvo que tanto la Federación Portuguesa como el cuerpo técnico le habían pedido que se quedara en la concentración, pero para él ya estaba cantado: primera promesa rota, primera puerta que se cierra.

La versión del protagonista

“Créanme, esta es la pura verdad.”Cristiano Ronaldo, en el comunicado difundido tras el partido

Seamos sinceros: más allá del comunicado, lo que queda flotando en el aire es una pregunta incómoda. ¿Qué lugar debería tener un acuerdo palabra de honor entre un jugador y su entrenador cuando están en juego los minutos en cancha? En cualquier otra profesión suena lógico. En el fútbol, donde el entrenador es dueño del banco y del libreto, a veces es solo un deseo con forma de promesa.

Messi, en el Monumental, escribió otra cosa

  • Argentina le ganó a Benín en un encuentro de despedida a Lionel Messi en el Monumental.
  • El capitán convirtió un gol de penal y repartió dos asistencias.
  • Sus tres hijos lo acompañaron dentro de la cancha durante el homenaje previo.
  • Su madre y su esposa siguieron la jornada desde las tribunas.

Mientras Ronaldo hablaba de acuerdos no respetados, Messi cerraba su último capítulo con la selección en casa, rodeado de familia y con la pelota como siempre: pidiendo piedad al arco rival. El contraste es brutal. Uno se va en silencio, con bronca y un comunicado bajo el título de campeón de Europa en 2016. El otro se despide con un penal, dos amagues a la carrera y la sonrisa de sus hijos pegada a la de él.

El próximo rival de Argentina en esta ventana será Angola, el martes a las 18. Portugal, en tanto, visitará a Eslovenia el mismo martes a las 15.45, ya sin la sombra de un número 7 que esta vez no necesitó tocar la pelota para opacar el resultado.

EO

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