La península de Quetrihué y su bosque de arrayanes: un patrimonio de la Patagonia que se recorre entre senderos y aguas del Nahuel Huapi
A unos 470 kilómetros de Neuquén capital, sobre el lago Nahuel Huapi, una concentración singular de arrayanes ofrece un paisaje atípico dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi. Las opciones para llegar, los recaudos para la visita y los detalles de un ecosistema que la administración del área protegida busca preservar.
En la Patagonia argentina, sobre la costa oeste del lago Nahuel Huapi y a unos 470 kilómetros de la capital neuquina, se levanta la península de Quetrihué, un predio que forma parte del Parque Nacional Nahuel Huapi y que concentra uno de los paisajes más singulares de los bosques andino-patagónicos: un bosquecillo de arrayanes (Luma apiculata) donde los troncos color canela, la humedad permanente del ambiente y la luz que se filtra entre el follaje se combinan para ofrecer una escena poco habitual en la región.
¿Qué tiene de excepcional este bosque?
El arrayán es una especie nativa de los bosques templados patagónicos, cuya corteza lisa se desprende en pequeñas placas y deja al descubierto tonalidades que van del canela al rojizo, con matices que cambian según la humedad y la luz del momento. Si bien la especie aparece de manera dispersa en otros puntos del bosque andino-patagónico, lo que distingue a Quetrihué es la concentración y el porte que alcanzan allí los ejemplares, al punto de configurar un ecosistema singular que la administración del Parque Nacional Nahuel Huapi gestiona bajo normas de conservación.
Los arrayanes conviven en la península con otras especies del bosque andino y forman parte de un entramado que rodea la península por sus costas lacustres, donde el agua del Nahuel Huapi aporta la humedad que define el carácter del lugar. Cuando el sol atraviesa el follaje, ciertos sectores del bosque quedan iluminados desde adentro, un efecto que los visitantes suelen describir como el rasgo visual más distintivo del recorrido.
¿Cómo se puede llegar a la península de Quetrihué?
- Por tierra: un sendero que parte desde la zona de Bahía Mansa, en las cercanías de Villa La Angostura, y se interna progresivamente en el bosque atravesando distintos ambientes naturales. El recorrido puede hacerse a pie o en bicicleta de montaña, según las modalidades habilitadas por la administración del parque en cada temporada.
- Por agua: embarcarse en una excursión lacustre por el Nahuel Huapi permite observar desde el espejo de agua la cordillera, la costa boscosa y la propia península como partes de un mismo panorama. La disponibilidad de los servicios de navegación varía según la época del año.
- Combinando ambos: una de las modalidades más elegidas consiste en ir por un medio y volver por el otro, lo que permite disfrutar el bosque desde dentro y, al mismo tiempo, contemplarlo desde el lago.
Para llegar desde Neuquén capital, el camino implica tomar la ruta nacional 22, luego la 237 y finalmente la ruta nacional 40, en un trayecto de aproximadamente 470 kilómetros hasta Villa La Angostura, localidad que funciona como base para acceder a la península.
¿Qué recaudos exige una visita responsable?
La administración del Parque Nacional Nahuel Huapi recuerda que la visita responsable incluye mantenerse en los senderos señalizados, no extraer ningún elemento natural —ni ramas, ni cortezas, ni frutos— y retirar los residuos generados durante el recorrido. La cartelería del parque marca los límites de circulación y el estado de los sectores habilitados, una información clave para evitar dañar un ecosistema que, por su singularidad, resulta especialmente sensible a la presión turística.
Antes de viajar conviene verificar el estado de las rutas y las condiciones meteorológicas: en invierno y primavera la nieve puede afectar el acceso terrestre, y también es recomendable confirmar con anticipación la disponibilidad de los servicios de navegación, ya que la oferta lacustre varía según la temporada. Quienes tengan previsto recorrer el sendero en bicicleta deben informarse sobre las modalidades habilitadas en el momento de la visita, porque la administración del área protegida puede restringir su uso en determinados períodos del año para preservar el suelo del bosque.
¿Qué falta para proteger este patrimonio?
La pregunta queda abierta: mientras la administración del Parque Nacional Nahuel Huapi sostiene la señalización y los criterios de circulación, el desafío pasa por garantizar que el creciente caudal de visitantes no termine por erosionar lo que hoy convierte a Quetrihué en un paisaje excepcional. Reforzar la fiscalización en los senderos, mantener actualizada la información sobre rutas y servicios lacustres y avanzar en campañas de concientización aparecen, a la espera de definiciones oficiales, como los pasos pendientes para que el bosque de arrayanes siga ofreciendo dentro de algunas décadas el mismo espectáculo de troncos color canela y luz filtrada que hoy convoca a quienes llegan hasta Villa La Angostura.
