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Martes, 20 de octubre de 2026
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Entre la red y el misterio: la nueva miniserie de Josh Hartnett que reventó la pantalla con el pulso de un pueblo pescador

La producción canadiense de seis episodios, ambientada en una comunidad costera de Terranova, combina el drama íntimo de un hombre que carga con la herencia de su padre y la amenaza inexplicable que empieza a asomar desde el mar, con la solidez de un reparto encabezado por el actor de "Pearl Harbor" y la presencia cada vez más inquietante de Mackenzie Davis.

Por Iris EvansCultura y espectáculos · · hace 2 h
Entre la red y el misterio: la nueva miniserie de Josh Hartnett que reventó la pantalla con el pulso de un pueblo pescador

Hay una vieja canción de los pescadores de bacalao que dice, más o menos, que el mar te devuelve lo que le das, aunque a veces tarda una vida entera en cobrártelo. Esa sensación, esa sospecha de que lo que se hundió no se queda abajo para siempre, es exactamente la que atraviesa "Under the Surface", la miniserie canadiense que acaba de desembarcar en el catálogo de Paramount Plus y que en apenas cuatro días juntó diecisiete millones de visualizaciones, una marca que la coloca entre los estrenos canadienses más vistos en la historia reciente de la plataforma, y que por estas horas sostiene conversaciones en las mesas de los que todavía miran series con la seriedad de antes.

La historia se ancla en Snooks Arm, un pueblo costero de Terranova, en el flanco atlántico de Canadá, un sitio al que uno llega después de atravesar una carretera que parece no tener destino y que en invierno queda todavía más aislado por la nieve y por el peso de una economía que siempre dependió del mar y del pescado que el mar entrega o retiene según le parece. Allí vive Calvin Penney, un pescador al que Josh Hartnett le pone el cuerpo y la mirada, y cuya vida empieza a complicarse cuando aparecen señales que nadie sabe explicar en las aguas que conoce de memoria, mientras carga con la muerte reciente de su padre y con asuntos pendientes que el guion va soltando de a poco, como redes que se despliegan al atardecer, y que terminan condicionando cada una de las decisiones que toma para proteger a su familia y entender qué está pasando con el mar que le da de comer.

La científica que no se conforma con los relatos

En esa misma costa aparece Fonda Howander, la investigadora marina interpretada por Mackenzie Davis, que aporta una mirada científica que dialoga permanentemente con la experiencia directa de los hombres y mujeres que viven de la pesca, en una zona donde la ciencia muchas veces llega tarde y la sabiduría acumulada por generaciones se transmite de a ratos, en los muelles, en las cocinas, en las conversaciones que empiezan con un café y terminan con la noche cerrada. Esa tensión entre lo que puede explicarse con datos y lo que permanece sin respuesta es uno de los ejes narrativos más interesantes de la serie, y por momentos el más humano, porque en el fondo nos pregunta de qué lado nos paramos cuando el relato oficial no alcanza, y nos invita a pensar en esa zona de la posible que nunca termina de cerrarse, en cuyo espesor anidan los fantasmas que la serie nunca termina de nombrar del todo, y que sin embargo se sienten en cada plano del agua oscura.

  • Seis episodios de alrededor de cuarenta minutos cada uno, pensados para una maratón breve pero intensa.
  • Una ambientación rodada en Terranova que no funciona como decorado sino como un personaje más del relato.
  • Un suspenso de atmósfera más que de sobresaltos, donde la incertidumbre se sostiene sobre lo que ocurre fuera de campo.
  • Un pueblo sin recursos externos, donde los vecinos son al mismo tiempo familia, testigos y posible amenaza de Dios.
  • Un conflicto íntimo que corre en paralelo a la amenaza que surge del océano, como dos mareas que suben al mismo tiempo a favor y en contra de Calvin.

El suspenso opera en dos planos que la producción decide correr en paralelo, casi como dos trenzas que se cruzan en algún momento del relato, y que terminan definiendo la serie: por un lado, la amenaza que emerge del agua, que nunca termina de mostrarse del todo y que por eso resulta más inquietante, y por el otro, los conflictos personales que van aflorando a medida que pasan los episodios, con un padre muerto que dejó cosas sin cerrar, una herencia emocional que pesa como un ancla mal cortada, y un pueblo que mira con esa mezcla de solidaridad y de chisme que tienen los pueblos chicos, sobre todo cuando algo se sale del libreto, y que termina funcionando como un termómetro social que mide la temperatura del miedo.

“No hay conflicto que no sea también un diálogo con lo que el mar se llevó, y en esta serie el mar no es solo un decorado, es la memoria de un pueblo entero que todavía hoy espera respuestas.”Iris Evans, Cultura y Espectáculos

Mi recomendación, entre lo que vi y lo que me quedó dando vueltas

Si te gusta el terror que trabaja más con la cabeza que con el golpe de efecto, si te conmueve el drama de los pueblos costeros, si te interesa ver a un Josh Hartnett que parece haber encontrado un registro más contenido y más adulto, lejos de los reflectores de Hollywood, y si querés descubrir a una Mackenzie Davis que sigue creciendo como actriz con cada papel que elige, dale una chance a esta serie, ideal de un viernes a la noche, con el celular en silencio y la luz baja, porque es de esas propuestas que te dejan el silencio un poco más denso después del último episodio, y que te invitan a pensar en todo aquello que sigue ocurriendo debajo de la superficie.

IE
Iris EvansCultura y espectáculos

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