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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Empezar a saltar sin experiencia: la rutina pliométrica que un médico de Harvard recomienda para principiantes

El doctor Howard LeWine, de la Escuela de Medicina de Harvard, propone tres movimientos accesibles para quien nunca hizo pliometría: saltos laterales, soga y saltos frontales. La clave está en la progresión y en cómo se aterriza.

Por Camila AguilarSociedad y vida · · hace 39 d
Empezar a saltar sin experiencia: la rutina pliométrica que un médico de Harvard recomienda para principiantes

Lo conozco a LeWine por notas que leí a lo largo de los años, pero nunca lo había escuchado hablar de saltos. Y la verdad es que lo que cuenta tiene sentido: la pliometría suele sonar como algo reservado para atletas que ya entrenan hace tiempo, y sin embargo el médico de Harvard Medical School dice que cualquier persona puede empezar con tres ejercicios muy concretos. Yo misma, que llevo décadas haciendo gimnasia sin haber probado nunca un salto pliométrico formal, me encontré leyendo la propuesta con la sensación de que estaba al alcance de la mano.

Qué es la pliometría y por qué importa

La pliometría trabaja sobre esfuerzos breves y de alta intensidad que apuntan principalmente a las fibras musculares de contracción rápida de las piernas. Entre sus beneficios están mejoras en la fuerza, la potencia, la velocidad de desplazamiento y la capacidad de salto, además de mayor coordinación y rendimiento cardiovascular. LeWine, en su recomendación, insistió en un punto que suele quedar de lado: no hace falta arrancar con movimientos complejos. Hay tres ejercicios que permiten familiarizarse con la técnica antes de pasar a variantes más exigentes.

Los tres ejercicios que propone Harvard

  • Saltos laterales: se parte con los pies juntos, se salta hacia un costado desplazando el pie derecho lo más lejos posible y se aterriza sobre el pie izquierdo; después se repite hacia el lado contrario. La clave es aumentar de forma progresiva la velocidad de ejecución. Requiere poca técnica, por lo que funciona como punto de entrada concreto para principiantes.
  • Soga: la clásica actividad de los boxeadores. La recomendación es arrancar con alrededor de cinco minutos por día e ir sumando tiempo a medida que mejora el nivel. Quienes tienen dificultades para coordinarse con la cuerda pueden empezar sin ella: saltar y dar palmadas sobre las caderas con cada movimiento entrena la sincronización entre brazos y piernas antes de sumar el implemento.
  • Saltos frontales: se salta hacia adelante con los pies juntos, se controla el aterrizaje y se vuelve a la posición inicial con otro salto. Los brazos pueden usarse como impulso. El punto crítico es la recepción: aterrizar con suavidad reduce el impacto sobre las rodillas.
“En los tres casos, el especialista subraya la importancia de entrenar sobre superficies acolchadas que amortigüen el impacto y de mantener las rodillas ligeramente flexionadas al caer.”Dr. Howard LeWine, Harvard Medical School

La progresión gradual atraviesa toda la propuesta: empezar con intensidad moderada, dominar la técnica y subir la exigencia solo cuando el cuerpo lo permite. Con la práctica constante, señaló LeWine, aumentan tanto la distancia como la altura que se logran en cada salto. Yo lo resumo así, para que quede claro: si nunca saltaron pliométricamente, empiecen por los laterales, sumen la soga cuando se sientan coordinados y recién después se animen a los saltos frontales. Y recuerden: la caída es tan importante como el impulso. Una rodilla bien flexionada puede ser la diferencia entre progresar y lesionarse.

CA
Camila AguilarSociedad y vida

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