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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El umbral de los 3,9 millones: dónde empieza el 10% que más gana en la Argentina relevada por el INDEC

La Encuesta Permanente de Hogares del segundo trimestre de 2026 marcó una radiografía precisa de la distribución del ingreso: el decil superior arrancó en 3.900.000 pesos mensuales por hogar y concentró casi un tercio de la masa total, mientras el estrato más bajo se movió en un rango de apenas 5.000 a 578.000 pesos.

Por Federico SandovalAmbiente y energías renovables · · hace 14 d
El umbral de los 3,9 millones: dónde empieza el 10% que más gana en la Argentina relevada por el INDEC

El dato de base es contundente y permite ordenar la discusión: para integrar el diez por ciento de los hogares con mayores ingresos en los 31 aglomerados urbanos que releva el INDEC, una familia debió percibir al menos 3.900.000 pesos mensuales durante el segundo trimestre de 2026, una cifra que surge de la Encuesta Permanente de Hogares y que corresponde al ingreso total familiar, es decir, a la suma de todas las fuentes que llegan al hogar y no al sueldo individual de cada uno de sus miembros. Ese umbral, que a primera vista puede parecer elevado, es apenas la puerta de entrada a un segmento cuya media se estiró hasta los 6.057.098 pesos y cuyo techo alcanzó los 75.000.000 pesos, una amplitud que deja a las claras que pertenecer al mismo decil no significa disponer de ingresos comparables, ya que dentro de ese diez por ciento conviven situaciones muy disímiles que van desde la clase media alta tradicional hasta los estratos más acomodados del país.

¿Qué se considera ingreso familiar y cómo se reparten las fuentes?

A la hora de medir, el organismo contabiliza en un mismo concepto los ingresos laborales, las jubilaciones, las pensiones y las ayudas sociales, y es a partir de ese total que ordena a los hogares en diez grupos de igual tamaño, llamados deciles. En el promedio del conjunto relevado, el trabajo explicó el 78,1 por ciento de los ingresos y las fuentes no laborales aportaron el 21,9 por ciento restante, pero esa fotografía cambia de manera pronunciada según el estrato: en las familias del decil superior, la participación de los ingresos laborales trepó al 86,6 por ciento, lo que refuerza la idea de que en la cima de la pirámide distributiva pesan sobre todo los sueldos, los honorarios profesionales y las rentas de la actividad privada. En el extremo opuesto, en el decil más bajo, jubilaciones, pensiones, subsidios y otras entradas no laborales representaron el 67,3 por ciento, un dato que invierte la composición y que muestra a un sector donde la asistencia del Estado y los haberes previsionales cumplen un papel determinante, en muchos casos como único sostén de los hogares relevados por la encuesta.

  • Promedio general de los 31 aglomerados urbanos: 2.037.784 pesos mensuales por hogar, con 2,9 integrantes en promedio.
  • Umbral de ingreso del decil superior: 3.900.000 pesos mensuales, con un promedio de 6.057.098 pesos y un máximo de 75.000.000 pesos.
  • Decil noveno: ingresos de entre 2.939.000 y 3.900.000 pesos por hogar.
  • Decil octavo: ingresos de entre 2.300.000 y 2.939.000 pesos por hogar.
  • Decil inferior: rango de 5.000 a 578.000 pesos, con un promedio de 383.378 pesos y dos miembros por familia en promedio.

¿Cuánto pesa cada decil en la torta y cuántas familias involucra?

La radiografía que arroja el INDEC no termina en los montos: también describe cómo se reparte la masa total de ingresos entre los distintos estratos, y el contraste es elocuente. El diez por ciento de los hogares de mayores ingresos concentró el 29,7 por ciento del ingreso total, mientras que el diez por ciento más pobre apenas reunió el 1,9 por ciento, una diferencia que, traducida en términos concretos, significó que unas 1.017.000 familias, en las que vivían 3.491.000 personas, se quedaron con casi un tercio de la torta, al tiempo que una cantidad similar de hogares en la base apenas se llevó una porción mínima. La distancia entre el piso y el techo, sumada a la composición dispar de las fuentes de ingreso y a la diferencia de tamaño de los hogares —3,4 miembros en el decil superior frente a apenas dos en el inferior— configura un mapa distributivo en el que el acceso a ingresos laborales formales aparece como la variable que más explica la pertenencia a uno u otro extremo de la escala.

Lo que falta para discutir esta fotografía con seriedad es, como mínimo, lo que el propio informe no resuelve: el INDEC muestra cuánto entra a cada hogar, pero no cuánto efectivamente se queda después de impuestos directos, contribuciones y servicios, de modo que el ingreso relevado sigue siendo una foto de la facturación y no de la capacidad real de compra; a la vez, la encuesta se limita a 31 aglomerados urbanos y deja afuera a buena parte del interior productivo y a las zonas rurales, donde la composición de los ingresos suele ser todavía más dependiente de transferencias y jubilaciones que en las grandes ciudades, y donde el umbral de los 3.900.000 pesos, lejos de definir una elite, puede no tener representación estadística suficiente como para ser leído en clave nacional. Mientras esas dos llaves —el ingreso disponible real y la cobertura territorial completa— no queden a la vista, cualquier debate sobre quiénes son los que más ganan en la Argentina seguirá apoyándose en un umbral parcial.

FS
Federico SandovalAmbiente y energías renovables

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