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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El termómetro pyme encendió una alerta en agosto: ventas en baja, márgenes apretados y familias que solo cubren lo imprescindible

La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) registró una caída interanual del 0,2% en las ventas minoristas y un desplome del 2,7% frente a julio, en un escenario donde las tarifas, las deudas acumuladas y la pérdida de poder adquisitivo reconfiguraron la lógica de consumo de los hogares argentinos

Por Federico SandovalAmbiente y energías renovables · · hace 38 d
El termómetro pyme encendió una alerta en agosto: ventas en baja, márgenes apretados y familias que solo cubren lo imprescindible

En un mes atravesado por el peso creciente de las tarifas de servicios públicos y por un endeudamiento familiar que ya se volvió estructural, los comercios minoristas pyme volvieron a pisar el freno. Según el relevamiento que difundió la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), en agosto se vendió 0,2% menos en términos reales que en el mismo mes del año pasado, y la comparación contra julio dejó una baja todavía más pronunciada: 2,7%. Con ese resultado, el acumulado del año se ubica en terreno negativo, con un retroceso del 2,4% en lo que va de 2025, un número que por sí solo describe el cuadro de situación que atraviesan las llamadas economías familiares de barrio en casi todo el país.

El comportamiento de los consumidores durante el mes pasado dejó poco margen para la ambigüedad. Las familias dejaron de lado los bienes durables, postergaron la compra de calzado formal y limitaron el desembolso a lo estrictamente necesario. El termómetro del consumo quedó atravesado por una lógica que se repite en cada relevamiento de CAME desde hace varios meses: priorizar lo urgente y recortar lo accesorio. Las compras puntuales que se observaron en panificados, indumentaria infantil y regalería respondieron al calendario escolar y al Día del Niño, pero esos picos estacionales no alcanzaron para compensar el piso de caída que se generalizó en el resto de los rubros.

¿Cuánto margen quedó en las góndolas y en las cajas?

Desde la vereda de los comerciantes, la película no fue mejor. Los márgenes se comprimieron por una combinación de factores que actuaron en simultáneo: actualizaciones en las listas mayoristas, subas en los fletes y el ingreso creciente de productos importados de bajo costo que reconfiguraron la competencia, sobre todo en los rubros de consumo masivo. Ante la dificultad para ofrecer cuotas sin interés, que durante años funcionaron como motor de ventas, muchos locales tuvieron que rearmar su estrategia comercial y volcarse a descuentos por pago en efectivo, liquidaciones de temporada y promociones bancarias que en muchos casos se financian con margen propio, no con financiamiento real. Esa adaptación a la fuerza bruta del contexto, más que una decisión empresaria, terminó siendo una salida defensiva frente a la caída del consumo.

  • El 46,5% de los comerciantes consultados por CAME dijo que su negocio empeoró respecto al año pasado, dos puntos por encima de lo registrado en julio.
  • Solo el 6,1% reportó una mejora en su situación, mientras que el 47,4% sostuvo que su cuadro se mantuvo sin grandes variaciones.
  • El 57,9% consideró que no es momento para invertir en su empresa, en línea con la prudencia que mostraron las respuestas sobre perspectivas futuras.
  • Aun así, el 42,8% de los encuestados prevé que su situación mejorará en los próximos doce meses, una expectativa que contrasta con el pesimismo del presente.

¿Qué rubros crecieron y cuáles retrocedieron en la comparación interanual?

El mapa sectorial que difundió CAME mostró un comportamiento desparejo. Cuatro de los siete rubros relevados terminaron agosto en positivo frente al año pasado: Perfumería lideró la suba con un incremento del 12,8%, seguida por Textil e indumentaria con 6,4%, Calzado y marroquinería con 1,2% y Ferretería y materiales para la construcción con un modesto 0,3%. En la vereda opuesta quedaron Bazar, decoración y muebles, con una caída del 4,8%, Alimentos y bebidas con una baja del 2,5%, y Farmacia con un retroceso del 0,5%, este último llamativo en un contexto donde suele pensarse que el gasto en salud se mantiene casi inalterable. El contraste entre lo que afirman los comerciantes, que describen un escenario de achique generalizado, y lo que muestra el índice, con subas en cuatro rubros, deja en evidencia que la crisis golpea con más fuerza a los bienes vinculados al confort del hogar y a la alimentación cotidiana, mientras que ciertas categorías vinculadas a la moda y al cuidado personal logran sostenerse, en muchos casos apoyadas en el canal digital.

¿Puede el canal online sacar de la crisis a los locales con vidriera a la calle?

En medio de ese cuadro, apareció un dato que rompe la tendencia y merece lectura aparte. Las ventas online de los locales con presencia física crecieron 17,6% en la comparación interanual de agosto y 0,4% respecto de julio. El crecimiento del canal digital viene a confirmar un fenómeno que se instaló en los últimos años: las pymes que lograron articular una estrategia de venta mixta, con tienda física más comercio electrónico, logran sobrevivir mejor a las crisis que aquellas que dependen exclusivamente del mostrador. La paradoja, sin embargo, es que no todas las pymes tienen la espalda financiera, el conocimiento técnico o el volumen de facturación necesarios para sostener esa transformación, lo que deja afuera a buena parte del universo pyme que hoy siente con más crudeza la caída de las ventas.

El cuadro de fondo que dejan estos números termina de completarse cuando se lo cruza con las respuestas que dieron los propios comerciantes sobre el futuro. Casi seis de cada diez consideraron que no es un momento para invertir, una mirada que no solo condiciona la supervivencia individual de cada negocio sino que se traduce en menos puestos de trabajo, menos horas extras y, en muchos casos, en el cierre de persianas que se vuelve definitivo. La pregunta que queda abierta es qué falta hacer: si el objetivo es reactivar el consumo pyme, las respuestas ya están en el propio relevamiento: revisar el peso de las tarifas sobre el ingreso disponible de las familias, desactivar la bola de deudas acumuladas que congela nuevas compras y, sobre todo, devolverles a los pequeños comerciantes un horizonte en el que valga la pena volver a invertir, porque mientras esa expectativa no aparezca en las respuestas del próximo mes, la caída del 0,2% interanual y del 2,4% acumulado seguirá marcando el pulso de una economía que, por ahora, se mueve a velocidad de retroceso.

FS
Federico SandovalAmbiente y energías renovables

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