El principito vuelve a la pantalla grande con una mezcla de carne y hueso, y mucha magia digital
La obra cumbre de Antoine de Saint-Exupéry se reinventa otra vez: esta vez, con dirección del noruego Morten Tyldum y guion del oscarizado Simon Beaufoy, en una adaptación que combinará acción real con un protagonista generado por computadora.
Como aquella vez que la rosa le pidió al principito que la domesticara porque era distinta a las demás, el clásico de Antoine de Saint-Exupéry vuelve a dejarse domesticar por el cine. Y lo hace, otra vez, de una manera que promete romper los moldes: una nueva adaptación de El principito acaba de entrar en preproducción y llegará a los cines con una propuesta que mezcla actores de carne y hueso con un pequeño protagonista generado íntegramente por computadora, en una operación técnica que vuelve a poner a la obra en el centro de la conversación cultural.
El proyecto tiene a dos nombres pesados al frente. La dirección quedó en manos de Morten Tyldum, el realizador noruego que se hizo conocido por títulos como The Imitation Game y Passengers, mientras que el guion llevará la firma de Simon Beaufoy, el guionista británico que se llevó el Óscar por Slumdog Millionaire. La dupla, según se anunció, se propone tomar lo mejor de dos universos: la novela corta original publicada por Saint-Exupéry en 1943 y la celebrada adaptación al cómic que firmó el francés Joann Sfar en 2008, una pieza que se ganó su propio lugar en la historia del libro.
Sfar, otra vez dentro del universo
El propio Sfar confirmó que va a participar en el desarrollo del concepto de la película y, al celebrar el arranque de la preproducción, no escatimó palabras de gratitud. Agradeció a la familia Saint-Exupéry por volver a confiar en él después de su paso por la historieta y celebró la llegada de Beaufoy y Tyldum al equipo, dos nombres que, según sus propias palabras, llegan para llevar ese universo a la pantalla con una sensibilidad que, a su entender, está a la altura del material. Es, en definitiva, un reconocimiento doble: el de un autor que ya le puso su firma al personaje y el de un cineasta que entiende que el Principito no es un cuento más, sino una de esas obras que se reapropian en cada generación.
Amor, pérdidas y esperanza: las claves de Tyldum
Tyldum, por su parte, dejó clara cuál es su lectura del libro. Para el director, la historia no es solo una aventura espacial: es, sobre todo, una narración sobre el amor, las pérdidas y el duelo, pero también sobre la esperanza, los deseos personales y esa curiosidad infinita que define a la infancia. Son ejes que, en su mirada, hacen de la novela un material cinematográfico de enorme escala, capaz de hablarle a los chicos y a los grandes sin necesidad de simplificar nada. No es un dato menor: quien se puso al hombro películas como The Imitation Game, sobre la vida de Alan Turing, sabe que las historias densas pueden emocionar en la pantalla grande sin perder profundidad.
“El libro conserva su capacidad de conectar con lectores de distintas edades, vinculada con la infancia y con las verdades que representa el pequeño protagonista.”Simon Beaufoy
Los antecedentes y lo que viene
- 1974: Stanley Donen dirige la primera versión con actores, una película musical que quedó en el imaginario colectivo.
- 2008: Joann Sfar publica su adaptación al cómic, que se convierte en objeto de culto y abre una nueva puerta al relato.
- 2015: Mark Osborne estrena la película animada, con un éxito enorme de público y crítica, que acercó la historia a nuevas generaciones.
- 2026 (en preproducción): el proyecto de Tyldum y Beaufoy apuesta a combinar acción real con un protagonista generado por computadora.
El desarrollo del guion se realiza junto a Le Petit Prince Groupe, la entidad francesa que administra el legado del escritor y que actúa como guardiana de una obra que, conviene recordarlo, es una de las más traducidas y leídas del planeta. Por ahora no hay fecha de estreno definida, pero la sola confirmación del proyecto ya alcanza para empezar a discutir qué esperar. Personalmente, y con todo el respeto por las versiones que la precedieron, me imagino una película que dialogue con los desencantos adultos sin traicionar la mirada infantil, que use la tecnología para devolverle al Principito algo de esa fragilidad que solo se logra cuando un personaje parece verdaderamente pequeño en un mundo enorme. Si la dupla Tyldum-Beaufoy logra que el espectador vuelva a ver, como cuando era chico, que lo esencial es invisible a los ojos, vamos a estar ante una de esas raras películas que justifican la espera. Habrá que seguirle el rastro.
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