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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El deshilo que el show del espectáculo esperaba: Chaves y Zaira Nara le pusieron el pecho al reencuentro

Después de casi cuatro años de distancia, las hermanas del corazón mediático volvieron a cruzarse en vivo durante un desfile y dejaron una frase que resonó: no hay orgullo, no hay rencor, hay mucho cariño y mucho amor.

Por Iris EvansCultura y espectáculos · · hace 34 min
El deshilo que el show del espectáculo esperaba: Chaves y Zaira Nara le pusieron el pecho al reencuentro

"No hay orgullo. No hay rencor. Hay mucho cariño y mucho amor". La frase bien podría ser el guiño de un tango de esos que se cantan en la sobremesa de los domingos, pero esta vez salió de la boca de Paula Chaves, en pleno pasillo de un desfile, con las cámaras encima y con Zaira Nara a su lado. La imagen cerró una de las novelas más comentadas del ambiente artístico argentino en los últimos años y dejó a más de uno con la pregunta en la punta de la lengua: ¿cuándo fue que dejó de estar rota esa amistad?

Una noche que parecía de rutina y terminó en portada

El cruce no estaba en los planes de nadie. Chaves estaba concediendo una entrevista en medio de un desfile cuando el cronista advirtió la presencia de Zaira Nara en el lugar y propició el reencuentro en vivo. Ella lo recibió con una tranquilidad que descolocó a propios y extraños: "Nos juntamos, hablamos, todo muy bien", dijo, como quien repasa un almuerzo de domingo. También aclaró, con el oficio de quien sabe cómo se mueve esta industria, que ese contexto no era el más adecuado para una conversación profunda, aunque señaló que esa conversación ya había tenido lugar hacía rato.

“Nos amamos”Zaira Nara

Cuando Zaira se sumó a la transmisión, el tono viró hacia una complicidad que se notaba genuina. "Nos amamos", dijo ante la insistencia de los periodistas, y la frase resonó con esa cadencia tan de nuestro universo de revistas del corazón, donde las reconciliaciones se cocinan a fuego lento y se sirven en bandeja. Pocos minutos después, Paula le ofreció acercarla en su camioneta hasta el auto, que había quedado estacionado a veinte cuadras por un operativo policial. Las dos le propusieron al cronista "la exclusiva" del viaje, en clave de humor, como dos amigas que vuelven a reírse de las mismas cosas después de un tiempo largo.

El acercamiento silencioso que se cocinó antes de la cámara

Como suele pasar en estas historias, el gran paso se había dado lejos de los flashes. Meses atrás, las dos coincidieron de manera casual en el taller de una diseñadora que las viste a ambas. "Hubo un acercamiento, a veces la vida te cruza en momentos puntuales. Fue lindo para las dos, hay mucho cariño", contó Zaira en esa oportunidad, todavía midiendo las palabras. Paula lo describió como obra "del destino" y pidió reservar los detalles: "Es un tema nuestro y queremos preservarlo". Detalles que, claro, el periodismo del rubro suele preferir despreservar, pero aí se topó con dos mujeres que aprendieron a poner límites.

Cuando los periodistas insistieron en escarbar en los motivos del distanciamiento, las dos cerraron filas. "Basta, no nos gusta hablar de nuestra vida privada", dijo Nara, con una ironía que era a la vez un escudo y un guiño al oficio. Chaves, siempre más frontal, definió el presente con esa frase que ya quedó flotando en el aire de la farándula criolla. El distanciamiento se había extendido por casi cuatro años y fue, a fuerza de silencios y portadas evitadas, uno de los capítulos más comentados del ambiente. Amigas íntimas y comadres, dejaron de verse alrededor de 2021 y durante ese período se cuidaron de no coincidir en eventos públicos, algo que en una escena chica como la porteña equivale a un gesto cargado de significado.

Mi lectura, a pecho abierto

A esta altura de la vida y de las notas, una aprende a mirar estos reencuentros con los dos ojos bien abiertos y, al mismo tiempo, con algo de piedad. Las reconciliaciones públicas son un género en sí mismas: tienen cámara, tienen timing, tienen productor detrás. Pero también hay algo de cierto, y este caso lo muestra, en el modo en que las dos protegieron lo suyo. No regalaron el anécdota del taller, no dieron nombres de terceros, no dejaron que la entrevista se volviera un confesionario. Eso, para mí, vale más que cualquier frase hecha: la capacidad de sostener un límite en vivo y en directo.

Mi lectura, se la doy de primera: creo que cuando dos personas que se quisieron tanto atraviesan un corte de casi cuatro años y vuelven a encontrarse, no lo hacen para la galería. Lo hacen porque algo se reacomoda por dentro, porque la vida las pone de nuevo frente a frente y porque, como dijo Paula, el destino tiene sus tiempos. Que además lo cuenten con humor, con un abrazo y con un viaje compartido en camioneta, ya es un regalo para quienes seguimos estas historias desde hace años.

Si me preguntan a dónde voy con esta nota, les digo que me quedo con la imagen de las dos subiendo a esa camioneta, con la "exclusiva" ofrecida entre risas, y con la certeza de que hay cosas que el escenario mediático no puede fabricar. ¿Que si es genuino o si el contexto condiciona? Les soy honesta: en esta ocasión me inclino a pensar que el reencuentro llegó cuando tenía que llegar, y que las cámaras, esta vez, solo fueron testigos. Si quieren quedarse con una recomendaciín mía, vayan a buscar ese tango que les recuerde a una amistad vieja y pónganlo fuerte; el camino entre laños, para variar, ayuda a ordenar las ideas.

IE
Iris EvansCultura y espectáculos

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