El galán que se bajó del escenario: Hugh Grant estuvo a un firmas de protagonizar Dos hombres y medio
Chuck Lorre reveló en sus memorias que el intérprete de Cuatro bodas y un funeral rechazó una oferta de 750.000 dólares por capítulo para sumarse a la sitcom tras la partida de Charlie Sheen. El miedo a actuar con público presente terminó torciendo unas negociaciones que Ashton Kutcher cerró en cuestión de semanas.
Hay una frase que el propio Hugh Grant repitió en más de una entrevista a lo largo de los años y que, vista en retrospectiva, parece anticipar lo que iba a contar Chuck Lorre en sus memorias: "El escenario me aterra, la cámara me protege". El creador de Dos hombres y medio acaba de confirmar que esa confesión, que muchos tomaron por una boutade de actor inglés, fue exactamente lo que trabó una de las operaciones más jugosas de la televisión estadounidense de las últimas décadas. Cuando Charlie Sheen se fue en 2011, los productores necesitaban un nombre pesado para sostener la serie más vista de la CBS, y fueron a buscarlo a él antes que a nadie.
Una oferta concreta, casi firmada
Lo que cuenta Lorre en el libro Sitcom, que se publica en los próximos meses, tiene la precisión de un parte médico. Él y Lee Aronsohn, co-creador de la sitcom, se reunieron con Grant, le escribieron un par de escenas de prueba para mostrarle cómo sería el personaje y le pusieron sobre la mesa una oferta muy difícil de rechazar: 750.000 dólares por episodio, una semana laboral de cuatro días y, para desactivar el único reparo que el actor había expresado, la promesa de grabar sin público en el plató y sumar las risas en posproducción. Grant, según Lorre, llegó a tener el contrato en la mano. Estuvo a punto de firmarlo. Después se levantó de la reunión y dejó de responder mensajes. Su entorno comunicó poco después que había decidido no sumarse a la serie.
“Estuvo a punto de firmar. Y entonces se levantó y se fue, y dejó de contestar los mensajes.”Chuck Lorre, creador de Dos hombres y medio, en sus memorias Sitcom
La decisión dejó un hueco enorme en los planes del canal y un problema práctico inmediato: la novena temporada estaba a semanas de empezar a grabarse. La solución llegó de la mano de Ashton Kutcher, que se incorporó en septiembre de 2011 y permaneció en el ciclo hasta el final definitivo del programa, en febrero de 2015. Cuatro temporadas en las que la serie mantuvo el rating pero nunca recuperó, según coinciden las críticas de la época, la química incómoda que Sheen había instalado junto a Jon Cryer.
Lo que se perdió y lo que se ganó
- El formato: Dos hombres y medio se grababa con público en vivo, un sello de fábrica de la televisión estadounidense desde los tiempos de I Love Lucy. Grant pidió revertir esa tradición solo para él.
- La oferta económica: 750.000 dólares por episodio equivalía, en valores de 2011, a uno de los sueldos más altos de la televisión abierta estadounidense.
- La decisión final: el actor británico argumentó un temor genuino a actuar frente a una audiencia, algo que él mismo había reconocido en otras entrevistas a lo largo de su carrera.
- El reemplazo: Ashton Kutcher firmó rápidamente y se quedó cuatro temporadas, hasta la cancelación definitiva en 2015.
- El libro: Chuck Lorre publica Sitcom, sus memorias, donde repasa los momentos más turbulentos de la producción, incluida la crisis de 2011.
Cabe preguntarse qué hubiera pasado si Grant firmaba. El actor inglés venía de comedias románticas que reventaban la taquilla internacional -Cuatro bodas y un funeral, Notting Hill, Bridget Jones- y tenía el timing cómico exacto para el universo de Lorre. Pero también arrastraba una incomodidad declarada con el formato de sitcom multicámara, que es justamente la especialidad del productor. Pienso que la serie habría ganado en sofisticación de diálogos y en ironía muy british, pero habría perdido buena parte de la impronta gruesa y desatada que Sheen le había impreso al personaje de Charlie Harper. Son dos comedias distintas las que se escriben con Grant en lugar de Kutcher, y probablemente dos públicos distintos también.
Un creador que habla, por una vez
Hay algo casi terapéutico en que Lorre haya elegido contar esto ahora, más de una década después. El productor rara vez se explayó en público sobre la crisis de 2011, las peleas con Sheen, las semanas de incertidumbre sobre el futuro del programa. Las memorias, según el adelanto editorial, están pobladas de nombres propios, anécdotas de rodaje y decisiones de casting que cambiaron la historia de la comedia televisiva. La de Grant es, hasta ahora, la más resonante. No es un dato menor: durante años circuló el rumor de que el actor había estado en consideración, pero nunca nadie lo había confirmado con pelos y señales desde el otro lado de la mesa de negociaciones.
Mi lectura, después de leer el extracto, es que Lorre no le guarda rencor a Grant. Lo cuenta casi con ternura, como quien describe una alergia inexplicable: una incompatibilidad física, no profesional, que nadie pudo desactivar. Y, en el fondo, hay algo reconfortante en saber que incluso las productoras más aceitadas de Hollywood pueden quedarse a un firmas de armar el elenco que imaginaron. Acontece, les pasa a los mejores. Si te interesa el detrás de cámara de las sitcoms que marcaron la pantalla, Sitcom de Chuck Lorre es una de esas lecturas pendientes que prometen varias noches de sofá, café y cierta nostalgia de prime time.
Te puede interesar
