Silo temporada 3: la memoria como campo de batalla y los dilemas de un showrunner que se animó a desobedecer a los libros
Graham Yost, el showrunner de la distopía Silo, repasa en una entrevista las decisiones narrativas más arriesgadas de la tercera entrega: el borrado de la memoria de Juliette, la redención de los villanos Bernard y Sims, y el guiño cómplice de Hugh Howey a la hora de reescribir su propia trilogía.
Como bien dijo alguna vez Charly García en una de esas frases que parecen hechas para sobrevivir al paso de los años, uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde, y en la tercera temporada de Silo esa idea se vuelve casi literal, porque el eje de toda la entrega no es otro que la memoria, o más bien su borrado, y eso no fue un capricho de guionista sino una decisión muy pensada que el showrunner Graham Yost cuenta en detalle cuando le preguntan por qué sometieron a Juliette Nichols, el personaje que interpreta Rebecca Ferguson, al mismo destino que a tantos otros habitantes del subsuelo.
Una pista que vino de un personaje secundario de los libros
Yost explica que el motor de la idea fue un personaje menor de la trilogía escrita por Hugh Howey: Daniel, un hombre que despierta de la criosuspensión convencido de que se llama Troy, un caso testigo que ya mostraba hasta dónde estaba dispuesto a llegar el sistema para controlar lo que la gente podía recordar. A partir de ahí, el equipo creativo se hizo una pregunta que terminó definiendo toda la temporada: si Juliette regresaba al silo después de haber sido declarada muerta, qué iban a hacer con ella las autoridades, porque la respuesta más obvia era eliminarla, pero esa posibilidad se caía sola, y entonces apareció la trampa narrativa, porque matar a la protagonista ya no era una opción, ya que como recuerda el propio Yost, era demasiado popular entre los vecinos como para hacerla desaparecer sin más.
“El control de la memoria es una parte fundamental de este proyecto. Sabemos que en el Silo 18 prácticamente borraron los recuerdos de todos hace 140 años.”Graham Yost
De ese razonamiento salió la trama central de la temporada, que muestra a una Juliette que vuelve al silo sin saber quién es, una premisa incómoda, incluso cruel para el espectador que la venía siguiendo desde el primer capítulo, pero que le permitió a Yost y a su equipo construir algo que el libro no les daba, porque la temporada 3 cubre el segundo volumen de la trilogía de Howey, y en ese libro Juliette apenas aparece sobre el final, lo que dejó a los guionistas con la obligación de inventarle una historia propia para no perder el interés del público.
Una hermana para Daniel y el guiño de Howey al universo del fanfic
- Yost incorporó un personaje nuevo, la hermana de Daniel, una aviadora naval que regresa de una misión sin poder recordar nada de lo que vivió, lo que abre una segunda línea narrativa sobre los efectos del borrado de memoria fuera del silo.
- El autor Hugh Howey respalda públicamente los cambios de la serie, algo nada menor si se tiene en cuenta que su primera novela se publicó por capítulos en la plataforma Amazon y creció en la cultura del fanfic, donde reinterpretar el material original es parte del juego.
- Para Yost, la postura de Howey se entiende en una frase: para él, todo esto consiste en formar parte de una comunidad de personas que trabajan dentro de esta historia, una idea que cambia por completo la relación entre el libro y la adaptación.
Los villanos también son personas: la redención de Bernard y Sims
Otro de los ejes de la conversación con Yost fue el tratamiento de los antagonistas, una decisión que me parece de las más valientes de la serie, porque Silo se niega a dibujar villanos de cartón, y por eso Bernard y Sims, que en las primeras temporadas aparecían como figuras francamente amenazantes, en realidad estaban convencidos de que estaban protegiendo al silo, y cuando en la tercera entrega descubren que el Silo Uno puede destruirlos en cualquier momento, se ven obligados a tomar una decisión imposible, qué hacer con esa verdad, y ahí aparece la mirada más humana del showrunner, la que sostiene que las personas pueden redimirse, incluso las que han hecho cosas malas, porque en muchos casos ni siquiera sabían que eran los malos.
“Las personas pueden redimirse. Incluso las personas que han hecho cosas malas, en muchos casos, no sabían que eran los malos.”Graham Yost
La idea que, según el propio Yost, resume toda la serie es una sola: mostrar que la memoria es lo que nos define como personas, y que quitarla, como intenta el sistema del silo, es también una forma de violencia, y a mí, como espectadora, esa lectura me parece la más atractiva de la temporada, porque no se queda en el golpe de efecto sino que abre preguntas filosóficas que siguen dando vueltas mucho después de apagar la pantalla. Mi recomendación, si todavía no se animaron, es sentarse a verla de corrido en una noche larga, con tiempo, porque Silo tercera temporada se disfruta mucho más cuando uno se deja llevar por el ritmo lento del subsuelo y confía en que los guionistas saben hacia dónde van, algo que, después de escucharlo a Yost, queda bastante claro.
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