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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Comodoro Rivadavia suma el avistaje de ballenas sei a su agenda turística y apunta a consolidarse como puerta de entrada a la Patagonia Central

La ciudad chubutense, con más de 50 vuelos semanales, prepara para febrero de 2027 el inicio formal de la temporada de cetáceos oceánicos, mientras diversifica su oferta entre senderismo, patrimonio petrolero y gastronomía regional

Por Federico SandovalAmbiente y energías renovables · · hace 23 d
Comodoro Rivadavia suma el avistaje de ballenas sei a su agenda turística y apunta a consolidarse como puerta de entrada a la Patagonia Central

Comodoro Rivadavia se prepara para una transformación relevante en su perfil turístico: a partir de febrero de 2027 la ciudad un punto formal de avistaje de ballenas sei, una especie oceánica que se aproxima hasta unas dos millas de la costa del golfo San Jorge. La novedad se suma a una oferta que ya combina más de 50 vuelos semanales con Buenos Aires, Córdoba y distintos destinos patagónicos, una red hotelera en expansión y un abanico de actividades que van desde caminatas de exigencia media hasta buceos con lobos marinos a pocos kilómetros de la costanera.

¿Qué cambia con la llegada de la ballena sei?

La incorporación de la ballena sei a la grilla de actividades marinas representa un giro estratégico para un destino que hasta ahora se conocía sobre todo por su matriz petrolera. La especie, de hábitos oceánicos, visita aguas cercanas a la costa durante el verano austral y permite diseñar salidas de avistaje que complementan las ya existentes para hacer esnórquel y buceo con lobos marinos. La ciudad cuenta además con una nueva estación náutica, infraestructura que ordena y profesionaliza la oferta de embarcados.

¿Qué alternativas ofrece el entorno natural?

El abanico de propuestas al aire libre coloca a Comodoro en un lugar singular dentro de la Patagonia Central. El Pico Salamanca, con sus 576 metros de altura, propone un ascenso exigente desde el cual se observa el golfo San Jorge, el mar y las formaciones del sector norte. A esa alternativa se suman ciclismo, cabalgatas y actividades acuáticas como kitesurf y windsurf. En paralelo, el Área Natural Protegida Rocas Coloradas reúne tonalidades rojizas del terreno, formaciones geológicas, restos de bosques petrificados de hace millones de años y sectores con concentración de fauna, configurando un paisaje donde el mar y la meseta dialogan de manera directa.

¿Qué se pone en la mesa?

La gastronomía local se sostiene sobre tres pilares: el cordero patagónico, el guanaco y los productos del mar. Entre estos últimos sobresalen los langostinos del golfo San Jorge y la centolla que aportan los pescadores artesanales, además de platos con algas locales y propuestas de coctelería. Iniciativas como Festín de Sabores dan marco a esa producción y permiten vincular al visitante con productores y cocineros de la zona.

¿Qué falta para consolidar el salto turístico?

El municipio chubutense avanza en piezas clave: conectividad aérea sostenida, nueva estación náutica y formalización del avistaje de ballenas sei. Queda por delante el desafío de articular esa oferta con un calendario de eventos que desestacionalice la llegada de visitantes, fortalecer la señalización en senderos como el del Pico Salamanca y asegurar que el crecimiento turístico no tensione áreas protegidas como Rocas Coloradas. Si esas piezas se completan, Comodoro Rivadavia dejará de ser solo la capital del petróleo para consolidarse, también, como una de las puertas de entrada más completas a la Patagonia Central.

FS
Federico SandovalAmbiente y energías renovables

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