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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Central y un título con sabor a vendaval: la Supercopa se tiñe de canalla en Santiago

El equipo de Almirón se llevó la Supercopa Internacional con goles de Di María, de penal, y de Julián Fernández, en una final caliente que terminó con incidentes dentro y fuera de la cancha.

Por Ezequiel OyarzoDeportes · · hace 19 d
Central y un título con sabor a vendaval: la Supercopa se tiñe de canalla en Santiago

En Santiago del Estero sopló fuerte, y no fue precisamente el viento del verano santiagueño: fue Rosario Central, que arrasó con la Supercopa Internacional y dejó a Estudiantes masticando bronca. Seamos sinceros: cuando un partido se define con una revisión del VAR a favor tuyo y con un gol sobre el cierre, la suerte te guiña el ojo. Y esta vez, le guiñó al Canalla.

El penal que partió la final

La jugada que cambió el partido nació de un cruce entre Leandro González Pirez y Enzo Copetti. Darío Herrera, el árbitro principal, había dejado seguir la acción, pero Jorge Baliño lo llamó desde el VAR para que mirara la pantalla. Después de revisar, el juez cambió de opinión y señaló el punto penal. La discusión se armó rápido: los jugadores de Estudiantes reclamaron por la intensidad del contacto y por el lugar donde se produjo la falta. La acción empezó afuera del área y Copetti terminó en el piso adentro. Ángel Di María tomó la pelota, la puso en el punto y la mandó a guardar. 2-1, y al descanso con la ventaja en el bolsillo.

Después del encuentro, el Fideo volvió a mostrar su jerarquía y respaldó la decisión arbitral. "Es un toque adentro del área y hoy el VAR te lleva a eso", dijo el capitán rosarino, que además comparó la jugada con la falta que le cometieron en el Mundial de Qatar 2022. Allí fue Lionel Messi quien convirtió el penal decisivo ante Francia. Esta vez, el dueño del remate fue él.

Almirón, el hombre que planificó la tormenta

El técnico de Central habló después del partido y dejó una definición bien medida del rendimiento de sus dirigidos. "Fue un partido larguísimo, duro. Mucho desgaste, así que lo tiene bien merecido el grupo", señaló Jorge Almirón. Sobre la figura excluyente del equipo, fue directo: "Mostró su jerarquía en la final". Un reconocimiento lógico para un futbolista que suele aparecer en las noches grandes.

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  • Julián Fernández, el que llegó para apagar la polémica: sobre el cierre, estampó el 3-1 y desató el festejo canalla en Santiago del Estero.
  • Los incidentes que empañaron la consagración: agarradas y empujones dentro de la cancha después del gol de Fernández, con Herrera pidiendo calma para finalizar el partido.
  • Una pelea aparte en la entrada a los vestuarios, con golpes incluidos, que obligó a intervenir a las autoridades.
  • El gesto de Juan Sebastián Verón, que volvió al campo junto a los jugadores de Estudiantes mientras Central celebraba el título.

La palabra del campeón

Di María, emocionado, habló de la consagración y le dedicó el logro a los suyos. "Es una alegría enorme, más compartirlo con mi familia", expresó el capitán, que también lamentó los incidentes que se desataron después del pitazo final. Seamos sinceros: la imagen de los jugadores de Estudiantes volviendo al campo para entregarle la cinta al campeón quedó atravesada por el sinsabor de una derrota que se escapó por una decisión del VAR.

Central ya piensa en lo que viene: el próximo compromiso será por el torneo local, el sábado a las 19.30, en condición de visitante. Verón, Verón, la tormenta ya pasó. Y el trofeo quedó en Arroyito.

EO

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