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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Argentina se anota en la carrera regional por los centros de datos para inteligencia artificial, pero la inestabilidad todavía frena la largada

Disponibilidad de tierras, clima templado, distancia de zonas bélicas y un megavatio más barato que en buena parte del mundo seducen a los inversores. La estabilidad macroeconómica y jurídica es la variable que define si el país pasa de promesa a hub concreto.

Por Federico SandovalAmbiente y energías renovables · · hace 20 h
Argentina se anota en la carrera regional por los centros de datos para inteligencia artificial, pero la inestabilidad todavía frena la largada

El mapa global de los centros de datos se rediseñó a velocidad de la inteligencia artificial, y en ese trazado Argentina dejó de ser una nota al pie para empezar a figurar como un punto relevante, aunque todavía sin estación propia. Referentes del sector consultados por este medio coinciden en que el país combina condiciones técnicas y geográficas que lo vuelven competitivo frente a mercados saturados, pero remarcan que la previsibilidad económica, cambiaria y regulatoria sigue siendo la llave que los inversores giran una y otra vez antes de firmar un cheque de hasta mil millones de dólares por proyecto.

¿Por qué Argentina aparece ahora en el radar de los hyperscalers?

Noelia Miranda, directora de secure power para Argentina, Paraguay y Uruguay de Schneider Electric, reconoció que el país quedó bastante rezagado en el mercado de los centros de datos durante los últimos años, aunque aseguró que hoy existe la posibilidad concreta de posicionarse como uno de los hubs más importantes del mundo si se encadenan una serie de decisiones que hasta ahora llegaron dispersas. La ejecutiva enumeró tres argumentos que, según su lectura, pesan más en los comités de inversión: la disponibilidad de grandes extensiones de tierra con baja densidad poblacional, un clima apto para reducir el costo de refrigeración y una ubicación alejada de los focos de conflicto bélico que tensionan a Europa del Este y parte de Medio Oriente. Para Miranda, la combinación de esos factores configura un terreno fértil que todavía no fue suficientemente explotado.

“Nuestro país es tierra fértil para seguir creciendo en el terreno de los centros de datos.”Noelia Miranda, directora de secure power para Argentina, Paraguay y Uruguay de Schneider Electric

¿Qué cambió para que la inteligencia artificial reordene las prioridades?

El ingeniero Julián Martín Gurgone, arquitecto de centros de datos de Schneider Electric, trazó un horizonte que obliga a recalcular cualquier plan de infraestructura. Según sus proyecciones, entre 2025 y 2030 el 60% de los nuevos despliegues de centros de datos en el mundo estarán orientados a cargas de inteligencia artificial, y el 75% de esas cargas demandará refrigeración líquida, una tecnología que obliga a repensar el diseño de las salas, las redes de agua tratada y los sistemas eléctricos desde el primer papel. Esa transición, advirtió, no admite improvisaciones: requiere planificación con varios años de anticipación, articulación con proveedores de utilities y un marco impositivo estable para amortizar inversiones que se recuperan en plazos largos.

¿Cuánto ahorra una empresa si se instala en el país?

El dato más fuerte que circuló en las mesas de análisis lo aportó Gerardo Manhard, director de consultoría en energía e infraestructura de Dreicon, al comparar el precio del megavatio en Vaca Muerta, del orden de los 50 dólares, con valores internacionales que promedian los 100 dólares. Para un centro de datos de gran porte, la diferencia no es menor: según el cálculo del propio Manhard, esa brecha representa unos 500 millones de dólares de diferencia al año en la factura energética, un número que redefine cualquier business plan y que vuelve a Argentina un candidato natural para alojar los entrenamientos de modelos de IA más demandantes en kilowatt hora.

¿Qué proyectos ya están en marcha y qué les falta?

El interés dejó de ser declamativo y empezó a traducirse en anuncios concretos. Jorge Vilariño, representante en Argentina de la empresa polaca Green Capital, confirmó que la baja densidad poblacional facilita la obtención de permisos ambientales y municipales, dos de los cuellos de botella más comunes en regiones saturadas como el norte de Europa o la costa oeste estadounidense, y adelantó que avanza un megacentro de datos en Chubut dedicado específicamente a inteligencia artificial. Vilariño destacó que la elección de la provincia patagónica responde a una lógica técnica: frío natural, conexión por fibra óptica y distancia respecto de los grandes centros urbanos, un combo que en el norte global ya es escaso.

La postal que deja el estado actual de la cuestión es nítida: Argentina tiene los atributos técnicos para competir por un lugar en el podio regional de hubs de datos, y lo sabe, pero todavía no tiene la previsibilidad que convenza a un directorio deBoard a mover una hoja de cálculo con números serios. Mientras la promesa se sostenga solo en megavatios baratos y climas benignos, los proyectos seguirán dependiendo de decisiones políticas coyunturales en lugar de un plan de Estado. Lo que falta, en definitiva, es convertir la oportunidad en política pública sostenida: reglas que no cambien con cada gestión, contratos de suministro eléctrico de largo plazo y un esquema impositivo que no penalice a quien decide anclar capital durante dos décadas en territorio argentino.

FS
Federico SandovalAmbiente y energías renovables

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