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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Veintiocho años después, las hermanas Owens vuelven a enamorar sin la misma magia de antes

Sandra Bullock y Nicole Kidman sostienen con su química una secuela que no logra renovarse: dirección sin vuelo, efectos visuales envejecidos y personajes secundarios que apenas despegande una propuesta pensada sobre todo para los fans de la entrega original.

Por Iris EvansCultura y espectáculos · · hace 36 d
Veintiocho años después, las hermanas Owens vuelven a enamorar sin la misma magia de antes

Como cantaba aquel tema que quedó asociado a la primera entrega, hay reencuentros que uno celebra con una sonrisa y una lágrima a la vez, y eso es exactamente lo que propone Prácticamente magia 2 al volver a sentar a Sandra Bullock y Nicole Kidman en la misma cocina, con las mismas pocimas burbujeantes y la misma complicidad que conquistó a medio mundo en 1998. La pregunta que uno se hace al salir del cine es si alcanza con volver a verlas juntas o si hacía falta algo más, y ahí es donde la película empieza a hacer agua.

La historia retoma a las hermanas Owens casi tres décadas después de su debut, y lo primero que celebro como espectadora es que la dupla protagónica sigue intacta: Bullock aporta la energía práctica y terrenal, Kidman sostiene el costado más etéreo y misterioso, y cada vez que comparten plano el film respira otro aire. La química entre ambas es el verdadero motor de la propuesta y, según coincide la critica especializada, también su mayor acierto. Cuando se separan, la película pierde fuerza y queda a merced de un guion que tiende a la repetición y al subrayado emocional.

Lo que funciona y lo que no

  • La química entre Bullock y Kidman sigue siendo el activo más sólido del film.
  • La dirección de Susanne Bier no logra capturar el tono nostálgico y otoñal de la original.
  • Los efectos visuales remiten a producciones televisivas de los años noventa.
  • Los personajes nuevos, a cargo de Maisie Williams, Joey King y Lee Pace, no encuentran espacio para desarrollarse.
  • El epílogo se extiende más allá del punto natural de cierre y resulta prescindible.

El gran dilema de toda secuela tardía es decidir si apuesta por la fidelidad o por la renovación, y acá se optó por el camino más conservador. Los 28 años transcurridos abrían múltiples posibilidades narrativas, desde explorar qué pasó con el hechizo que las ataba hasta reinventar el universo de hechiceras con otro lenguaje audiovisual, pero el guion prefiere moverse sobre lo conocido antes que arriesgar. El resultado es un entretenimiento predecible, pensado para un público que disfruta de las historias de amistad, magia y romance sin demasiadas pretensiones, con diálogos cargados de emotividad y mensajes positivos que no se privan de caer en el lugar común.

“Le digo a quien esté pensando en ir: vaya por las hermanas Owens, no por la propuesta que las rodea. La magia de verlas juntas sigue valiendo la entrada; lo demás es decorado conocido.”Iris Evans

Prácticamente magia 2 ya está en cartelera y, como periodista pero sobre todo como espectadora, mi recomendación es concreta: si crecieron con la primera película y quieren reencontrarse con sus personajes sin sobresaltos, van a pasar un rato agradable. Si esperaban una puesta al día, con efectos a la altura de los tiempos que corren y personajes secundarios con peso propio, el balance les va a resultar menos favorable. A mí, personalmente, me dejó con la sensación de un abrazo cálido pero breve, de esos que dan ganas de extender un poco más y que, sin embargo, terminan cuando tienen que terminar.

IE
Iris EvansCultura y espectáculos

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