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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Una rutina con poleas para trabajar el pecho desde cuatro ángulos distintos

El especialista Raúl Notario propuso una secuencia de cuatro ejercicios unilaterales con tres series de 12 a 15 repeticiones por brazo, donde los cambios de apoyo y de recorrido modifican la exigencia sobre el tronco y los músculos del pectoral.

Por Camila AguilarSociedad y vida · · hace 20 d
Una rutina con poleas para trabajar el pecho desde cuatro ángulos distintos

A veces, una rutina de pecho empieza con el gesto más evidente: empujar hacia adelante, con ambas manos, en una banca o en una máquina. Pero hay otra manera de encarar ese mismo grupo muscular, y lo noté mientras leía la propuesta del licenciado Raúl Notario, graduado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y máster en Actividad Física y Salud. La idea central es sencilla de explicar y, al mismo tiempo, rompe con la imagen clásica: trabajar el pectoral con poleas, de a un brazo por vez, y modificar los apoyos del cuerpo para que cada variante reclute músculos distintos.

La pauta que se repite en toda la secuencia es el volumen: tres series de 12 a 15 repeticiones por brazo, aclarando que el número corresponde a cada lado y no a la suma de ambos. Según Notario, esa ejecución separada apunta a equilibrar la distribución del trabajo entre el lado izquierdo y el derecho, algo que con los ejercicios bilaterales suele quedar disimulado.

Cuatro variantes, un mismo volumen

  • Press con zancada: una pierna permanece adelantada mientras se realiza el empuje, sin desplazarse durante el ejercicio.
  • Aperturas: se hacen de rodillas, con intervención de glúteos, espalda baja, oblicuos y transverso abdominal para sostener la postura.
  • Elevaciones con polea: también con apoyo sobre rodillas, con participación del abdomen, glúteos y región lumbar.
  • Cierre unilateral: el brazo debe pasar la línea central del abdomen mientras el tronco permanece firme.

Lo que cambia entre un movimiento y otro es la trayectoria del brazo y la manera de sostener el cuerpo. En el press con zancada, por ejemplo, el desplazamiento adelante y atrás se concentra en el tren superior, mientras la pierna adelantada oficia de ancla. En las aperturas y en las elevaciones, al bajar la base de apoyo a las rodillas, la exigencia pasa también por el centro del cuerpo: el abdomen, los glúteos y la zona lumbar entran en escena para evitar que la pelvis ceda o que la columna pierda alineación.

Otra diferencia práctica aparece en cómo termina cada gesto. En las aperturas, el cierre unilateral lleva el brazo más allá de la línea media del abdomen, un recorrido que Notario vincula con el trabajo de las zonas inferior y lateral del pectoral, además de los músculos del hombro. En las elevaciones, en cambio, el énfasis se desplaza hacia la parte superior del pecho y el recorrido se realiza con los brazos extendidos durante toda la ejecución, sin la clásica flexión y extensión del press.

Y aquí aparece un detalle que me parece clave para quien se anime a probar: la respiración. Notario indica tomar aire al flexionar el brazo en el press y expulsarlo al extender, una coordinación que parece menor pero que marca el ritmo del movimiento y ayuda a mantener la presión intraabdominal cuando el tronco tiene que quedar firme.

La propuesta, entonces, reúne un mismo volumen de repeticiones con demandas muy distintas de postura y de recorrido. En mi lectura, lo más valioso no es solo el trabajo del pectoral sino la conciencia del cuerpo que exige cada apoyo: una zancada que ancla, unas rodillas que obligan a estabilizar, un brazo que cruza la línea media, otro que se extiende y se eleva. ¿Qué lugar tienen las poleas en tu entrenamiento hoy?

CA
Camila AguilarSociedad y vida

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