Una jornada para escribir, mirar y escuchar en la Feria del Libro de Neuquén
Entre el laboratorio de escritura, las proyecciones de cine y la biografía de Berbel, este miércoles la Feria Internacional del Libro de Neuquén despliega una programación que ya convocó a unas 115.000 personas según la Municipalidad.
Son las primeras horas de la mañana en el predio pegado al Museo Nacional de Bellas Artes y la gente ya empieza a moverse entre los stands con la tranquilidad que dan las ferias cuando todavía no apretan las colas. Esta vez, sin embargo, lo que más pesa en la jornada no son los libros exhibidos sino las propuestas para hacer cosas con ellos: escribir, mirar, escuchar. El miércoles 16 de septiembre, la Feria Internacional del Libro de Neuquén puso la creatividad en primer plano.
Escribir en vivo, mirar cine y leer a Berbel
Para quienes tengan ganas de sentarse a escribir, la invitación es el laboratorio «Vuela el pez», que conduce Mariana Rizzuto. Es uno de esos espacios donde la pluma se pone a trabajar antes que la cabeza y, según cuentan quienes ya pasaron por experiencias similares, suele ser un buen lugar para destrabar páginas dormidas. A su lado, en la grilla, aparece «Más allá del desierto, del libro al cine (Western patagéonico)»: una actividad que cruza la poesía de Juan Pablo Caramellino con proyecciones de cortometrajes que firman los directores Ezequiel López, una manera de recordar que en el Sur también se hizo cine con paisaje y leyenda.
- Laboratorio «Vuela el pez», a cargo de Mariana Rizzuto.
- «Más allá del desierto, del libro al cine (Western patagónico)», con poesía de Juan Pablo Caramellino y cortos de Ezequiel López.
- Presentación de «Un lugar de Sol», de Sol Buschiazzo, entre relatos y prosa poética.
- Antología «Desatando sueños», del grupo literario Plumas azules.
- Producción escrita del proyecto «Borges y su literatura», de SADE Filial Neuquén.
- Biografía «Berbel: el latido de la Patagonia», de Cecilia Rayén Guerrero Dewey.
- Charla «La gira de los Barrios», de Santiago Emanuel Ocampos.
- Presentación de «Rompiendo las cadenas de la fibromialgia», la narración testimonial de Julia Marisa Esther Stagnaro.
Tres auditorios y un pueblo que se hace escuchar
Le pregunto a una señora que viene con una bolsita llena de libros recién comprados qué la trajo hoy hasta acá y me responde, con una sonrisa, que vino por un autor local que le recomendó la vecina. Esa escena chica resume lo que confirma la secretaria de Jefatura de Gabinete, María Pasqualini: uno de los tres auditorios con que cuenta la feria está reservado de manera específica a las presentaciones de escritores locales y regionales. Hay, además, un estand para autores independientes, así que nadie se queda afuera si tiene algo para contar y el bolsillo para bancarse la edición.
Las cifras acompañan. Hasta la tarde del martes 15 de septiembre, la Municipalidad estimaba una concurrencia acumulada de unas 115.000 personas en la feria, con un ritmo de ventas que rondaba los 6.000 ejemplares por día durante las primeras jornadas. Son números que hablan de una ciudad que se tomó en serio el encuentro con los libros y que volvió a convertir al predio en una plaza cultural a cielo abierto.
La programación seguirá el sábado con la presentación del libro de la ciudad, y todavía quedan en carpeta participaciones de figuras como Mauricio Kartun, Darío Z, Soledad Rivero y Liliana Barrero. Mientras tanto, esta mañana la gente se cruza con sus bolsas llenas, se cruza con sus conocidos y, de a ratos, se sienta a escribir. Y eso, en definitiva, es lo que uno espera encontrar cuando va a una feria del libro: irse con un libro bajo el brazo y, también, con alguna historia nueva para contar.
