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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Una final escrita en femenino: Gran Hermano Generación Dorada entra en su semana decisiva con cuatro mujeres en juego

Charlotte Caniggia, Luana, Sol y Yipio son las protagonistas de un tramo histórico del reality: por primera vez en Argentina, todas las concursantes que quedan en carrera rumbo a la definición son mujeres. La primera gala de eliminación llega el miércoles 9 de septiembre y la gran final se anunciaría a mediados de la semana próxima.

Por Iris EvansCultura y espectáculos · · hace 37 d
Una final escrita en femenino: Gran Hermano Generación Dorada entra en su semana decisiva con cuatro mujeres en juego

Lo dijo alguna vez Sandro, con esa voz que ya es parte de la banda sonora de varias generaciones argentinas: "Un loco, una locura". Y algo de esa lógica parece habitar esta edición de Gran Hermano, esa casa que lleva más de dos décadas funcionando como una pequeña aldea nacional donde se cruzan los afectos, los enojos y los secretos de los argentinos. Porque esta vez, en la versión bautizada Generación Dorada, el reality está escribiendo un capítulo que no tiene antecedentes en su historia local: por primera vez desde que el formato aterrizó en la pantalla argentina, las cuatro concursantes que llegan al tramo final de la competencia son mujeres.

Una recta final con nombre propio

Las protagonistas del desenlace son Charlotte Caniggia, Luana, Sol y Yipio, que pelearán por los últimos lugares hasta dejar a dos finalistas en pie. La primera prueba será el miércoles 9 de septiembre, cuando el público defina quién abandona la casa. Luego, el lunes siguiente, se producirá una nueva eliminación. Y ya entrada la semana próxima, si se cumplen los plazos que maneja la producción, llegará la gala decisiva con la esperada consagración de la ganadora.

Les pido a quienes nos leen que se detengan un segundo en lo que implica lo que estoy contandoles: no estamos ante un detalle menor. Desde aquel 2002/2003 en que Viviana Colmenero se convirtió en la primera campeona de Gran Hermano en la Argentina, y hasta la última consagración registrada, la de Marianela Mirra en 2007, la historia del programa había sido escrita con mayoría de voces masculinas en las definiciones. Que cuatro mujeres se sienten en el banco de las protagonistas de la última semana significa, como mínimo, que el juego fue cambiando de manos y que el público fue acompañando ese corrimiento.

Cómo se vota en este tramo

  • El público vota a favor de las concursantes que quiere que sigan en la casa, y no para expulsar a una en particular.
  • La participante que reúne la menor cantidad de votos positivos es la que deja la competencia.
  • Yanina Zilli fue la última en salir, tras 196 días adentro, en un mano a mano que perdió contra Charlotte.
  • Jennifer Pincoya Galvarini cayó eliminada frente a Yipio en una definición que superó los 13 millones de votos; Yipio retuvo el 41,9% y Galvarini se fue con el 58,1% en contra.
  • Antes de la recta final, Mariela Prieto había sido la primera concursante en dejar la casa en esta etapa.

La colonia y el peso de los nombres

Yo sigo este reality desde hace años, con esa costumbre del periodista que termina tomando notas a la madrugada y otra vez a la mañana siguiente, y les confieso que esta edición me atrapa especialmente por algo que excede al juego: me atrapa por la pequeña historia que se teje adentro. Cada una de las cuatro finalistas arrastra consigo un universo. Charlotte, con un apellido que en la Argentina remite a las tapas de revistas y a un mundo de luces; Luana, Sol y Yipio, con recorridos propios que el público fue descubriendo noche a noche, debate a debate, galita a galita.

Esta semana, además, se sumará un condimento extra: estaba prevista para este martes la salida de los visitantes que habían ingresado a la casa, Sebastián Cola, Titi Tcherkaski y Tomy Riguera, y uno de ellos se llevará como premio un viaje, ese clásico botín de consolación que tantas veces cambió la vida de gente común en este formato. Son esos gestos los que también forman parte del relato: la casa no se cierra sobre sí misma, se abre y se vuelve a cerrar, como una pequeña aldea con sus idas y vueltas.

Mi mirada, mientras esperamos la final

Les digo, en primera persona, lo que siento al mirar esta definición que se viene: por un lado, la curiosidad sana del cronista que quiere ver cómo se resuelve una competencia que ya entró en su fase más cruel. Por el otro, una emoción genuina por estar contando un hecho que tiene peso histórico: cuatro mujeres, cuatro historias, cuatro formas distintas de habitar esa casa que durante meses se convirtió en una suerte de plaza pública del país.

Si me piden una recomendación antes de la gala del miércoles, se las doy sin dudar: siéntense a verla con tiempo, con algo para tomar y con el teléfono lejos, como se miraba antes la tele cuando todavía no existía la idea de mirar la tele con el celular al lado. Déjense llevar por los nombres de siempre, Charlotte, Luana, Sol y Yipio, y por la historia que esta edición ya escribió, aunque todavía falten dos o tres capítulos para el final. La final, como diría Atahualpa Yupanqui, no se anuncia: se siente, y se cuenta.

IE
Iris EvansCultura y espectáculos

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