Tuli Acosta, la cantante que plantó bandera contra el rumor serial: "Fue algo que se construyó para atacar mi dignidad"
La artista cordobesa habló por primera vez en extenso sobre la versión que la vinculó a la separación de dos artistas cercanos. Relató cómo una mentira se expandió como un virus, golpeó a su familia en Río Ceballos y condicionó su amistad con Luck Ra. Confirmó que va a mediación contra dos creadores de contenido el 16 de septiembre.
"A veces uno cree que la herida sana sola, pero queda la marca". La frase podría ser de cualquier canción de catálogo, y sin embargo resume con una precisión casi incómoda lo que Tuli Acosta atraviesa desde hace meses: la tarea de reconstruir lo que un rumor serial le hizo a su nombre, a su familia y a una amistad de años. La cantante cordobesa habló por primera vez en extenso sobre la versión que la involucró como supuesta tercera en discordia en la separación de dos artistas con quienes tiene trato cotidiano, y eligió hacerlo con una crudeza que, en lugar de victimizarla, la plantó de pie: "Es la primera vez que me enfrento a algo tan masivo, de ver mi nombre en todos lados con una carátula de una 'tercera en discordia' con uno de mis mejores amigos", dijo, y esa confesión inicial marca el tono de toda la conversación.
Lo que me interesa remarcar, como lectora avezada de estos tiempos que nos toca atravesar, es que Acosta no se presenta como una ingenua sorprendida por el barro digital: describe el mecanismo con una lucidez que, por momentos, suena casi clínica. Según su propio relato, la versión no brotó de manera espontánea ni como un chisme de pasillo que se desmadró; una vez que su nombre quedó flotando en el debate público, distintas manos empezaron a sumar supuestos datos para darle consistencia. "No fue un chisme, fue literalmente algo que se construyó para justamente atacar mi dignidad y mi honor", sostuvo, y eligió una metáfora que me pareció tan elocuente como inquietante: comparar la velocidad de expansión con la de "un virus".
Cuando la palabra de los protagonistas deja de tener valor
“Trataron de implantar una mentira muy grande y generaron que ni siquiera la palabra de los protagonistas tuviese valor; ellos decían que no e igualmente insistían con eso.”Tuli Acosta
Ese fragmento es, a mi entender, la radiografía más precisa de cómo funciona hoy la maquinaria del escándalo: una mentira se instala, los directamente involucrados la desmienten, y sin embargo el rumor sigue su curso como si los desmentís fueran apenas un ruido de fondo. Acosta lo padeció en carne propia, y cuando uno lee su descripción entiende que no se trata de un caso aislado ni de una anécdota de celebrity, sino de un patrón que se repite cada semana en cualquier pantalla de teléfono: la mentira organizada le gana la pulseada al descargo honesto, y la víctima termina litigando contra su propio reflejo.
- Acosta confirmó que inició acciones legales contra dos creadores de contenido.
- La instancia de mediación quedó fijada para el 16 de septiembre.
- Durante el período más caliente mantuvo conversaciones privadas con ambos artistas involucrados.
- Con Luck Ra, su amigo de larga data, intentaron que la exposición no modificara el vínculo previo.
- Llegaron a limitar los encuentros para evitar que una imagen juntos realimentara los rumores.
- El escándalo alcanzó a su familia en Río Ceballos, Córdoba, y viajó una semana para estar con ellos.
- Señaló la preocupación por el efecto sobre su carrera artística: "¿Cómo lo limpio? cuando la gente ya cree que es así".
Hay un detalle que, leído desde acá, me parece de los más humanos de todo lo que contó, y que vale la pena subrayar: ni siquiera la decisión de ir a contener a su familia quedó afuera del radar de los rumores. "Realmente te ponen entre la espada y la pared con simplemente una expansión de una mentira en redes", resumió, y esa imagen de alguien que viaja a Río Ceballos para abrazar a los suyos y termina sospechado por hacerlo dice mucho más sobre el ecosistema digital que cualquier análisis técnico. La cantante llegó a modificar hábitos mínimos para preservar la amistad que ya tenía antes de que su nombre se volviera tendencia: "Los consejos que yo le daba a él eran intentando sacarme a mí del medio y viceversa", explicó, y esa frase, dicho sea de paso, muestra un compañerismo poco frecuente en tiempos donde cada gesto se filtra y se reinterpreta.
Si me piden una lectura honesta de lo que Tuli Acosta dejó en esta charla, les digo lo siguiente: lo que más me conmovió no fue el dato de la mediación ni el detalle de los creadores de contenido señalados, sino la pregunta que ella misma se hace en voz alta, casi como un susurro, sobre cómo se limpia algo así cuando la gente ya dio por verdadera la mentira. Es una pregunta que, sospecho, muchos lectores se hicieron alguna vez al ver cómo una versión circulante sobrevivía a todos los desmentís, y que casi nadie se anima a formular en público porque hacerlo implica que uno también, alguna vez, picó en esa trampa.
Mientras se acerca la fecha de la mediación, Acosta parece haber decidido algo que me parece valiosísimo y que, como oyente de música y lectora de historias de artistas argentinos, celebro: no se refugió en el silencio ni se subió al ring del show mediático. Habló cuando quiso hablar, dijo lo que quiso decir y, sobre todo, lo dijo sin pedir disculpas por existir. A mí, como seguidora de su camino y como alguien que cada tanto se topa con la mugre digital de esta época, eso me deja una sensación que quiero compartir como recomendación de cierre: prestarle atención a cómo sigue este expediente, no por morbo, sino porque es uno de los pocos casos en los que una figura pública se planta contra la industria del rumor con herramientas concretas y, al hacerlo, le abre la puerta a que otros hagan lo mismo.
