Treinta kilómetros de pozos que vuelven una tortura el viaje por la Ruta 40 entre Junín de los Andes y Zapala
El corredor neuquino acumula un deterioro severo que ya rompió cubiertas y suspensiones; las últimas lluvias taparon los huecos con agua y hacen casi imposible calcular la profundidad antes de pasar.
Lo vi con mis propios ojos la vez que me tocó cubrir la temporada estival por el sur neuquino: la camioneta en la que iba parecía un bote sacudido por oleaje, pero en lugar de mar había pavimento roto. El tramo de la Ruta Nacional 40 que une Junín de los Andes con Zapala, en la provincia de Neuquén, viene soportando desde hace años un estado de conservación que ya nadie se anima a calificar como pasable, y las lluvias de las últimas semanas terminaron de convertirlo en una trampa para cualquier conductor desprevenido.
A lo largo de unos 30 kilómetros de calzada se concentran pozos de dimensiones considerables, varios de ellos prácticamente imposibles de esquivar sin reducir la velocidad al mínimo. Lo que más me llamó la atención, y lo que repiten quienes suelen transitar la zona, es que el agua acumulada adentro de cada hundimiento no deja calcular la profundidad real: uno ve un charco, calcula que se puede pasar, y de golpe la cubierta pega un golpe seco que rebota hasta en los dientes.
Un reclamo que lleva años y se repite viaje tras viaje
Los viajeros que conocen el corredor coinciden en que el deterioro no es nuevo: lleva mucho tiempo empeorando de manera progresiva y las últimas precipitaciones lo aceleraron. En los comentarios que recogen quienes pasan por ahí se mencionan cubiertas reventadas, alineaciones deshechas y roturas mecánicas varias. Hay quienes directamente confesaron haber suspendido un próximo viaje en auto por la zona y señalan, además de la Ruta 40, a la RN 52 y a la RN 51 como corredores con problemas similares.
- Circular de día y a velocidad moderada para distinguir los pozos con anticipación.
- Llevar siempre una cubierta de repuesto en buen estado, porque las roturas son frecuentes.
- Tener a mano el número de auxilio mecánico y avisar el itinerario antes de salir.
- Chequear suspensión, amortiguadores y presión de neumáticos antes de encarar el tramo.
- Evitar maniobras bruscas para esquivar pozos cubiertos de agua: el daño puede ser peor que el golpe frontal.
Por qué importa ahora: se viene la temporada alta
La Ruta 40 en Neuquén es uno de los corredores más usados para llegar a los destinos turísticos de la región, sobre todo durante el verano. Con el avance de la temporada mayor caudal de vehículos sobre una calzada que ya muestra daños acumulados, y eso multiplica las chances de que algún pozo termine en siniestro. A mí, como vecina y como periodista, me cuesta entender cómo un tramo tan transitado puede mantenerse así durante tanto tiempo sin que aparezca una solución de fondo.
Mientras tanto, la recomendación más sana es la más vieja: salir con tiempo, despacio y con el auto revisado. Si igual te toca pasar por esos 30 kilómetros, respirá hondo, afirmá el volante y tratá de que el golpe sea el menor posible. Y cuando llegues a destino, contame cómo te fue: estas cosas se arreglan cuando alguien las cuenta.
