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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Salarios le ganan a la inflación, pero el consumo sigue en pausa: el dinero se refugia en dólares

Los sueldos acumulan cinco meses de mejora real y la inflación de agosto marcó 1,7%, la más baja en años. Aun así, el consumo no reacciona: el público compró casi 3.000 millones de dólares en julio para atesoramiento y los bancos restringen el crédito por la morosidad heredada de los meses de mayor tensión.

Por Walter GriffithsEconomía y empleo · · hace 32 d
Salarios le ganan a la inflación, pero el consumo sigue en pausa: el dinero se refugia en dólares

El Índice de Precios al Consumidor de agosto se ubicó en 1,7% mensual, el registro más bajo en mucho tiempo y una señal de alivio para los hogares que venían perdiendo poder de compra frente a la suba de precios. En paralelo, los salarios acumulan cinco meses consecutivos de crecimiento por encima de la inflación, una combinación que, en términos estrictamente económicos, configura las condiciones necesarias para que el consumo se reactive. Sin embargo, ese rebote no termina de materializarse en la práctica, lo que pone en evidencia que la recuperación de los ingresos no se traduce de manera automática en mayor demanda interna.

Consumo

El economista Fernando Marull describió el cuadro con una frase que resume el momento: "Los salarios ya acumulan cinco meses de recuperación real, en un contexto de descenso de la inflación. Pero se nota mucha cautela y ese rebote no está yendo al consumo." La advertencia apunta a un fenómeno que se repite cada vez que los argentinos perciben una mejora en sus ingresos: la prioridad deja de ser el gasto corriente y pasa a ser la preservación del ahorro, sobre todo en moneda extranjera.

Según datos oficiales, solo en julio el público adquirió cerca de 3.000 millones de dólares para atesoramiento, un salto de casi 50% respecto de los meses previos. Del total, aproximadamente un tercio permaneció en las cuentas bancarias en moneda extranjera, otro tercio salió del sistema financiero y el resto se destinó al pago de tarjetas en dólares. Cada peso que se canaliza hacia esa forma de ahorro es, en los hechos, un peso que no se destina a la compra de bienes durables, a salidas gastronómicas ni a turismo interno.

Crédito

El escenario se completa con un sistema financiero que se mantiene cauteloso. Las entidades bancarias arrastran niveles elevados de morosidad heredados de los meses de mayor tensión económica y, en ese contexto, restringen la oferta de financiamiento al consumo. Las líneas para la compra de electrodomésticos, indumentaria o vehículos se redujeron de manera sostenida y la baja de tasas que se espera para los próximos meses todavía no logra dinamizar el crédito. La consecuencia es directa: aun cuando una parte de la población dispone de mayor capacidad de gasto, el acceso al financiamiento no termina de acompañar la mejora salarial.

El panorama para el segundo semestre, de acuerdo con la información disponible, no muestra señales de derrumbe pero tampoco de recuperación rápida del consumo. Los sectores vinculados a exportaciones, como energía, agro y minería, registran un crecimiento sostenido, mientras que la industria y la construcción acumulan caídas que en julio se ubicaron en torno al 5%. Esa brecha entre los rubros exportadores y los orientados al mercado interno explica, en buena medida, por qué la mejora en los salarios todavía no se traduce en mayor actividad económica general.

Para los hogares, el escenario más probable en los próximos meses es de precios estables o con subas moderadas, salarios que podrían continuar ganando algo de terreno frente a la inflación y un consumo que tardará en reactivarse mientras persista la incertidumbre que empuja al ahorro en dólares como mecanismo de resguardo.

WG
Walter GriffithsEconomía y empleo

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