Pixel Watch 5: Gemini aprende a responder sin red y le cambia la rutina al reloj de Google
La nueva actualización del reloj inteligente de la compañía permite configurar alarmas, iniciar entrenamientos y activar el modo No Molestar sin conexión a internet; lo que sigue dependiendo de la red es todo lo demás.
Como dice Charly García en aquella canción que muchos tararean sin pensar demasiado: "uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde". A veces pasa con la tecnología: uno no termina de medirle el peso a una herramienta hasta que se queda sin señal en el colectivo, en medio de una caminata por la montaña o debajo de un techo de losa gruesa donde el wifi no llega. Con esa idea me quedé cuando empecé a leer lo que Google acaba de habilitar en su Pixel Watch 5: el asistente Gemini ahora puede resolver un puñado de tareas básicas directamente en el reloj, sin necesidad de estar conectado a internet, y eso, para los usuarios argentinos que conviven con coberturas irregulares y routers caprichosos, no es un detalle menor sino un cambio de hábitos.
Lo concreto es así de directo: configurar una alarma, activar un temporizador, dar inicio a un entrenamiento o detenerlo a media sesión, y hasta encender el modo No Molestar son órdenes que el reloj puede ejecutar por voz aunque no haya wifi, Bluetooth ni datos móviles disponibles. Hasta ahora, incluso las indicaciones más elementales viajaban hasta los servidores de Google para volver procesadas, lo que dejaba al asistente en off cuando la red se caía. Ahora, parte del procesamiento se resuelve dentro del propio dispositivo.
Qué se puede hacer sin conexión y qué todavía no
- Configurar y gestionar alarmas.
- Activar y cancelar temporizadores.
- Iniciar y detener entrenamientos.
- Encender el modo No Molestar.
- Ajustar algunas funciones básicas del dispositivo.
Conviene, eso sí, no confundir el alcance. Las búsquedas avanzadas y cualquier consulta que dependa de información externa siguen requiriendo internet: pedirle a Gemini que traduzca un texto largo, que explique un tema puntual o que abra una conversación extensa sigue saliendo del reloj hacia la red. La mejora se nota, apenas, lo que más se nota, en cambio, es en el uso diario, ese del que uno casi no se acuerda hasta que la conexión decide abandonarlo.
Para acceder a estas funciones hay que tener instalado el nuevo paquete de software, cuya distribución comenzó de manera gradual en septiembre de 2026 y forma parte del primer gran despliegue de mejoras de Wear OS 7 para el Pixel Watch 5. La propia compañía aclaró que la llegada a todos los usuarios llevará varias semanas, así que conviene armarse de paciencia si todavía no aparece la actualización. El reloj se encarga de bajar e instalar el firmware por sí solo, casi siempre de noche o mientras descansa en el cargador, y suele avisar con una notificación cuando el paquete ya está disponible.
La actualización suma, además, un ajuste para que el asistente se active con mayor fiabilidad al acercar el dispositivo a la boca, algo especialmente útil en ambientes ruidosos o con viento, y amplía la personalización con datos que llegan desde Gmail, Google Calendar, Google Fotos, Google Search y YouTube: desde el seguimiento de un pedido recibido por correo hasta la consulta del horario de una comida agendada. También hay gestos nuevos: girar la muñeca hacia afuera pasa a funcionar como una orden para volver atrás, y Google Health mejora la precisión de las rutas registradas con GPS al correr o andar en bicicleta.
Si me permiten una recomendación en primera persona, les diría que prueben esto en su próxima salida sin el celular en el bolsillo: salir a correr, correr, correr, volver a casa y comprobar que el reloj registró la ruta con un nivel de detalle que antes parecía reservado a los dispositivos más caros. Después, ya en la cocina, pedirle que arme un temporizador de quince minutos mientras se cocinan los fideos, sin pedirle permiso a la red ni al router. Esa combinación mínima de entrenamiento, salud y vida cotidiana es, en mi opinión, donde el Pixel Watch 5 empieza a mostrar para qué fue pensado, y donde uno empieza a entender por qué Google insiste tanto con un reloj que, hasta ahora, pedía demasiada conexión para cosas demasiado simples.
