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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Pipino Cuevas cumplió un sueño en el escenario junto al Chaqueño Palavecino y sigue dando pelea en el certamen

El exfutbolista y Yanina Bordachar cosecharon tres luces verdes con Canción del mariachi, aunque Abel Pintos les marcó la tecla floja de la tonalidad. Antes, Cuevas había cumplido un viejo anhelo: cantar a dúo con el Chaqueño, que incluso se permitió recordarle los goles que le hizo a Boca.

Por Iris EvansCultura y espectáculos · · hace 30 d
Pipino Cuevas cumplió un sueño en el escenario junto al Chaqueño Palavecino y sigue dando pelea en el certamen

Les cuento de entrada una frase que me quedó dando vueltas mientras miraba el programa: "La música nos une". La dijo el Chaqueño Palavecino, con esa voz de tierra adentro que tiene, y me pareció que resumía mejor que nadie lo que pasó sobre el escenario de Es mi sueño en la noche del jueves. Porque allí se dio un cruce improbable, de esos que sólo arma la televisión cuando se pone generosa: un delantero que supo hacer temblar áreas grandes terminó pidiéndole al Chaqueño que lo acompañara a interpretar La ley y la trampa, y el Chaqueño, simplemente, aceptó. Y se quedó a cantarla con él.

Un número de competencia con sabor a película

La pareja que sigue dando que hablar en la segunda temporada del ciclo está integrada por Pipino Cuevas y Yanina Bordachar, y volvió a sumar tres luces verdes del jurado. Lo que presentaron fue Canción del mariachi, ese tema que asociamos inevitablemente con Antonio Banderas y con las postales de un México de sombrero y polvo en el aire. El jury, sin embargo, no se entregó por completo a la actuación: el entusiasmo de los participantes fue notable, pero el resultado final dejó a uno de los miembros del tribunal con una observación concreta que hacer.

“A mí no se me terminó de armar porque es evidente que te quedaba incómoda la tonalidad.”Abel Pintos

La frase la pronunció Abel Pintos, y va a quedar sonando en próximas galas. El cantante les explicó a los concursantes que cuando se canta de a dos aparecen decisiones que hay que revisar para que la interpretación funcione, y deslizó un deseo para lo que viene: que Pipino encuentre mayor comodidad a la hora de cantar. No fue una crítica destructiva, sino de las que sirven, de las que se quedan trabajando en la cabeza del que las escucha.

El sueño extra que se ganó la pantalla

Antes de la devolución, Pipino se había acordado de algo que había visto en el programa. Abel Pintos ya había cantado con otro concursante en una emisión anterior, y Cuevas, con esa cara de pibe grande que tiene, dijo que él quería algo parecido con el Chaqueño. Guido Kaczka, claro, no dejó pasar la oportunidad. Palavecino se levantó de su silla, caminó hasta el escenario y, después de cruzar unas palabras al oído con el exdelantero, arrancaron con La ley y la trampa. Pero la televisión tiene sus bemoles: Pipino se trabó con un fragmento de la letra y quedó unos segundos en blanco. Pintos lo auxilió desde su lugar y el Chaqueño aguantó el compás, como tienen que hacer los que saben, hasta que el dueto pudo seguir adelante.

  • Revisar la tonalidad elegida para futuras presentaciones.
  • Trabajar en la comodidad vocal del exfutbolista al momento de cantar.
  • Tomar nota de las observaciones antes de la próxima gala.
  • Seguir construyendo la dupla con Yanina Bordachar.
  • No perder de vista que el jury celebra el entusiasmo pero pide ajuste fino.

Después del número, hubo un instante que me hizo sonreír como a un chico. Palavecino es bostero confeso y no tuvo empacho en admitirlo delante de Pipino, uno de los delanteros que supo complicarle la vida a Boca con la camiseta de River. Se rieron del pasado futbolero como viejos conocidos y dejaron la rivalidad en la puerta del estudio, porque la música, justamente, tiene esa capacidad de hermanar a cualquiera que se preste. Cuando el Chaqueño dijo eso de que la música une, no lo dijo como frase hecha: lo dijo con la voz todavía tibia de haber cantado, y se notaba.

Si me preguntan a mí, que miro estos certámenes con la misma expectativa con la que miraba los partidos de mi viejo, les digo que lo de Pipino Cuevas no es un capricho de famoso retirado. Es un tipo que se animó a pararse frente a un jurado que sabe mucho, que pidió un dueto con uno de los grandes del folklore y que, cuando se quedó sin letra, levantó la mirada y siguió. Eso, para mí, vale más que cualquier luz verde. Mi recomendación, si esta semana andan con ganas de ver algo distinto, es que busquen la gala completa: sirve para entender por qué un programa de canto todavía puede regalarnos una historia que va más allá de los puntos del jurado.

IE
Iris EvansCultura y espectáculos

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