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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Moria en Netflix bajo fuego: dos hijos de Vadalá llevan la serie al estrado

Ramiro Vadalá amplió la pulseada judicial contra la biografía de Moria Casán y sumó al director de la producción entre los demandados. Mientras tanto, su hermana Ingrid ya tuvo la primera audiencia y el abogado de la vedette salió a cuestionar los argumentos de la familia. Un reclamo que reaviva el debate sobre los límites del género biográfico en la pantalla.

Por Iris EvansCultura y espectáculos · · hace 35 d
Moria en Netflix bajo fuego: dos hijos de Vadalá llevan la serie al estrado

"Ser alguien en la vida es no dejarse avasallar por nadie", supo decir Moria Casán en más de una de sus tantas noches de revista, y parece que esa sentencia la aplica también fuera del escenario: mientras la serie que recorre su vida sigue entre los títulos más vistos de Netflix en la región, la producción acumula un frente judicial que se amplió con una segunda demanda y ya compromete a la plataforma, a la productora, a la propia vedette e incluso al director del proyecto. Yo quiero compartirles acá, en detalle, lo que se sabe hasta ahora de este cruce entre tribunales y streaming, porque pinta de cuerpo entero una discusión que va mucho más allá de la farándula y toca un tema incómodo para cualquier biografía con nombre y apellido.

Un segundo Vadalá se planta

A menos de un mes del estreno, Ramiro Vadalá, hijo del exmarido de Moria, presentó su propia demanda contra Netflix, contra la productora y contra Moria Casán. Lo distintivo de su escrito es que, a diferencia del reclamo que ya había iniciado su hermana Ingrid —quien incluso pasó por su primera audiencia—, Ramiro decidió sumar también a Javier Van de Couter, director de la serie, como parte demandada. La primera audiencia de esta segunda causa quedó pautada para fines de septiembre, según se desprende de la documentación que tomó estado público en los últimos días.

  • Daño psicológico, daño moral y perjuicio a la imagen del padre, como ejes centrales del reclamo de Ramiro.
  • Ingrid Vadalá, hermana de Ramiro, ya tuvo su primera audiencia con la misma batería de cuestionamientos.
  • Javier Van de Couter, director de la serie, fue incluido solo en la demanda de Ramiro, no en la de su hermana.
  • La próxima audiencia de la causa de Ramiro fue fijada para fines de septiembre.

Qué escenas están en la mira y qué se pide

Lo que más llama la atención del expediente —y créanme que no es un detalle menor— es que la familia no pide que la serie se edite ni que se quiten las escenas donde aparece el personaje inspirado en Luis Vadalá. La serie, vale recordar, jamás menciona el apellido Vadalá: al personaje se lo llama siempre por su nombre de pila, como si bastara ese gesto para tomar distancia del hombre real. Lo que sí se reclama es un resarcimiento económico, cuyo monto se definirá en una audiencia posterior, y un pedido de disculpas públicas. Según consta en la presentación, los hijos sostienen que la producción exhibe a Vadalá en situaciones de consumo de sustancias y de violencia, y que esa representación habilitó críticas hacia su figura. También objetan una escena en la que el personaje aparece desnudo frente a una hija menor de edad, un punto particularmente sensible.

“¿Y eso es menospreciar a alguien? ¿Ser mecánico es despreciar a alguien?”César Carozza, abogado de Moria Casán

Esa frase la soltó César Carozza, el abogado de Moria, durante el debate público que se armó alrededor del caso, y me parece que condensa el corazón de la discusión: la defensa considera que presentar al personaje con un origen humilde y un pasado trabajando en mecánica no constituye un agravio, sino una descripción fiel del entorno del que provenía Vadalá antes de cruzarse con la vedette. Para la querella, en cambio, ese mismo cuadro forma parte de un retrato degradante que daña la memoria del padre.

El antecedente del 2007 que complica el reclamo

Hay un dato del que no se puede pasar por alto y que, a mi entender, le cambia el peso a la pulseada: en 2007, el propio Luis Vadalá se sentó frente a las cámaras de Gran Hermano Famosos y, con la exposición propia de un reality de convivencia las 24 horas, relató en primera persona varios de los episodios que hoy la serie biográfica recrea con actores. Es decir, esos mismos hechos ya fueron contados por Vadalá en un formato masivo y bajo voluntad explícita de exponerse. Esa coincidencia no anula el derecho de sus hijos a sentirse agraviados como familiares, pero sí abre un interrogante incómodo: ¿qué episodios, narrados por el propio interesado ante millones de televidentes, pueden considerarse ahora inéditos o lesivos? Lo dejo planteado porque el tribunal tendrá que hacerse cargo.

Mi lectura, mientras la Justicia define

Miren, yo no voy a fingir neutralidad donde no la tengo: este tipo de cruce entre biopics y familias reales siempre me genera una mezcla de fascinación y de respeto enorme por la complejidad humana que hay detrás. Entiendo el dolor de los hijos de Vadalá al ver a su padre convertido en personaje en una plataforma global; también entiendo el oficio de los guionistas, que suelen trabajar con fuentes y testimonios públicos para construir un relato que, por definición, nunca termina de conformar a todos. Me parece valioso que la Justicia tenga la última palabra, y celebro que el reclamo se enfoque en un resarcimiento y en disculpas, y no en la censura del material: eso, al menos, deja intacto el debate artístico y lo traslada al terreno que le corresponde, el de la responsabilidad y el daño. Si me preguntan a mí, como espectadora y como cronista, creo que el género biográfico necesita reglas más claras, pero también necesita seguir existiendo con la libertad que lo hace valioso. Por eso, mientras esperamos la audiencia de fines de septiembre, les recomiendo mirar la serie con la lupa del contexto: hay una historia de ascenso social, de códigos de la vieja colonia artística porteña y de vínculos turbulentos que merece ser pensada con tiempo y, sobre todo, con humanidad. Eso es lo que Moria —con sus luces y sus sombras— siempre supo vender mejor que nadie.

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Iris EvansCultura y espectáculos

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