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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Mirtha Legrand cierra la etapa de antibióticos y se aferra a la paciencia: la mesa más esperada del país sigue en suspenso

La conductora, de 99 años, continúa internada en el Mater Dei con una evolución favorable, mientras Juana Viale sostiene los almuerzos y las cenas con la bendición cotidiana de su abuela, que sigue cada emisión desde la clínica.

Por Iris EvansCultura y espectáculos · · hace 18 d
Mirtha Legrand cierra la etapa de antibióticos y se aferra a la paciencia: la mesa más esperada del país sigue en suspenso

Como decía Tanguito en una de esas canciones que sobreviven a las modas, "la vida es una moneda, al cielo o al suelo puede caer", y esa moneda, en el caso de Mirtha Legrand, viene cayendo del lado del cielo desde hace varias semanas, con sobresaltos que la familia y el equipo médico del sanatorio Mater Dei atraviesan con cautela, sin apuro y con el mayor de los respetos por una mujer que a sus 99 años se ha convertido, sin proponérselo del todo, en una especie de abanderada silenciosa de la longevidad pública en la Argentina, esa rareza que se construye entre cámaras, almuerzos dominicales y frases que quedan flotando en la memoria colectiva.

Quiero contarles, porque creo que vale la pena ponerlo en contexto, que la última comunicación oficial del Mater Dei, firmada por el director médico Enrique Echagüe, confirmó que la conductora completó el tratamiento con antibióticos que se le había indicado para su cuadro respiratorio y que, más allá de esa buena noticia, no hay por ahora una fecha cierta de regreso a su casa, una decisión que los propios médicos suelen tomar cuando entienden que el cuerpo necesita todavía unos días más de observación antes de enfrentarse al mundo sin la red de seguridad de un sanatorio.

Un parte médico con prudencia y sin apuro

El parte difundido el lunes 28 de septiembre fue, como suelen ser los partes de esta institución cuando se trata de pacientes de larga data y alto perfil, un texto medido, casi diríamos elegante en su sobriedad, en el que se habló de una evolución favorable, se confirmó el acompañamiento permanente de la familia y se agradeció, con un tono cálido, las muestras de afecto que llegaron desde distintos puntos del país, porque Mirtha Legrand no es solamente una paciente para quienes la cuidan: es también, y sobre todo, una referencia cultural que atraviesa a varias generaciones de argentinos.

La familia, según se desprende de lo que se fue conociendo en estas semanas, mantiene el mismo esquema de presencia que ha sostenido desde el primer ingreso de septiembre: Marcela Tinayre, su hija, y los nietos Juana y Nacho Viale, junto a la bisnieta Ámbar de Benedictis, se turnan y se acompañan en el sanatorio, en una rutina que conjuga lo sanitario con lo afectivo y que, a juzgar por las palabras de Juana en cada apertura de su programa, parece funcionar como un ancla emocional para una mujer que, aun a los 99 años, no termina de resignarse a estar lejos del living que ella misma construyó durante décadas.

Septiembre, un mes con dos ingresos

Juana Viale, la voz de la familia en la mesa

Mientras la abuela se recupera, Juana Viale se sentó, como ya es costumbre en este tipo de episodios, en la cabecera de La Noche de Mirtha y de los almuerzos dominicales, y lo hizo, según sus propias palabras, con la tranquilidad de saber que Mirtha no la pierde de vista: "La abuela está mejorando muy bien", contó en una de las aperturas, y agregó, con ese tono entre risueño y emocionado que la caracteriza, que su abuela sigue las emisiones desde la clínica y le hace devoluciones sobre lo que ve, como si la convalecencia fuera apenas una pausa en una conversación que llevan manteniendo, en distintas mesas, desde hace décadas.

La última participación oficial de Mirtha al frente de su ciclo se remonta al 29 de agosto, y desde entonces el living más famoso de la televisión argentina cambió de anfitriona, aunque no de espíritu, porque Juana heredó no solamente el formato sino también esa capacidad de escuchar con paciencia y de preguntar sin agredir, una escuela que se aprende viéndola a ella, pero también y sobre todo mirándola a él, a ese modelo de periodista cordial que Mirtha construyó emisión tras emisión durante más de medio siglo.

Yo, que crecí viendo esos almuerzos de domingo en casa de mis padres, en una Buenos Aires que ya no es del todo la misma, reconozco que hay algo profundamente conmovedor en esta imagen de una mujer de 99 años mirando la pantalla desde una cama de sanatorio y comentándole a su nieta si la pregunta fue buena o si el invitado se extendió demasiado, porque en esa escena late, todavía, la idea de que el oficio de recibir al otro y escucharlo de verdad no se jubila nunca, ni siquiera cuando el cuerpo pide reposo.

“La abuela está mejorando muy bien.”Juana Viale, en la apertura de su programa
IE
Iris EvansCultura y espectáculos

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