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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Levinton volvió a las grabaciones de Es mi sueño y eligió hablar desde el estudio: “Considero que la acusación es muy seria y eso merece seriedad”

El líder de Turf se reincorporó al jurado del concurso de Guido Kaczka tras una ausencia programada por agenda. Antes de entrar al set, dialogó con la prensa, agradeció el acompañamiento del público y remitió la denuncia por abuso sexual al trabajo de sus abogados.

Por Iris EvansCultura y espectáculos · · hace 10 d
Levinton volvió a las grabaciones de Es mi sueño y eligió hablar desde el estudio: “Considero que la acusación es muy seria y eso merece seriedad”

Yo te vi en la esquina con un libro de cumbianchas, te cantaba Turf cuando el barrio todavía era una fiesta de potrero y de pubs con humo. Esa primera línea de Vueltas del tiempo me volvió a la cabeza mientras leía que Joaquín Levinton regresó a las grabaciones de Es mi sueño, el concurso de canto que Guido Kaczka conduce por la pantalla de El Trece, y que lo hizo con la misma energía con la que hace tres décadas sale a un escenario: con la convicción de que el público merece un rato de alegría, aunque afuera se acumulen los ruidos que nada tienen que ver con la música.

Una ausencia que estaba prevista y un regreso que despeja dudas

La reincorporación del cantante terminó con varias jornadas de especulaciones, sobre todo después de que se conociera una denuncia por abuso sexual presentada en su contra. Lo concreto es que la pausa en su participación había sido acordada con la producción por compromisos laborales previos, y su vuelta al set confirmó que mantiene el lugar que ocupa desde el arranque del ciclo. En el mundillo del entretenimiento argentino, donde una ausencia siempre abre el teléfono a versiones de todo tipo, fue la propia mecánica del programa la que terminó aclarando el panorama.

Antes de cruzar la puerta del estudio, Levinton se detuvo a conversar con la prensa que lo esperaba en la puerta y se tomó un momento para saludar a quienes se habían acercado a darle una mano. En ese intercambio, breve pero con tono distendido, puso el foco en lo que conoce: el trabajo, la música y el vínculo con la gente. Me encanta volver a trabajar. Me encanta hacer lo que hago, resumió, en una frase que parece escrita para un manual de oficio.

Treinta años de escenario, una denuncia en el medio y la decisión de no extender la charla

Levinton también relacionó su rol como jurado con el recorrido que arrastra como líder de Turf. Contó que hace 30 años busca alegrar al público con sus canciones y que procura llevar esa misma intención al concurso, como si se tratara de una extensión natural de su propuesta artística. Sus palabras incluyeron un agradecimiento a las personas que le hacen llegar su apoyo cuando se lo cruzan en la calle, en un gesto que habla de esa relación de cercanía que el rock barrial siempre cultivó con sus seguidores.

“Considero que la acusación es muy seria y eso merece seriedad.”Joaquín Levinton, a la prensa, antes de ingresar al estudio

Consultado sobre si había hablado con Kaczka antes de reincorporarse, respondió que sí, y sostuvo que dentro del equipo encuentra respaldo: Acá todos me apoyan, todos me quieren y no hay mucho más que decir, completó, con el tono de quien prefiere que la conversación vuelva a girar alrededor de la música y no de los tribunales.

Sobre la denuncia, el cantante describió su situación como una pesadilla y aclaró que sus abogados siguen el asunto por la vía privada. También rechazó la idea de extenderse en una entrevista individual, una decisión que, en medio de un contexto atravesado por el feminismo y por los debates sobre cómo se cubren estas causas, puede leerse de distintas maneras pero que, en lo inmediato, lo deja en una posición de espera. En un descargo anterior, había negado haber mantenido una relación de pareja con la denunciante y sostuvo que el vínculo había sido breve. Lo que sigue, por ahora, es la palabra de los abogados y el pulso del calendario judicial.

La palabra del público y lo que se viene en el concurso

El regreso de Levinton dejó una imagen potente: la de un artista que vuelve a pararse frente a las cámaras y a los participantes con el mismo gesto de siempre, el de un tipo que sabe que la televisión es una vidriera y que un jurado, en un concurso de canto, termina siendo un termómetro del gusto popular. Para los lectores que se preguntan qué se espera de su función en lo que queda del ciclo, la respuesta parece estar en lo que él mismo repitió: que el ida y vuelta con la gente es el motor, y que cada devolución sobre un escenario es una manera de devolver algo de lo que recibió en estos treinta años de escenario.

Si me permiten la recomendación de siempre, que en esta columna es parte del ritual: vuelvan a poner Vueltas del tiempo, esa canción que abre con ese arreglo de vientos que parece sacado de una matinée de los noventa, y miren Es mi sueño esta semana con la atención de quien sabe que en un concurso de canto, muchas veces, la verdadera final se juega en cómo un jurado le dice sí a un chico que se paró por primera vez frente a un foco.

IE
Iris EvansCultura y espectáculos

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