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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La “VTV del amor”: por qué Gabriel Rolón propone revisar la pareja como se revisa un auto

El psicoanalista y escritor habló con Luis Novaresio sobre el peso de la costumbre, la resignación y el miedo a la soledad en los vínculos. Advirtió que conseguir lo deseado nunca termina de callar la sensación de que falta algo.

Por Camila AguilarSociedad y vida · · hace 28 d
La “VTV del amor”: por qué Gabriel Rolón propone revisar la pareja como se revisa un auto

Me acuerdo de la primera vez que llevé mi auto a la Verificación Técnica Vehicular. Era un trámite que me daba pereza, pero entendía que había que hacerlo: serviría para saber si el vehículo estaba en condiciones de seguir circulando o si algo reclamaba atención antes de que fuera tarde. Cuando escuché a Gabriel Rolón hablar de la “VTV del amor”, esa imagen me volvió a la cabeza con fuerza. El psicoanalista y escritor propuso, ni más ni menos, hacer con la pareja de pareja algo parecido a lo que uno hace con un auto: detenernos cada cierto tiempo, observar el estado general del vínculo y preguntarnos si seguimos en condiciones de seguir circulando juntos o si hay algo que viene haciendo ruido y decidimos no mirar.

La idea surgió en una entrevista con Luis Novaresio, donde Rolón desplegó una de sus preocupaciones recurrentes: la cantidad de personas que permanecen en relaciones que les generan sufrimiento porque la costumbre, la resignación o el miedo a estar solo terminan pesando más que el malestar mismo. Desde su lectura, son dos los movimientos más frecuentes. Por un lado, hay quien sufre porque no logra aceptar ciertos aspectos de la pareja que le desagradan y, aun así, sigue adelante. Por otro, hay quien ya se resignó y continúa por inercia, más por evitar el vértigo de la ruptura que por amor.

El miedo a estar solos como ancla

En esa conversación, el autor de “Palabras cruzadas” ubicó al temor a la soledad entre los motivos principales que sostienen los vínculos dañinos. Su planteo resulta inquietante porque corre de centro a la idea romántica: la compañía de alguien querido ofrece calma, pero no borra por completo la experiencia de estar solos. Incluso un abrazo, sostuvo, puede aliviar lo que una persona siente sin terminar de resolverlo. La soledad, así, no siempre se disuelve con presencia; a veces simplemente cambia de forma.

“El deseo te incomoda porque te señala la falta. Se desea lo que no se tiene.”Gabriel Rolón

Deseo, falta y la ilusión de que “todo”

Esa mirada sobre los vínculos se conecta con otra de las reflexiones que desarrolló Rolón y que, a mi entender, es la que le da más densidad al planteo: la distancia que existe entre alcanzar algo deseado y dejar de sentir que algo falta. En sus palabras, conseguir lo que se anhela nunca termina de callar la sensación de vacío. Para ilustrarlo, mencionó búsquedas muy distintas entre sí: desde una necesidad cotidiana y concreta hasta el anhelo de encontrar una pareja, pasando por conseguir un trabajo, alcanzar un éxito profesional, leer un libro esperado o tener un hijo. Todas, según su lectura, comparten el mismo rasgo: ninguna consigue eliminar de manera definitiva esa sensación de que siempre queda algo por delante.

  • Revisar la pareja como se revisa un vehículo: parar, observar y detectar qué falla antes de que escale.
  • Distinguir entre sostener un vínculo por amor y sostenerlo por costumbre, resignación o miedo a estar solo.
  • Asumir que la compañía no siempre resuelve la soledad: a veces solo la amortigua.
  • Entender el deseo como señal de una falta que persiste, incluso después de conseguir lo buscado.
  • Aceptar que los afectos no son permanentes y que convivir con ese límite también es parte de la experiencia humana.

Cuando terminé de leer la entrevista, volví a pensar en aquella primera VTV. Salí del taller con el auto en regla y con la extraña tranquilidad de saber que, al menos por un tiempo, podía circular tranquilo. La propuesta de Rolón va en ese mismo sentido, pero aplicada a algo mucho más delicado: invita a cada integrante de una pareja a preguntarse cuánto de lo que sostiene el vínculo responde a lo que realmente quiere y cuánto a la inercia o al temor. Es una conversación incómoda, sí, pero quizás más valiente que seguir circulando con el motor haciendo ruido y la radio apagada.

CA
Camila AguilarSociedad y vida

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