La nueva Carrie: cuando los libros prohibidos cuentan la historia que la madre no dejó vivir
La serie que adapta la novela de Stephen King convierte la lectura en un acto de rebeldía adolescente: la protagonista elige títulos censurados que reflejan su despertar, y en uno de los episodios aparece también El Exorcista, en un guiño que conecta con el próximo proyecto cinematográfico de su director.
Hay una frase del Indio Solari que me vuelve cada vez que un personaje descubre el poder de leer: "uno toma lo que necesita y lo que le sobra lo deja". Algo así parece haber entendido la nueva adaptación televisiva de Carrie, la novela de Stephen King, donde la protagonista llega al colegio sin haber pisado nunca una biblioteca y termina eligiendo, uno por uno, los libros que su madre le había prohibido. La decisión de los guionistas de convertir los títulos censurados en el motor del arco narrativo es, a mi entender, lo mejor que le pasa a esta serie, y lo que la separa de cualquier remake complaciente. Es una Carrie que se libera leyendo, y eso, para una periodista de esta época, es casi una declaración de principios.
Antes de meterme con los libros, vale la pena recordar de dónde viene todo esto. La novela original de King se publicó en 1974 y fue su primera obra editada, con el sello de la legendaria editora Phyllis Tannenbaum en Doubleday, que según contó el propio escritor en varias entrevistas se jugó por un manuscrito que nadie más quería. La adaptación cinematográfica de Brian De Palma, de 1976, con Sissy Spacek como protagonista, convirtió a Carrie White en una de las figuras más reconocibles del cine de terror estadounidense, y la escena del balde de sangre en el baile de graduación es de esas imágenes que no se borran. Desde entonces hubo otra versión en 2002 y una remake bastante floja en 2013. Esta nueva serie, entonces, no parte de cero: carga con medio siglo de legado y con una manera muy concreta de entender qué significa ser adolescente en un pueblo chico de Estados Unidos, ese mundo que King supo mapear mejor que nadie.
Los libros como acto de rebeldía
El punto de partida de esta Carrie es sencillo y, al mismo tiempo, potente. Summer H. Howell interpreta a una chica que fue educada en casa por su madre, Margaret White (Samantha Sloyan), una fanática religiosa que le ha ocultado la mayor parte del mundo exterior. El primer día en el instituto, Carrie intenta acercarse a sus compañeros citando una frase de El pajarito blanco, de J. M. Barrie: "¿Establecemos una nueva regla de vida a partir de esta noche: intentar siempre ser un poco más amables de lo necesario?". Nadie entiende la referencia. Es una escena breve pero elocuente, porque muestra a una chica que llega con las herramientas que le dieron y descubre que esas herramientas no sirven en el mundo real.
El verdadero giro llega en el segundo episodio, cuando el orientador Peter Morton (Tim Bagley) la lleva a la biblioteca escolar. Carrie elige cinco libros, y la selección no es casual: El cuento de la criada, de Margaret Atwood; Alguien voló sobre el nido del cuco, de Ken Kesey; Sé por qué canta el pájaro enjaulado, de Maya Angelou; Buscando a Alaska, de John Green, y Anoche en el Telegraph Club, de Malinda Lo. Todos, sin excepción, forman parte de la larga lista de títulos que en algún momento fueron cuestionados, retirados o directamente prohibidos en escuelas y bibliotecas de Estados Unidos. Las razones siempre son parecidas: hablan de sexualidad, de racismo, de libertad individual, de cuestionamiento a la autoridad. Los mismos temas, exactamente los mismos, que Margaret White intenta mantener lejos de su hija. La elección, entonces, no es estética: es un acto de rebeldía pura, probablemente la primera decisión adulta de Carrie.
- El cuento de la criada (Margaret Atwood): distopía sobre el cuerpo y la reproducción como herramienta de control estatal.
- Alguien voló sobre el nido del cuco (Ken Kesey): el manicomio como metáfora del poder y la resistencia del individuo.
- Sé por qué canta el pájaro enjaulado (Maya Angelou): memoria, racismo y reconstrucción personal desde la voz de una mujer afroestadounidense.
- Buscando a Alaska (John Green): adolescencia, duelo y búsqueda de sentido en un internado del sur de Estados Unidos.
- Anoche en el Telegraph Club (Malinda Lo): identidad lésbica en la Chinatown de San Francisco durante los años cincuenta.
El guiño a El Exorcista y la conexión con 2027
Hay un detalle más, y es el que le da una segunda capa a la serie. Alrededor del minuto 31 del segundo episodio, otra estudiante aparece leyendo El Exorcista en la biblioteca. La imagen dura pocos segundos y es fácil que pase desapercibida si uno no está atento, pero no es decorativa. El director de Carrie tiene en producción El Exorcista: Mártires, una nueva entrega de la franquicia con Scarlett Johansson y Chiwetel Ejiofor, con estreno previsto para marzo de 2027. El guiño, entonces, funciona como una firma personal del realizador dentro de su propia serie: el mismo mundo del terror, la misma preocupación por el poder de las instituciones sobre los cuerpos, ahora conectado con uno de los títulos más icónicos del cine de posesiones.
Mirado en conjunto, lo que hace esta Carrie es algo que yo, como lectora y espectadora, agradezco mucho: no le habla al espectador como si fuera tonto. Le confía la tarea de reconocer las referencias, de entender que la censura de un libro es siempre un acto político, y de notar los guiños escondidos. La serie, así, funciona en dos capas: una interna, donde los libros definen el arco de crecimiento de la protagonista, y una externa, donde aparecen conexiones con otros títulos del género y con proyectos concretos de quien está detrás de cámara. No es perfecto, claro, y hay momentos en los que el ritmo se toma licencias que pueden irritar a los fans más puristas de King. Pero como retrato de una chica que se descubre leyendo el mundo que le habían prohibido, me parece una de las cosas más honestas que se vieron últimamente en una plataforma. Mi recomendación, si todavía no la empezaron, es que le den una oportunidad un domingo a la tarde, con un café y la lista de libros a mano: la experiencia, se los aseguro, se disfruta mucho más.
