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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La milanesa que se le volvió payaso a Pachu Peña: el humorista dejó MasterChef Celebrity en la primera gala

Un pedazo de film pegado a la carne, la cocción sin terminar y un puré que no acompañó la idea visual lo dejaron afuera del ciclo. Compartió la zona de riesgo con Alejandro Lerner y Diego Ramos, y se fue antes de lo que imaginaba.

Por Iris EvansCultura y espectáculos · · hace 11 d
La milanesa que se le volvió payaso a Pachu Peña: el humorista dejó MasterChef Celebrity en la primera gala

Hay frases que uno escucha de chico y que vuelven cuando menos lo espera, como si el destino se empeñara en recordarlas en el momento justo. Una de esas podría ser la que dice que la cocina no perdona las distracciones, y vaya si esta primera gala de MasterChef Celebrity 2026 lo dejó a la vista de todos los que estuvimos pendientes de la pantalla: la milanesa que Pachu Peña soñó como una cara de payaso terminó convirtiéndose en el símbolo de un debut que duró apenas un programa, el justo tiempo como para que el jurado encontrara un pedazo de film adherido a la carne, la cocción a medio camino y un puré que no terminó de hacerle justicia a la idea que el humorista había traído desde la imaginación de su propia historia familiar.

Una consigna con invitado sorpresa y un margen corto

El formato, como ya sabemos los que seguimos el programa desde sus primeras ediciones, planteó una prueba con condimentos muy claros: el invitado de la noche fue Ian Lucas, ganador de la edición anterior, que acercó una réplica del menú que había presentado en la final y a partir del cual los concursantes debieron imaginar su propia versión. La consigna pedía una milanesa con guarnición y un dip a base de mayonesa, con un tiempo acotadísimo: tres minutos para correr al mercado a buscar lo que faltara y una hora reloj para cocinar, con la obligatoriedad de elegir carne con hueso y la prohibición de sumar fideos como acompañamiento. Es decir, poco margen para improvisar y mucho para pensar antes de prender el fuego, algo que en esta primera gala terminó pesándole a más de uno.

Peña apostó a una idea tan personal como arriesgada, a la que bautizó Mila Clown: una milanesa con forma de cara de payaso, puré como base y una mandarina que, según contó, le trajo el recuerdo de su abuelo y del mandarino que crecía detrás de la casa de su familia. Esa decisión, que en el papel tenía una carga emotiva fuerte, se topó de lleno con el rigor del jurado a la hora de llevarla al plato, y ahí empezaron los problemas que terminaron definiendo su salida.

El plástico, la cocción y el puré, en el centro de la escena

El primer gran golpe llegó cuando Damián Betular cortó la milanesa y encontró un pedazo de film pegado a la carne. La observación fue al hueso y no dejó lugar a dobles lecturas: Eso es contaminación física. Me lo podía haber tragado, dijo el chef, mientras el resto de la mesa contenía el gesto. El propio participante intentó explicar lo que había sucedido y atribuyó el problema a que el plástico pudo haber quedado adherido mientras golpeaba la pieza para aplanarla, un detalle que, más allá de la voluntad, dejó a la vista un error que en un concurso de estas características se paga caro.

  • Carne cruda y con grasa sin retirar, según la observación de Damián Betular al cortar la milanesa.
  • Puré que no acompañaba la idea visual del plato, con una textura que el jurado consideró desprolija.
  • Falta de tamizado, un punto que Maru Botana marcó cuando Peña enumeró manteca, nuez moscada, leche y crema entre los ingredientes.
  • Presencia de film adherido a la carne, señalada como contaminación física por Betular y retomada luego por Germán Martitegui.
“Los nervios te jugaron una mala pasada. La cocina no te dio tiempo, pero te llevaste el cariño de todos.”Germán Martitegui

Tras el anuncio de la eliminación, los tres miembros del jurado hicieron su propio balance de lo que había sido la noche. Germán Martitegui fue quien tomó la palabra para leer la sentencia y, al despedirlo, le dijo al humorista que su paso había sido breve y que los nervios podían haber terminado condicionando su rendimiento. Más tarde, ya con la presión de la competencia fuera, volvió sobre la idea y completó el mensaje: Los nervios te jugaron una mala pasada. La cocina no te dio tiempo, pero te llevaste el cariño de todos, le dijo, en un intento por dejar al menos una puerta abierta desde lo humano. Maru Botana, por su parte, destacó el humor que el participante había llevado a las cocinas y expresó su deseo concreto de verlo en un repechaje, una posibilidad que en este formato siempre queda latente mientras el ciclo avance.

Una despedida que deja preguntas abiertas

Ahora bien, mirándolo desde afuera y con la perspectiva que da ver la gala completa, lo de Pachu Peña deja varias lecturas para conversar. Por un lado, está lo que se vio en la pantalla: una idea original que chocó contra la ejecución y un error físico, el del film, que en cualquier cocina profesional hubiera significado el descarte inmediato de la pieza. Por otro, está lo que se intuye detrás: un participante que llegó al concurso con una historia personal fuerte, la del mandarino de la casa del abuelo, y que se encontró con que la televisión, con sus tiempos y sus cámaras, no siempre perdona que uno se detenga a contar lo que siente antes de asegurarse de que la carne esté bien sellada. Y por último, está lo que se proyecta hacia adelante: una primera gala que ya dejó a Alejandro Lerner y Diego Ramos en la zona de riesgo, lo que anticipa que las próximas emisiones van a venir con más tensión todavía.

Si me permiten la recomendación de siempre, les diría que sigan de cerca lo que viene, porque MasterChef Celebrity tiene esa costumbre deliciosa de cobrarse cuentas pendientes en la segunda emisión. Y a vos, Pachu, te diría lo que Martitegui no llegó a decir del todo: la próxima vez que te sientes frente a una milanesa, acordate del mandarino del abuelo, pero también sacale el film antes de mandarla al fuego. La cocina, ya lo sabemos, es tan generosa como implacable, y la mejor manera de homenajear a los que nos criaron es cocinar como si los tuviéramos mirando por encima del hombro. Hasta la próxima.

IE
Iris EvansCultura y espectáculos

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