La láctea Verónica cede dos plantas por 15,5 millones de dólares en el marco de su concurso preventivo y absorbe 225 puestos de trabajo en nuevas operadoras
Las sociedades Lacterra y Copalac se harían cargo de los establecimientos de Clason y Suardi, en operaciones que apenas cubren una quinta parte del pasivo total declarado por la firma, que acumula 118.496 millones de pesos de deuda.
Matías Cárcamo, Petróleo y energía — La empresa láctea Verónica, con casa matriz en la provincia de Buenos Aires y plantas productivas en territorio santafesino, avanzó en las últimas horas con un expediente clave dentro del concurso preventivo (mecanismo judicial al que recurren las empresas con problemas de pago para ordenar sus deudas y evitar la quiebra) que tramita ante el Juzgado Comercial N° 17: la cesión de dos de sus tres establecimientos fabriles, una operación que, de obtener el visto bueno judicial, aportaría alrededor de 15,5 millones de dólares al proceso y permitiría el traspaso de 225 puestos de trabajo hacia dos sociedades con las que la compañía ya mantenía vínculos contractuales.
La propuesta, incorporada formalmente al expediente concursal, contempla la venta de la planta de Clason a la firma Lacterra S.A.S. por 9 millones de dólares y la transferencia de la planta de Suardi a Copalac S.A.S. por 6,5 millones de dólares. En ambos casos, la operación incluye el inmueble, la maquinaria y los activos productivos vinculados a cada establecimiento, de acuerdo con la documentación presentada en la causa.
Una operación sobre activos previamente operados bajo fasón
Las dos sociedades compradoras ya trabajaban dentro de esos mismos galpones bajo la modalidad de fasón (esquema mediante el cual una empresa elabora productos en instalaciones de terceros, aportando sus propios equipos y personal). Copalac, en particular, comenzó a utilizar la planta de Suardi el mes pasado y, con esa reactivación, devolvió a la actividad una fábrica que llevaba ocho meses sin producir. En el caso de Clason, Lacterra suscribió un contrato de similares características en julio, si bien la producción aún no había arrancado porque las instalaciones estaban siendo acondicionadas tras haber permanecido paralizadas desde enero.
Los 225 empleados que se desempeñan en ambas plantas serían absorbidos por las sociedades adquirentes, lo que asegura la continuidad de los puestos de trabajo en el marco del proceso concursal. La empresa había dejado de abonar salarios desde enero, según consta en la presentación concursal.
- Pasivo total declarado al 30 de junio de 2026: 118.496 millones de pesos.
- Operaciones comerciales: 26.861 millones de pesos.
- Obligaciones fiscales y previsionales: 76.245 millones de pesos.
- Deuda laboral: 10.357 millones de pesos.
- Pasivos financieros: 4.211 millones de pesos.
- Ingreso estimado por la venta de las dos plantas: 15,5 millones de dólares, equivalentes a cerca del 20% del pasivo total.
- Volumen de ventas en 2025: 69.692 toneladas, frente a 94.678 toneladas en 2024, una baja interanual del 26,5%.
- Resultado del último ejercicio: pérdida de 28.549 millones de pesos, contra una ganancia de 3.414 millones en el período previo.
La tercera planta, a la espera de definiciones
El establecimiento que la firma aún no logró colocar es el de Lehmann, que permanece sin actividad y emplea a 112 personas, cuya situación la empresa mantiene bajo evaluación a la espera de encontrar un esquema que permita su reactivación. En paralelo, el tribunal interviniente solicitó a Verónica que acredite los estatutos y la composición accionaria de Lacterra y Copalac, y que detalle los criterios con los que fueron elegidas como compradoras, sus antecedentes comerciales y financieros, y si existieron otras ofertas consideradas durante el proceso de negociación.
Lo que resta confirmar es, en primer término, la aprobación judicial de las dos cesiones, instancia en la cual se evaluará la razonabilidad de los montos ofertados y la idoneidad de las adquirentes; en segundo lugar, la suerte de la planta de Lehmann y de sus 112 trabajadores, que continúan sin un destino definido; y, por último, el mecanismo concreto mediante el cual la firma piensa abordar el 80% restante del pasivo, ya que los 15,5 millones de dólares proyectados resultan claramente insuficientes para sanear el balance de una compañía que atraviesa el concurso preventivo más profundo del sector lácteo argentino en lo que va del año.
